Home Protagonismo social y Ciudadanía Piñera, pandemia y crisis económica: el caldo de cultivo que se cuece en Chile

Piñera, pandemia y crisis económica: el caldo de cultivo que se cuece en Chile

por Patricio Rivera

Mientras aumentan los casos de Covid-19 poniendo en riesgo de colapso al sistema de salud, la situación económica empeora acentuando la crisis que ya se vivía. El desempleo puede llegar a niveles no vistos en 40 años. Por José Robredo Hormazábal*

Este jueves 21 de mayo el ministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich, confirmó en su informe diario 3.964 nuevos casos de contagios de coronavirus, alcanzando los 57.581 desde que en marzo se conociera el primero y que a la fecha ha costado la vida de 589 personas.

Las cifras alarman y ponen en riesgo el frágil estado del sistema de salud chileno: a nivel nacional se están alcanzando los límites de capacidad tanto de ventiladores mecánicos –con 332 aparatos disponibles de los 2.130 con los que se cuentan– como de camas críticas –según los datos del gobierno a nivel nacional se encuentran usadas 943 de 1.924–.

La mayoría de los casos se concentran en el Gran Santiago, que tiene ocupado el 95% de las camas. Por este motivo Mañalich aseguró que se iniciaba “la batalla de Santiago” tras dispararse el número de caso.

Los dardos apuntan a la gestión de la pandemia por parte del gobierno de Sebastián Piñera, que desde el inicio de la crisis sanitaria ha sido criticada por no tomar medidas drásticas de contención de los contagios.

El presidente chileno respondía que “se preparó desde enero” para enfrentar al virus, llegando incluso a decir que estaba en mejor posición que Italia. A ello se suma el retorno al lenguaje bélico utilizado durante la movilización social de octubre para nombrar al coronavirus como “un enemigo poderoso, implacable, que no respeta nada ni a nadie”.

A los tardíos decretos de cuarentenas en diferentes zonas del país se sumó la falta de insumos médicos para los centros públicos de salud así como la incapacidad para obligar a que el sector privado aumente su disponibilidad de camas. A esto se sumó el intento de retomar la “normalidad”, con la apertura de centros comerciales o el retorno al trabajo presencial de los funcionarios públicos y de ciertas áreas de la economía cuando aún no se alcanzaba el peak de casos.

Desde diferentes sectores acusan a Piñera de “no escuchar” ni al Consejo Asesor, comité compuesto por epidemiólogos, médicos especialistas y científicos; ni a la Mesa Social Covid, integrada por gremios, alcaldes y rectores de universidades.

Quien ha encabezado las críticas por la gestión del gobierno es la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, que ha sostenido la necesidad de que “se cambie la forma de gobernar esta pandemia”.

A pesar de los llamados y las cifras, el Ejecutivo se mantienen en su estrategia, tal como señaló el ministro de Salud: “La medida de cuarentena radical no es algo que haga sentido ni sea soportable para la ciudadanía”.

Economía en las cuerdas

La situación económica en Chile refleja los efectos de la pandemia que se suman a los denunciados por las movilizaciones sociales que se vivieron en el país a partir de octubre del año pasado. Las cifras dan cuenta de un escenario sombrío que hace rememorar la crisis financiera de 2008 y en el peor de los casos la de 1982 e incluso la de 1929.

Los datos son concluyentes: en abril el Instituto Nacional de Estadísticas cifraba el desempleo en 8,2%, mientras que el Centro de Estadísticas de la Universidad Católica establecía un alza de hasta el 9%. Diferentes organismos y el Ministerio del Trabajo han señalado que el desempleo puede llegar elevarse por encima del 18% –en torno a los dos millones de personas–, una cifra no vista desde 1982.

Ante tal panorama, las medidas del gobierno se han ceñido al libreto neoliberal de rescate a los privados, poniendo al Estado como aval de los créditos entregados por parte de la banca a través de la apertura de una línea para Pymes y el sector empresarial que lo requiera, con una cobertura de hasta 24 mil millones de dólares. ¿El problema? Parte importante de las pequeñas y medianas empresas no se encuentran bancarizadas, por lo que no han sido consideradas en los créditos que otorgan, siendo las mayores beneficiadas las grandes compañías.

Para las personas, Piñera anunció el Subsidio Único Familiar de 50 mil pesos chilenos (60 dólares), destinado a las familias dentro del 60% más vulnerable y personas mayores de 70 años que reciban jubilaciones mínimas, monto que se entregó por única vez durante abril.

Pero la medida “estrella” del gobierno chileno es el Ingreso Familiar de Emergencia que entrega por tres meses, a partir de mayo, 65 mil pesos chilenos (80 dólares) por miembro de grupo familiar, monto que está por debajo de la línea de pobreza. Cabe consignar que este monto se reduce en el segundo mes a 55 mil pesos chilenos (casi 70 dólares) y el último mes llega a 45 mil pesos chilenos (56 dólares). “Cuando uno revisa las políticas que se están implementando como planes de salvataje, son políticas neoliberales: bonos, subsidios y focalización. En el caso chileno, no vemos ninguna señal para detener este proceso o para generar algunos cambios”, resaltó el economista e investigador de la Fundación Sol, Marco Kremermann.

¿Estallido 2.0?

Las consecuencias de estos meses de crisis sanitaria y económica están golpeando muy fuerte a las familias chilenas, que se encontraban ya en condiciones muy precarias. Un dato para entender la gravedad de la situación es que hoy el endeudamiento de los hogares alcanza el 75% de los ingresos. A ello se suma la situación de las comunas más pobres que no cuentan con los recursos ni los apoyos estatales para sobrellevar la pandemia: el hambre comienza a verse en las villas. En condiciones de desigualdad social como las de Chile, esos datos se pueden convertir en detonantes de un nuevo estallido.

De hecho, esta semana se dieron los primeros focos de protesta en diferentes zonas de Santiago y del resto del país donde se reclamó por la falta de medidas que ayuden a paliar la situación. Lo que se ha implementado hasta ahora no asegura poder sobrellevar el confinamiento y obliga a romper la cuarentena para salir a trabajar.

La respuesta del gobierno fue una fuerte represión y el anuncio de la distribución de 2,5 millones de canastas de alimentos para las familias que se encuentren dentro del 80% de vulnerabilidad. La medida aún no logra ponerse en marcha por no estar coordinada ni con los gobiernos regionales ni los municipios, lo que provocó nuevos focos de protesta.

Para la vocera del Movimiento de Pobladores UKAMAU, Doris González, las manifestaciones son “la única manera de visibilizar lo invisible para las autoridades políticas que solo toman decisiones en favor de ricos empresarios, que no tiene necesidad”. “La protesta ayuda a develar una crisis social que, con el contexto de la pandemia, puede ser más radical y más profunda que el 18 de octubre del 2019”, añadió.

Ante este eventual escenario los bloques políticos tradicionales han apelado a la fórmula de la transición y levantaron la idea de un “Acuerdo Nacional”. Ésta ha sido rechazada por organizaciones sociales y el Frente Amplio recalcando que hay un manejo negligente de esta crisis en lo sanitario y, ahora, en lo social. “La fórmula de que la gente está al servicio de la economía debe terminar hoy, es evidente que ninguna familia puede vivir con $65 mil al mes”, expresaron las y los frentamplistas en un comunicado.

Para González a los sectores populares no les queda otra que “arriesgar la vida para mejorar en algo el dolor que viven cotidianamente bajo este sistema neoliberal”. Las condiciones para una segunda parte del estallido social se encuentran y nuevamente, al parecer, el gobierno de Piñera no lo quiere ver.

* @joserobredo Desde Santiago de Chile

Fuente: Notas

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