Ruta de Memoria, en conmemoración de los 46 años del golpe de Estado


Convocada por la Corporación Regional por la Memoria y los Derechos Humano y con el auspicio de la Sub Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Concepción, el 5 de septiembre recién pasado, cerca de 40 personas en conmemoración de los 46 años del golpe cívico-militar de 1973, recorrieron lugares destinados a la represión, la tortura y la reflexión en Concepción y Talcahuano.

A pesar de una amenazante lluvia que no amilanó a los invitados y que como símbolo de esperanza, despareció con el correr de los minutos, a las 9 de la mañana, reunidos en el Frontis de la Catedral de Concepción, lugar donde se inmoló Sebastián Acevedo en noviembre de 1983, su hija, María Candelaria Acevedo Sáez, Vice presidenta de la Corporación Regional por la Memoria, en un emotivo relato, entregó el testimonio de su detención y la de su hermano en la comuna de Coronel, la que culminó con la trágica decisión de su padre de prenderse fuego en las escalinatas de la Catedral, exigiendo que la CNI le devolviera a sus hijos.

Impactó a los asistentes el llamado de su padre quien antes de fallecer, en el Hospital Regional de Concepción, le pidió que cuidara a su madre y a sus hijos inculcándoles valores y principios morales. En el lugar existe una placa recordatoria de ese dramático hecho.

Con participación de ex prisionero/as, estudiantes de la UdeC, UNAB, UBB, de la UC de Temuco, pobladores, profesores y visitantes de Santiago, militantes del PS, del PC y ex MAPU y ex IC, el recorrido continúo hacia el estadio Regional de Concepción. Allí se explicó el origen y sentido de las placas que dejan constancia que en ese recinto, convertido en el mayor centro de detención política de la región, se torturó a hombres, mujeres y niños.

En los camarines “celdas”, Gabriel Reyes Arriagada, secretario de la Corporación Regional por la Memoria, ex prisionero del estadio, Ritoque, Tres Alamos y la oficina salitrera de Chacabuco, apoyado por sus compañeros de prisión Eguerson Vásquez, Pedro Umaña y Rita Navarro, entregaron sus testimonios, recordando que el estadio fue utilizado como prisión desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 21 de enero de 1974, fecha en que producto de la presión nacional e internacional fue cerrado y sus moradores, hombres y mujeres, un grupo fue trasladado a la Cárcel de Concepción, ubicada en la calle Chacabuco 70; y otro grupo de 59 prisioneros fue enviado a la Segunda Región de Antofagasta, en pleno desierto de Atacama, a la ex oficina salitrera de Chacabuco; un tercer grupo quedó en libertad.

Por su lado, Eguerson Vásquez explicó las razones de su detención en el Estadio y rindió homenaje a compañeros asesinados por la dictadura. Pedro Umaña contó que durante ese periodo, siendo muy jóvenes, 8 miembros de su familia estuvieron detenidos al mismo tiempo por varios meses en el Estadio. Rita Navarro comentó acerca de las rutinas del medio centenar de prisioneras, destacando el carácter de “incomunicada” que sufrió durante su paso por lo que llamó Campo de Concentración, haciendo hincapié en los procesos de resiliencia que le permitieron sobrevivir a los horrores de la dictadura.

En el bus municipal, el profesor de historia, Javier González, micrófono en mano, fue explicando a los participantes de la ruta, el contexto nacional e internacional en que se dio el golpe de Estado en Chile. Resaltó, entre otros aspectos, cómo los militares chilenos recibieron instrucción especial en Brasil y Panamá para obtener información mediante la aplicación de procesos de “ablandamiento” y tortura, supervisados por médicos cuya intención era evitar la muerte de los interrogados pues el objetivo principal era mantenerlos vivos, al menos hasta que entregaran información que sirviera a los servicios de inteligencia para continuar la cadena de detenciones políticas.

En el Parque Bicentenario ubicado en la Costanera penquista se encuentra el Memorial erigido en el primer gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Es el mismo sector en que se encuentra aprobado el proyecto de construcción de un Museo Regional de la Memoria.

Ya sin lluvia pero con un frío que calaba los huesos, los invitados a la ruta, llegaron al Memorial que recuerda a los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de nuestra región.

El testimonio es entregado por Elizabeth Velásquez Mardones, hermana de dos detenidos desaparecidos. La acompaña Tatiana Lagos, hija de un detenido desaparecido. El Memorial, obra de la escultura Sandra Santander, fue inaugurado el 18 de octubre de 2014 aunque sus inicios datan del año 2006. Elizabeth, miembro de la Agrupación de DD. DD. de Concepción y de la Corporación Regional por la Memoria, junto con comentar la historia del memorial, recordó los difíciles tiempos en que como familiares recorrían cárceles, regimientos, hospitales, comisarías, buscando y preguntando por sus seres queridos, señalando con dolor cómo, normalmente, no había respuesta.

En su testimonio recordó que su hermano Héctor Ernaldo fue detenido en noviembre de 1973 en Villarrica. Mientras que su otro hermano, Héctor Heraldo fue detenido en mayo de 1977 en Buenos Aires en el marco de la Operación Cóndor. Ambos continúan desparecidos.

Tras ese estremecedor relato, el grupo aborda el bus para proseguir a Talcahuano, lugar donde se encuentra el último lugar a visitar en esta Ruta de la Memoria.

El profesor González continúa recordando que el golpe en Chile se dio en el contexto de la llamada Guerra Fría y con una fuerte intervención norteamericana en la región.

El fuerte “El Morro”, si bien está en Talcahuano, forma parte de las rutas permanentes de memoria que realiza de la Municipalidad de Concepción. “Es un cerro isla, ubicado en el borde costero de la Bahía de Concepción…”

En el año 2017, gracias al trabajo de la Corporación Mutual Bautista Van Schowen, fue declarado “Monumento Histórico y Sitio de Memoria”.

A la llegada, los visitantes son recibidos por miembros de dicha organización, quiénes serán además los encargados de relatar que en “este centro de prisión clandestino, los aparatos represivos de la dictadura concentraron a dirigentes sociales, trabajadores, pobladores, campesinos y estudiantes de la zona penquista y zona del carbón, así como a militantes y dirigentes de partidos de izquierda, mayoritariamente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR”.

Divididos en dos grupos, los participantes recorren las ruinosas dependencias de lo que fuera, entre 1973 y 1985, un centro de detención clandestino administrado por la Armada de Chile. Hasta el año 2010 “el Fuerte El Morro permaneció oculto a la ciudadanía, desconociéndose que fue usado como cuartel secreto, donde se practicaron tratos degradantes e inhumanos a los prisioneros y prisioneras por parte de personal militar, funcionarios del Grupo Ancla II de la Armada, del Centro de Inteligencia Regional (CIRE) y más tarde, por la DINA y la CNI”.

Con la incredulidad reflejada en los rostros, los participantes recorrieron las cámaras de tortura e incomunicación (que) se ubicaban en los subterráneos del recinto principal y en los túneles ubicados en el cerro, hoy cubiertos de pastizales y árboles.

Tras este recorrido, que por momentos se torna cansador y angustiante, en una amplia explanada, formando un gran círculo, los dos grupos se reunieron para evaluar la visita. Surgieron emociones y muestras de gratitud a los anfitriones Juan, Cecilia y Rodrigo. Por su lado, el secretario de la Corporación por la Memoria agradeció a la Municipalidad y a sus invitados, anunciando que repetirán esta experiencia antes de fin de año y llamando a los presentes a que continúen multiplicando y apoyando el rescate de la memoria.

Por Gabriel Reyes Arriagada

escrito por TBB

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