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Memoria en Uruguay: 25a Marcha del Silencio

por Juan Ortega

Este será un 20 de mayo excepcional, marcado por la pandemia y la necesidad de limitar la distancia física entre nosotros. Eso determinó nuestra decisión de no realizar la marcha como siempre, en la calle.

Esta situación especial de alguna manera potenció la cercanía emocional y redobló el compromiso de incontables compatriotas que con su sensibilidad han logrado hacer de Mayo un mes de la memoria.

La marcha ya comenzó a andar con esa participación y se multiplicó exponencialmente con cada margarita, cada balconera, cartel, pintada; cada aporte creativo de muchísima gente, hasta hacerla más visible y extendida que nunca.

Por lo tanto, lo primero que queremos hacer en esta conferencia es agradecer a todas las personas, familias, que, en cada casa, barrio, plaza, lugar de trabajo, individualmente o desde distintos agrupamientos, colectivos, sindicatos, cooperativas a lo largo y ancho del país desplegaron su creatividad y sensibilidad demostrando que esta causa es de todos.

Que no tiene color partidario, ni barrera generacional, que es real que Todos somos Familiares.

Agradecer la solidaridad inmensa de nuestro pueblo; la misma que vemos todos los días con las ollas populares que surgieron junto a la pandemia y la pérdida de trabajo.

Siempre hemos dicho que ésta es una lucha por la vida.

Nuestra búsqueda, plagada de obstáculos e impunidad, no se agota en la justicia concreta por la que seguiremos batallando en los juzgados, sino en la empecinada exigencia para generar garantías de no repetición; y necesita de la conciencia de un pueblo que la acompañe.

La responsabilidad del estado en esos hechos y las acciones que debe asumir para corregirlas, son la piedra angular para esas garantías.

Es el estado desde sus tres poderes que debe trabajar para ello.

Ese fue el motivo que nos decidió a solicitar la cadena. Esta cadena se negó y nos pareció una mala decisión. Pues era la oportunidad de dar una señal simbólica y política sobre la importancia permanente de afianzar el sistema democrático.

Más aún cuando en el parlamento, un senador que integra la coalición de gobierno, hace una reivindicación de los criminales de estado y se extiende en el menosprecio del poder Judicial. No es novedoso, pero sí una alarma que nadie debiera ignorar.

Reiteramos nuestra preocupación por la participación de ese partido militar en las decisiones gubernamentales.

El presidente dio su palabra de continuar la búsqueda de nuestros/as desaparecidos. La ley aprobada pone esta tarea en manos de la Institución Nacional de Derechos Humanos, y los trabajos de campo no han perdido continuidad hasta el día de hoy.

Pero encontrarlos/as, no es solamente mantener el presupuesto de las excavaciones, que obviamente es necesario.

Hemos dicho hasta el cansancio que quienes actuaron torturando, asesinando, desapareciendo personas no actuaban por su cuenta. Que fue la Institución misma, columna vertebral del golpe de estado, quien violó todos los derechos, y por tanto la información sobre los desaparecidos no es propiedad exclusiva de los perpetradores directos sino de esa Institución que los formó, los mandató, los cobijó y continúa haciéndolo.

De allí debe venir la información. Del Comandante en Jefe del ejército, el Subsecretario y el Ministro de Defensa. Así lo hemos exigido desde el 85, gobierno tras gobierno, y lo reiteramos hoy.

Somos conscientes que este será un durísimo año, para todos.  A la generalización de los seguros de paro, por el cese de actividades laborales, cierres de empresas y desocupación que todos conocemos, se suman los cambios regresivos que propone la Ley de Urgente Consideración, con muchísimos artículos que restringen derechos ganados, desarticulando años de avances y luchas.

Esta circunstancia, ha hecho que este 20 de mayo tenga una significación mucho más clara para el involucramiento de la gente.

Esa conciencia creció de a poco desde aquellos lejanos días, casi en soledad, cuando con un puñado de personas levantábamos las fotos cada viernes en la Plaza Libertad, hasta las gigantescas marchas de estos años.

Marchas que crecen también como un abrazo protector para nuestros jóvenes. Nos recuerdan que el crímen de la desaparición se sigue cometiendo hoy y representa una amenaza permanente para las nuevas generaciones.

Ellas deben vivir libres y luchar por sus sueños sin esa carga y tener las garantías para poder expresarse.

Todas estas demandas, confluyen en esta enorme movilización: la marcha del 20 de mayo que este año la transitaremos virtualmente, pero que su expresión ya está en la calle, los muros y balcones de todo el país.

Recordamos cada vez y muy especialmente hoy, aquella primera marcha, aquella primera idea que impulsó la familia Michelini a los 20 años de los asesinatos de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Whitelow y Barredo y la desaparición de Manuel Liberoff.

Hoy extrañaremos la temprana ausencia de Felipe, hijo de Zelmar, comprometido trabajador por los Derechos Humanos. Nos faltará también nuestra compañera Mela Gadea integrante de nuestra Asociación.

Como tantas y tantos luchadores que estarán siempre presentes este día.

La Marcha del Silencio, se ha constituído en uno de los jalones de la expresión popular.  En la causa de nuestras hijas e hijos, los uruguayos desaparecidos, se conjugan todas las luchas por una sociedad más libre y justa.

La memoria de nuestrxs desaparecidxs, nos recuerda lo que nunca más debe suceder en nuestro país.

El 20 a las 19 hs., juntos por todo el país, que resuene el PRESENTE!!, por la memoria de ellas y ello, por las hijas e hijos de hoy, por las nietas y nietos del mañana.

Son Memoria. Son Presente

¿Dónde están?

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos

                                                      19 de mayo 2020

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