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Maricunga: Ecosistema amenazado por la explotación del litio

by sedec

La región de Atacama es un territorio amenazado históricamente por el avance de la minería. En el caso del Salar de Maricunga, ya no solo el Boro y el Oro forman parte del mapeo empresarial, sino que también el litio está en la mira de la explotación pese a la oposición de las comunidades.

Por OLCA, OCMAL* y RESUMEN

El interés de ampliar la explotación minera en Chile ha sido un fenómeno que transcurre enfáticamente desde la postdictadura chilena, viéndose amenazados e intervenidos diferentes territorios en distintos territorios del país. En este sentido, la zona norte ha sido señalada como un espacio histórico en el que se ha desplegado el gran empresariado minero, trayendo graves consecuencias para los ecosistemas.

Es en este contexto que, bajo un discurso “verde” se ha impulsado la intervención en los Salares del norte del país como fuente para la extracción del litio, cuya referencia recurrente es el Salar de Atacama que ha tenido negativos impactos socioambientales.

Sin embargo, camino al paso fronterizo de San Francisco existe un ecosistema intensamente amenazado en la mira del gran empresariado minero: el Salar de Maricunga.

Caracterización del espacio

Ubicado en la región de Atacama, a 168 kilómetros al noroeste de Copiapó, el Salar de Maricunga es un reconocido ecosistema presente en Chile. A una altitud de 3.760 metros sobre el nivel del mar (msnm), según los datos recogidos por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Maricunga es reconocido como el Salar más austral de Chile, formando parte del Parque Nacional Nevado Tres Cruces y contando en sus cercanías con la presencia de otros ecosistemas al estar rodeado por diferentes complejos volcánicos, estando en cercanía de algunos como lo son Ojos del Salado, El Fraile, San Francisco e Incahuasi.

En este sentido, formando parte del Parque Nacional, existen diversos cuerpos de agua involucrados en Maricunga, como lo son los humedales, la Laguna Santa Rosa y la Laguna Negro Francisco, que forman parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas por el Estado (SNASPE), ambos catalogados como Sitios Ramsar incorporados bajo el concepto de «Complejo Lacustre» en 1996.

En términos de fauna, su diversidad presenta a animales tales como la gaviota andina, patos, flamencos, lagartijas, vicuñas y aves pequeñas, mientras que en flora contempla una tipología arbustiva, encontrándose la vega, pajonal, bofedal y ripariana, ambiente cruzado por una importante presencia de humedales andinos que tienen relación con estos elementos del ecosistema.

De igual forma, el Salar de Maricunga es alimentado, principalmente, por siete arroyos que decantan desde las alturas de la Cordillera de los Andes, siendo también fuente para las napas subterráneas.

(Fotografía: Salar de Maricunga | Fuente: visitchile.com

Luciano Travella, egresado de Geología y presidente del Colectivo en Defensa del Medio Ambiente de Atacama (CODEMAA), explica la conformación del ecosistema de Maricunga desde el punto de vista técnico, comentando que, considerando los flujos de agua nacidos en la Cordillera de los Andes, «en ciertas zonas estos cauces no logran encontrar una salida hacia el mar y se empiezan a acumular en ciertas zonas deprimidas, que se llaman cuencas endorreicas”, proceso que ocurre en el norte de Chile donde, cruzándose con otros factores que conforman las condiciones áridas del territorio, se comienzan a acumular “elementos que son muy preciados, en particular el carbonato de litio y carbonato de potasio”.

(Fotografía: Laguna Santa Rosa | Fuente: laderasur.com)

En este sentido, el Salar de Maricunga se constituye no solo como el segundo Salar en importancia con reservas de litio luego del de Atacama, sino que como un ecosistema donde se relacionan distintas comunidades de seres vivos, lo que para Carlos Pizarro, guía de turismo e integrante de una agrupación de esta actividad en la región de Atacama, significa “un atractivo en todo sentido: no es un lugar cualquiera; es un Salar interesante”.

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Maricunga desde las comunidades

La interpretación de quienes habitan y se relacionan directamente con el territorio es central para comprender las dinámicas sociales que se dan en el lugar. A modo de ejemplo, para Lesley Muñoz Rivera, integrante de la comunidad indígena Colla en la comuna de Copiapó y del Observatorio Plurinacional de Salares Andinos, Maricunga “es fuente de mucha biodiversidad, es un ecosistema tan frágil”, por lo que “el Salar contiene mucho, además de que nos sirve a nosotros para vivir”.

Un tema central, plantea Muñoz Rivera, tiene relación con la biodiversidad del territorio, donde el flamenco chileno, la parina grande y la flora del lugar son ejemplos de este entramado de vida.

Por su parte, Travella, integrante de CODEMAA, comenta que “son ecosistemas muy únicos, y a la vez, muy frágiles en el sentido de que su formación y preservación es muy sensible a los cambios climáticos y a los cambios en regímenes de agua”.

Sobre este punto, ambos enfatizan en el bien común del agua como un punto relevante al momento de referirse a los Salares para las comunidades, lo cual se enmarca, siguiendo el Eco-Glosario Constituyente elaborado por OLCA, en un contexto donde «acceder al agua de forma suficiente, salubre y asequible se trata no solo de un derecho natural, inherente a toda persona, sino que, además, de la materialización del derecho a la vida, al punto de que ambos derechos deberían poseer la misma jerarquía«, en el marco de los Derechos de la Naturaleza que la actual Constitución no contempla y, a la vez, bajo un inexistente sentido institucional de justicia ambiental.

De igual forma, el Salar de Maricunga, señala Travella, ha sido un espacio donde se ha buscado impulsar la investigación académica y científica en múltiples dimensiones, entre las que, a modo de ejemplo, se encuentra la microbiota que se puede caracterizar en el lugar.

De forma complementaria, indica Carlos Pizarro, Maricunga “es parte de una zona de interés turístico, parte de una ruta de turismo de montaña”, el cual ha sido de gran interés por las condiciones superlativas que existen, no solo en el Salar, sino que en la percepción e interpretación de la población sobre este. En este sentido, es que es concebido como “un portal del ecosistema altoandino”.

Intervención reiterativa

El Salar de Maricunga ya ha sido intervenido anteriormente, indican diversas fuentes. Sin embargo, las escalas de impacto varían según el sentido de quien se presenta en el territorio.

Muñoz Rivera da cuenta que, en sus periódicos recorridos hacia y en el Salar, puede encontrar un “sector totalmente intervenido” producto de la presencia de proyectos mineros que han explotado con anterioridad -a modo de ejemplo- Boro en el territorio, creando no solo una “intervención paisajística horrible”, sino que afectando al ecosistema completo. En el mismo sentido, proyectos de explotación de Oro en la zona altoandina ya han sido sancionados por la contaminación que ha conllevado y el incumplimiento de su Resolución de Calificación Ambiental, marcando un precedente para las comunidades, lo cual se tiene en consideración ante el avance de proyectos cercanos como lo es el caso de Fenix Gold.

Por su parte, Carlos Pizarro señala que los mismos pozos de agua existentes en el territorio pertenecen a empresas que se dedican a diversos rubros, comentando que “es una cuenca que es propiedad minera principalmente de CODELCO”, en parte importante de la zona de humedales y lagunas de la cuenca del Salar en la Laguna Santa Rosa.

Asimismo, existen diferentes actividades que se desarrollan en el lugar y, de una u otra forma, lo han intervenido. La presencia de un complejo fronterizo y ser parte del camino internacional dan cuenta de aquello.

(Fotografía: Salar de Maricunga | Fuente: visitchile.com)

En la misma línea, Luciano Travella acredita que Maricunga ha sido intervenido en distintas escalas, desde comunidades Colla, habitantes del territorio, hasta las grandes mineras que han impulsado el extractivismo. En este sentido, “hay diversas comunidades que tienen derechos de agua, pero son muy menores, 1 litro por segundo, a diferencia de lo que ha ocurrido con proyectos que han solicitado y que tienen los derechos por más de 200 litros por segundo”.

De esta forma, el impacto de la reiterativa intervención del Salar, considerando factores como que dicha zona cordillerana coincide con depósitos de oro, han producido dos consecuencias definidas: contaminación y extracción de agua.

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Salar y litio: amenaza latente

El impulso de la Política del Litio y Gobernanza de los Salares, desarrollada durante el gobierno de la Nueva Mayoría encabezado por Michelle Bachelet, colocó énfasis en los proyectos estratégicos de extracción de litio bajo una premisa de alianza público-privada, lo cual ha incentivado el avance del interés del empresariado sobre este metal no concesionable y de interés nacional, cuya explotación está restringida por el Estado pero, en la práctica, puede facilitarse a través de Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL), concesiones administrativas o directamente por parte de las empresas estatales como CORFO, ENAMI o CODELCO.

En revisión de la página del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), se muestran a lo menos nueve proyectos relacionados con el Salar de Maricunga -no necesariamente del litio- entre 2005 y 2020, de los cuales cinco no han sido admitidos a tramitación o no son calificados.

Actualmente, respecto a la amenaza que se enmarca en el litio, existen tres proyectos a desarrollarse: 1. La exploración del Salar liderada por CODELCO, con la intención declarada de recopilar información hidrogeológica, además de realizar una evaluación preliminar del metal presente en formato salmuera; 2. La extracción de litio encabezada por SIMCO SpA, en cuyo estudio Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se establece una dimensión de 2.202 ha -contemplando lugar de extracción e instalación de faenas-, con una inversión de US$350.000.000, proyectando un producto final de 5.700 toneladas anuales de carbonato de litio, 9.100 de hidróxido de litio y 38.900 de cloruro de potasio ; 3. La extracción de Proyecto Blanco donde Minera Salar Blanco S.A., empresa propiedad de Lithium Power International Limited (australiana), Minera Salar Blanco SpA (chilena) y Li3 Energy Inc (estadounidense) declara en su EIA una inversión de US$527.000.000 y proyecta la utilización de una superficie de 4.700 ha -emplazándose pozos de extracción, área de procesos y un sector de obras lineales-, contemplando la producción de 20.000 toneladas anuales de carbonato de litio -más de mil toneladas mensuales-, y 58.000 de cloruro de potasio, las cuales serán puestas a comercialización.

Proyectos aprobados, pero de los cuales aquellos que trabajan la extracción se encuentran frenados, señalan desde las organizaciones sociales, debido a reclamaciones y recursos judiciales presentados contra las empresas responsables.

Ante este escenario de conflicto, Lesley Muñoz Rivera da a conocer que estos proyectos “no tienen estudios que nos digan que a nosotros una afectación en el salar pueda afectar las aguas de la parte sur, ninguno tiene certeza”, por lo que consideran que han sido “aprobados con una irresponsabilidad tremenda de parte del Servicio de Evaluación Ambiental”.

  • Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales

** Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina

El presente escrito forma parte de una serie de notas de una investigación que se encuentra en curso respecto a “MARICUNGA AMENAZADO: Ambición, extractivismo y resistencias frente al litio”, la cual tiene como objetivo sistematizar la situación a la que se enfrenta el ecosistema del Salar de Maricunga ante el avance de la explotación del litio en el territorio.

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