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Operación Vuelo de Justicia: 24 años del formidable rescate de los frentistas de Cárcel de Alta Seguridad

by sedec

Hoy se cumplen 24 años de la exitosa fuga de la Cárcel de Alta Seguridad de cuatro presos políticos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). La operación denominada «Vuelo de Justicia» -también conocida como el «Gran Rescate» o la «Fuga del Siglo»- devolvió la libertad en una operación en helicóptero a Mauricio Hernández Norambuena, Ricardo Palma Salamanca, Patricio Ortiz Montenegro y Pablo Muñoz Hoffman la tarde del 30 de diciembre de 1996.

Esa calurosa tarde, un «extra» interrumpía la normalidad de las transmisiones de los medios de comunicación con una noticia que hasta el día de hoy resulta difícil de creer: Cuatro integrantes del FPMR se fugaban de la cárcel más segura del país en un helicóptero. La secuencia parecía increíble y asombró a todo el mundo, la operación «Vuelo de justicia» logró su objetivo en 58 segundos dignos de cualquier guion cinematográfico, generando un fuerte impacto político en la democracia tutelada de Eduardo Frei Ruiz-Tagle con Pinochet aún como Comandante en Jefe del Ejército. Llamó la atención a nivel internacional, tanto por su complejidad, como por la formidable limpieza táctica que no dejó heridos ni muertos. Con el correr de los días, las autoridades descubrían partes de la operación. Sin embargo, muchos detalles importantes permanecen aún en secreto.

La aeronave utilizada fue un helicóptero Bell Long Ranger 206 B1 de la empresa de vuelos turísticos Lassa, la que anteriormente había sido ya estudiada mediante arriendo de vuelos con similares características. Esta vez, el oficial de Carabineros, Daniel Sagredo, era el piloto de lo que parecía ser un viaje incómodo para un grupo de turistas extranjeros, que incluso simuló quejas y vómitos para tomar el control de la nave encañonando a Sagrado y continuando rumbo hacia la región de O’Higgins. Una vez en tierra – en las orillas del lago Rapel- el helicóptero fue acondicionado y preparado para el asalto.

Con el equipo de rescate a bordo, despega errando inicialmente la ruta avanzando hacia la costa de la región de Valparaíso. Una vez sobre Santiago, se aproximaron hacia el complejo penitenciario con armas automáticas listas para hacer frente una eventual resistencia de Gendarmería.

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Cerca de las 15:00, el helicóptero secuestrado apareció sobre el cielo de la Cárcel de Alta Seguridad disparando ráfagas de fusil automático, en manos de un fusilero especializado del Frente, desde los costados hacia las casetas de los gendarmes, los que se parapetaron sin oponer resistencia.

Abajo en tierra, Mauricio, Ricardo, Patricio y Pablo, se encontraban en el patio en una reunión simulada. En el sitio dejaron como señal al helicóptero un balde amarillo invertido donde descendió el canasto con increíble precisión. Según el relato del propio Patricio Ortiz, el canasto adaptado para la extracción de los combatientes tocó el cemento y comenzó a dar bandazos manteniéndose por muy pocos segundos a su alcance y luego volvió a elevarse, instante en el que se aferraron a la estructura a duras penas. Los frentistas que planearon abordar el canasto distribuyendo el peso no alcanzan a posicionarse correctamente. Solamente Ricardo y Pablo legran entrar en éste, mientras que Mauricio y Patricio se mantienen colgando. Contrario a la versión inicial de Gendarmería, los efectivos no repelieron el ataque y los fugados se elevaron abandonando el recinto penitenciario sin fuego cruzado.

Mientras vuelan a 200 km/h sobre la capital, Mauricio grita que va a soltarse a cerca de 500 metros de altura. Pablo en una arriesgada maniobra se asoma al borde del canasto, y tira hacia arriba a Mauricio logrando estabilizarlo.

El vuelo de 2 minutos y medio sobre Santiago, termina en una cancha de fútbol del parque Brasil en la comuna de La Granja. Según el relato de Palma Salamanca en su libro «El Gran Rescate» (LOM Ediciones 1998) en momentos que el helicóptero desciende, Pablo y Mauricio ya no resisten sujetarse y se arrojan al suelo en medio de la nube de polvo generada por la desaceleración de los motores de la aeronave. Parte del blindaje temporal adaptado en la cabina atrapó por instantes al piloto que luego fue extraído junto a los cuatro rescatados por un grupo que les ayudó a emprender la huida en un automóvil que contenía fusiles M16 y se mantenía con el motor encendido en el lugar. Los fugados se preparaban para resistir un posible cerco policial, pero al no encontrar su presencia huyeron limpiamente hacia sus destinos dispares en el extranjero.

Helicóptero Bell Long Ranger 206 siendo periciado en el parque Brasil de la comuna de la Granja tras la futa de la Cárcel de Alta Seguridad. Foto: El Mercurio

Las condenas que pesaban sobre los rescatados

Ricardo Palma Salamanca había sido detenido en marzo de 1992 acusado del ajusticiamiento del entonces Senador, ideólogo de la dictadura y fundador de la ultraderechista UDI, Jaime Guzmán. Ricardo también fue acusado por el secuestro de Cristián Edwards y los ajusticiamientos del coronel Luis Fontaine Manríquez y del cabo Víctor Valenzuela Montecinos. En tres de los procesos había sido condenado a cadena perpetua.

Por su parte, Mauricio Hernández fue condenado por el ajusticiamiento de Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards . Se encontraba cumpliendo doble pena de presidio perpetuo.

Mientras tanto, Pablo Muñoz Hoffmann tenía 10 causas en su contra y cumplía pena por el ajusticiamiento del coronel Luis Fontaine y el atentado fallido al general de la Fuerza Aérea integrante de la Junta Militar golpista de 1973, Gustavo Leigh Guzmán en 1990, quien si bien sobrevivió al hecho, las heridas recibidas influyeron en su muerte en 1999.

El otro frentista, Patricio Ortiz se encontraba cumpliendo una pena de 10 años por la muerte de un carabinero.

Mural alusivo a la fuga de la Cárcel de Alta Seguridad en la ribera del río Mapocho. Foto: Wikimedia Commons

El destino de los cuatro rescatados

Mauricio Hernández Norambuena «Ramiro» estuvo cerca de 17 años detenido en Brasil en una cárcel de alta seguridad y bajo un régimen especialmente cruel de sometimiento penal. Fue trasladado a Santiago en agosto de 2019 en un muy cuestionado proceso de extradición. Desde la cárcel manifestó su alegría por el Estallido Social a través de una carta: «El futuro lo continúa ensanchando el pueblo participando en los diálogos y debates colectivos y fraternos».

Ricardo Palma Salamanca, sindicado como el autor material del ajusticiamiento a Guzmán, recibió asilo político por parte Francia en noviembre de 2018.

Por su parte Pablo Muñoz Hoffman continúa viviendo en la clandestinidad, mientras que Patricio Ortíz logró conseguir asilo político en Suiza el año 2005.

por resumen.cl

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