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Santa Clara a 2 años de la catástrofe

por sedec

Población Santa Clara en Talcahuano

por M.E.Vega de tribunadelbiobio.cl
Fuimos a la población Santa Clara, en Talcahuano, para recorrer sus calles y ver qué ha pasado con este sector, uno de los más afectados por el maremoto que asoló al puerto la madrugada del 27 de febrero de 2010. Dos años después, aún se perciben vestigios de la tragedia que cambió profundamente la vida de las cerca de 6 mil personas que allí habitaban.
“Aparentemente son buenas casas, pero en un mal lugar”. Es la resumida impresión del concejal Hernán Pino, luego de recorrer las obras de construcción de algunas de las 104 viviendas que se levantan en la población Santa Clara de Talcahuano, para las familias que resultaron damnificadas luego del terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero de 2010.

A dos años de la tragedia, que prácticamente hizo desaparecer a este antiguo sector poblacional de puerto, lo que se observa en sus calles y pasajes es una mezcla de normalidad con abandono. Del mega sismo vivido entonces, pero en especial del maremoto aún quedan vestigios. Restos de casas destruidas, construcciones a medio demoler, viviendas con daños o reparaciones a medias. Pocas personas circulando en las calles. Una extraña amalgama entre la normalidad aparente y la desolación.

En la calle Venecia, donde antiguamente pasaba el canal del mismo nombre, se levantan varias de las viviendas en sitio propio proyectadas para Santa Clara. Junto al concejal Pino y a Roberto Pino, presidente de la Coordinadora Talcahueño, recorrimos el sector.
Roberto Pino nos cuenta que la casa de la madre de ambos no quedó destruida con el tsunami, aunque sí tuvo daños. Producto de lo mismo su valor comercial se ha depreciado y casi no vale la pena venderla. El propio Roberto optó por no volver a Santa Clara y junto a su familia residen en otro sector de Talcahuano. Es que el miedo, luego de la magnitud de lo vivido, aún persiste en muchos de los pobladores del sector.

De hecho, en una de las faenas de construcción de las nuevas casas nos encontramos con un habitante del sector que está trabajando precisamente en levantar lo que será su nuevo hogar. Pero de la alegría inicial que dice tener por volver a contar con casa propia, pronto nos reconoce que una vez que esté lista hará todo lo posible por irse a otro lado, incluso está dispuesto a permutarla.

Es la Constructora Mayor la que está a cargo de las obras y según su propietario, Claudio Alvarez, con quien conversa el concejal Pino, tiene 290 días de plazo para entregar las nuevas casas que son de albañilería y tienen dos pisos. Lo que preocupa a Pino es la cercanía del Canal El Morro, a unos 200 metros del lugar y la calidad de las mismas. Pero en la inspección ocular se percata que las viviendas tienen fundaciones de 1,5 metros de profundidad.

Alvarez le explica que las viviendas están diseñadas según especificaciones que le proporcionó el Ministerio de Vivienda y que la idea es que en caso de un maremoto resistan. Seguramente quedarán inundadas, pero no destruidas. Ese es el aspecto central.

Lo que al concejal Pino también llama la atención es el número de casas, sólo 104. El dueño de la Constructora Mayor le explica que muchas personas no quisieron la vivienda en Santa Clara, lo cual confirma lo que tanto el concejal como el presidente de la Talcahueño han repetido varias veces en este recorrido: hay muchos pobladores del sector que no quieren volver, que incluso habrían preferido que se les entregara el dinero que cuesta la casa -unos 24 millones de pesos- para buscar opciones en otro lugar. No se sabe qué solución habrá para ellos. Lo único cierto es que no quieren regresar.

“Hay persona a quienes se les ha impuesto aceptar la casa en Santa Clara como la única solución y no les ha quedado otra que aceptar, pero con seguridad una vez que la tengan buscarán arrendarla o venderla”, comenta Hernán Pino.

La construcción de estas viviendas en sitio residente no considera obras relacionadas como áreas verdes o de recreación. El entorno en que se levantan se ve abandonado y triste.

Recorrer Santa Clara produce una sensación extraña. Algunas casas se ven como sin nada hubiese pasado. Varias sufrieron daños internos y han sido reparadas gracias al esfuerzo de sus moradores. Otras muestran signos visibles de deterioro. También hay restos y escombros de casetas sanitarias y de viviendas que no resistieron el embate de las aguas de aquella fatídica madrugada.

Roberto Pino acota que a dos años de esta tragedia, no se ven obras de mitigación para el sector: no hay muro de contención y las zonas de riesgo apenas están delimitadas por letreros donde se advierte: “Zona de amenaza de tsunami”.

También le inquieta la contaminación presente en los suelos de la población -algo ratificado por un estudio del Centro Eula de la Universidad de Concepción- problema del que nadie se ha hecho cargo, reclama. Contaminación y deterioro que también se aprecia en las inmediaciones del Canal el Morro, vecino de Santa Clara, donde la basura, los escombros y los desechos se amontonan sin control.

Lo cierto es que tampoco la solución es que Santa Clara desaparezca. Hay muchos vecinos que optaron por quedarse y su decisión debe ser respetada. Lo que hay que hacer, dice el concejal Pino, es realizar las obras de mitigación y contención, buscar las fórmulas para controlar la contaminación, disponer áreas verdes y pavimentar las calle. Es decir, buscar una mejora sustancial de la calidad de vida de quienes allí habitan. Algo que se espera pueda concretarse antes del tercer aniversario del terremoto y tsunami…

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