Los placeres de la Radio

Escrito por Grettel Reinoso Valdés. TV CUBANA
Por los cerros de la ciudad chilena de Valparaíso, un grupo del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), interceptaba la televisión pública de la dictadura con un pequeño transmisor, que en 1989, cuando se anunciaba el fin del régimen pinochetista, se empleó para fundar una radio comunitaria en una supuesta y anhelada democracia participativa que esperaban se instauraría en el país tras más de quince años de dictadura.
Así surgió la Radio Placeres (que toma su nombre del cerro Los Placeres), según me cuenta René, uno de sus miembro, “y ya llevamos más de dos décadas en un estado de nulidad legal”.

Pero nada ha detenido a aquellos que se unieron con tal propósito y que hoy son más de cuarenta personas que hacen radio de forma profesional y sin fines de lucro, una radio participativa que viene a suplir la ausencia de un sistema verdaderamente público a cargo del Estado chileno.
Después de un buen rato por la Avenida Alemania, que atraviesa los cerros de Valparaíso, llegamos por fin a la casa de Luis D., desde donde se transmite una parte de la programación de la Placeres. Allí, el dueño de casa y anfitrión del programa “Las doce y pico”, que se encontraba al aire, andaba bien ocupado entre atender a la audiencia y alimentar a su bebé, que por primera vez ese día quedaba bajo su única responsabilidad, así que decidimos ayudarle y “ocupar” la señal mientras Luis desempeñaba sus prioritarias labores de papá.

En la Placeres todos son operadores, directores, conductores y realizan los programas con profesionalidad y entrega, sin otra remuneración que la de compartir y llevar un mensaje alternativo, contrahegemónico y de verdadero interés a la audiencia, que ya hoy se extiende a todo Valparaíso, Viña del Mar y otras zonas cercanas por la frecuencia 87.7 FM, y al mundo entero, vía Internet (www.radioplaceres.cl).

Pero con más de veinte años de experiencia, el colectivo de la Radio Placeres también ofrece capacitación a grupos o empeños similares, para facilitar una red de medios alternativos en todo el país, además de preparar a aquellos que ingresan con nuevos proyectos.
Por ser un medio de comunicación ciudadano, la Placeres está exenta de las exigencias de la dependencia publicitaria y ha logrado desarrollar un proyecto de autogestión de sus recursos y una programación marcada por la creatividad, la crítica y una mirada local e independiente, al margen de los estándares del consumo y el pensamiento único que caracterizan a los medios tradicionales chilenos.

La Placeres transmite más de veinte programas durante las veinticuatro horas del día; espacios en los que se abordan la defensa y promoción de los derechos humanos, la igualdad de género, el rechazo hacia cualquier forma de discriminación racial o sexual, los males del sistema; entre otras temáticas, con información y orientación a la comunidad y un compromiso con la difusión de la música local y no comercial.

Sin embargo, tales empeños siguen permaneciendo en la ilegalidad ante las autoridades chilenas, que aún no aprueban una ley de medios que los ampare. De hecho, en los últimos tiempos la Radio Placeres ha sido prácticamente clandestina y sus miembros han tenido que optar por estrategias y alternativas tecnológicas y de apoyo colectivo para poder permanecer en el dial.

“Trabajar en la clandestinidad, -explica René, es ir perdiendo libertad en el quehacer comunicacional. Se tienen que tomar ciertos resguardos que limitan el acceso a la propia radio de personas y grupos que quieren ser entrevistados y que quieren expresarse. No podemos tener invitados en la radio de forma libre ni podemos dar el número de teléfono para hacer contactos. Por otra parte, el grupo ha tomado eso como una oportunidad de unión y organización, de trabajo conjunto a través de comisiones que tienen misiones específicas”.

Así, las decisiones más importantes y la propia programación de la emisora se votan en asambleas que se realizan una vez al mes. También allí se planifica la recaudación de fondos, por lo general a través de fiestas y eventos en donde se promueve el talento local y se adquieren ganancias para el funcionamiento de la radio en general. En estas actividades la Placeres se encuentra de forma más directa con su audiencia, por lo que se convierten además en provechosos espacios de intercambio y retroalimentación.
Como medio alternativo y de profundo contenido social, está presente, gracias al intercambio con otras radios regionales, en los más importantes eventos, marchas y momentos de la vida del país a nivel local, con programaciones en vivo y en directo. Tal fue el caso de la votación de Hydroaysén, en días pasados, en que la Placeres estuvo siguiendo minuto a minuto la reunión de los representantes en Coyaique y posteriormente todo el movimiento de protestas y represiones que trajo consigo.
Abierta siempre a los amigos y colegas, la Radio Placeres me recibió en su espacio “Las doce y pico” y allí conversamos durante más de una hora en que, a pesar de las necesarias restricciones de precaución a que los obliga su estatus ilegal, recibí vía email varias preguntas de radioyentes de los Cerros de Valparaíso, interesados en conocer y mostrar su simpatía a mi Isla caribeña, mientras el anfitrión del programa daba de comer a su bebé.

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