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Mujer doblemente explotada, doblemente revolucionaria

by sedec

Las dueñas de casa, las madres, las migrantes, las estudiantes, las abuelas, las vendedoras ambulantes y feriantes, todas las trabajadoras asalariadas y no asalariadas empezamos a alzar la voz y a organizarnos. A instalar nuestras demandas reales que los medios acallan y que el feminismo liberal no comenta.

Este 14 de marzo, un grupo de compañeras y mujeres por el feminismo de clase hemos realizado un mural en la comuna de Maipú, a un costado del templo votivo y en las cercanías de la plaza y centro de la comuna, para visibilizar nuestras demandas y nuestras luchas.La lucha de las mujeres trabajadoras, aquellas que vivimos en la población, en la periferia de la ciudad, hacinadas, doblemente explotadas por el trabajo asalariado y el trabajo doméstico. Las que trabajamos en condiciones de precariedad, muchas veces sin contrato ni protección social, otras tantas de manera informal. Aquellas que nos pagan menos por el mismo trabajo, a quienes no nos protegen nuestra maternidad pero nos prohíben decidir si ser o no mamás. Las que recibimos humillaciones y violencia obstétrica por un sistema de salud pública paupérrima que no le importa la vida de las y los pobres. Las que muchas veces no tenemos independencia económica y sufrimos los desgarros de la violencia doméstica, aquella violencia que es el fruto de un sistema sustentado en la explotación y opresión.Esas mujeres de la juventud popular que enfrentan problemas como la droga o la falta de oportunidades. Que estudiamos en liceos precarios y también debemos trabajar en lo que sea, para aportar en nuestra familia. Que no recibimos una adecuada educación y que enfrentamos embarazos adolescentes. Las mujeres indígenas y migrantes que también somos oprimidas y discriminadas por ser de otro pueblo o nación, y que sufrimos la misma explotación. Las disidencias sexuales que somos parte de la clase trabajadora y nos oprimen por no encajar con los patrones de género impuestos para mantener el orden existente. Somos las mujeres oprimidas por el patriarcado, que nos controla no sólo nuestra economía sino también nuestra vida social, psicológica y emocional.

Hoy, las dueñas de casa, las madres, las migrantes, las estudiantes, las abuelas, las vendedoras ambulantes y feriantes, todas las trabajadoras asalariadas y no asalariadas empezamos a alzar la voz y a organizarnos. A instalar nuestras demandas reales que los medios acallan y que el feminismo liberal no comenta. Nos organizamos contra el capitalismo patriarcal y entendemos que la lucha es del conjunto del pueblo contra este sistema opresor y que hemos aprendido que son las y los dueños del poder quienes nos han querido adormecer dividiendo a nuestra clase, enemistándonos, porque en la división está nuestra debilidad. Queremos educación, salud y techo para nuestro pueblo. Queremos aborto libre, seguro y gratuito. No queremos más precariedad ni informalidad laboral. Queremos protección a la maternidad. Queremos sala cuna universal. No queremos más violencia obstétrica. Queremos la socialización del trabajo doméstico, queremos liberarnos de las cadenas que han impuesto sobre nuestros hombros y manos para reproducir mano de obra. Somos las mujeres marginales , populares, ninguneadas, invisibilizadas, oprimidas y doblemente explotadas.Pero estamos convencidas que somos y seremos doblemente revolucionarias.

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