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Trump, Twitter y la libertad de expresión en Internet: es tiempo de América Latina

por Juan Ortega

Por Gustavo Gómez*

La decisión de Trump de emitir una orden ejecutiva contra Twitter es inaceptable por lo que significa, no por lo que dice: es una represalia. Aunque hay temas de fondos muy importantes en este debate y esa EO -que luego abordaré-, tanto la decisión, el momento de tomarla y sus razones obligan a expresar un claro rechazo.  

Agreguen que ordenó revisar la asignación de publicidad oficial a esta plataforma. Por la línea editorial de Twitter. No es el valor, sino lo que significa: nuevamente, represalia. Si un gobierno lo hiciera para castigar a un diario crítico, no podríamos aceptarlo. Ahora tampoco.  

La decisión original de Twitter fue razonable y proporcionada como forma de moderación. En lugar de remover el contenido, sólo lo marcó para advertir sobre su contenido y agregar más información. ¿Es una intervención editorial? Sí, pero es mucho mejor que otras medidas que toman a diario las plataformas, donde la eliminación es la norma.  

Twitter tomó esta medida muy tarde, cuando ya mucha gente reclamaba aplicación pareja de las reglas a todos sus usuarios. Luego de la primera decisión, las medidas posteriores de «moderación» se parecen demasiado a las represalias de Trump.  

Ahora, sin olvidar los intereses de estos gigantes en juego (Mark Zuckerberg se distanció de Twitter para acercarse a Trump… ¿es un actor neutral?), deberíamos colocar cuestiones de fondo que merecen nuestra atención: ¿cómo garantizar la libertad de expresión en Internet  de los usuarios de redes sociales?

En América Latina deberíamos aprovechar que la guerra Trump vs. Twitter ha puesto nuevamente en agenda un tema relevante: ¿cómo garantizar la libertad de expresión en Internet  de los usuarios de redes sociales? Y construir una posición independiente. De los Trumps y de las plataformas.  

Algunas de las preguntas para hacernos:

¿Existe alguna responsabilidad de los intermediarios a la hora de moderar contenidos de terceros? ¿Esa moderación respeta los estándares internacionales de derechos humanos? ¿Es la Sección 230 de la CDA el modelo a seguir en los países de América Latina? ¿Por qué tenemos que aceptar como si fuera normal que se aplique una Ley de EEUU en nuestros países?  

La Sección 230 de la CDA tiene dos partes que precisan un tratamiento diferente:  

1. La protección frente a demandas civiles por daños ocasionados por los usuarios de sus plataformas. No son responsables «objetivos» por un contenido publicado por un tercero, cuando la empresa no intervino en él. Aunque no es lo mismo que decir «no son responsables de nada», es un principio que debería mantenerse.  

2. La inmunidad (¿impunidad?) para hacer lo que quieran con los contenidos de sus usuarios. Incluso decidir lo peor: eliminarlos del debate público, aún cuando sean legales. Sólo porque ellos quieren. Sin condiciones, sin transparencia, sin garantías de debido proceso. Lo de Trump es inaceptable, esto también.  

No deberíamos tener legislaciones así en América Latina. En plataformas que se han convertido en la principal vía de información de sectores importantes de la sociedad y son plazas públicas donde se abordan temas de marcado interés general, este cheque en blanco es un enorme problema para la libertad de expresión… de nosotros, sus usuarios.  

La CDA 230 protege a las empresas ante los gobiernos pero les otorga una desmedida y absoluta libertad para estar siempre por encima del legítimo derecho a expresión que también deberían tener sus usuarios, de manera desproporcionada y sin condiciones. Es libertad de expresión de una sola vía.  

Las plataformas pueden moderar contenido, pero en un contexto donde unas pocas empresas concentradas son capaces de controlar el discurso público en Internet, no es conveniente que no tengan límites. No queremos censura estatal. Tampoco censura privada. Es buen momento para tomar un camino propio en América Latina.  

Si no tomamos la iniciativa y salimos de esta polarización, será tarde. Corre en riesgo la libertad de expresión por gobiernos autoritarios o por corporaciones que nos usan como su mercancía. Y corremos el riesgo que se pierda definitivamente la naturaleza libre y abierta de Internet que tanto valoramos. #SalvemosInternet      

*Director Ejecutivo de OBSERVACOM

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