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La Tita: la historia relegada, pero de ningún modo olvidada

por Jschilling

latitaaulaceroTras casi cincuenta años de actividad en el Aula Cero Audita del Carmen Hernández, más conocida como la Tita, declara encontrarse cansada. Sin embargo, teme enfermarse por dejar su trabajo ya que es natural en ella el afán de interactuar y compartir con estudiantes que son la mayoría de “clientes” que asisten al local.

Desde sus inicios, ha sido punto de encuentro para estudiantes, pero además ha albergado a distintos grupos que lo prefieren para sus reuniones sociales. Es el caso de los Jóvenes Tehuelches que vienen una vez a la semana a congregarse para sensibilizar a la población acerca de la posible construcción del tendido eléctrico de alta tensión más largo del mundo en la Patagonia.

Los personajes e historias por las que ha pasado el Aula Cero son incontables: “Hay uno que se casó aquí” señala Audita. También en su momento asistió Hugo Gutiérrez, actual abogado de DD.HH., y el senador Alejandro Navarro que en sus tiempos de estudiante habituaba el lugar constantemente cuando era dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (Fec). Incluso, fueron al local años atrás Luciano Cruz y Miguel Enríquez, principales responsables del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). “Pero Miguel Enríquez era de pasada. Antes la gente entraba, preguntaba cómo estaba, qué había pasado y se iba” lo que se debe a la dictadura militar advierte La Tita, que la califica como la “peor época del país”.

“El local antes era un almacén con unas jaulas muy anchas que tenían como un metro y medio de profundidad. Donde estaba la estufa había una puerta que se levantaba y ahí escondía a los compañeros cuando los buscaban” agrega la Tita. Riesgo que la mantuvo con persistente vigilancia por parte de la policía. “Una vez vino uno de la Policía de Investigaciones que estuvo como una semana “cuidándome”. Llegaba a las ocho de la mañana y se iba a almorzar, vivía en la calle Victoria, y en la tarde venía hasta las seis de la tarde” investigando quienes llegaban y salían del Aula Cero, lo que demuestra su marcada tendencia ideológica en los tiempos difíciles.

También desde Francia, Alemania y España, muchas personas que fueron exiliadas durante la dictadura han visitado el local, que más que negocio pasa a ser un centro social. “En Francia en la torre (Eiffel) había un señor con un cartel que decía: echo mucho de menos el Aula Cero” afirma la Tita. Pero hay muchos que no han podido volver a su patria por haber salido del país clandestinamente por lo que con cierta gente mantiene contacto por correo, y otros, que muchas veces le mandan regalitos de distintos países que se pueden observar en el local en su “política ornamentación”.

La tendencia ideológica es marcada en La Tita y es traspasada a sus hijos. Durante la dictadura, su hijo fue secuestrado dos veces por militares. En una de esas ocasiones, cuando eran pocos días de haber sucedido el golpe de Estado, se producían las primeras huelgas en Lota, por lo que con ayuda de gente de la población su hijo realizó actividades en apoyo de la causa, y en medio de un “panfleteo” fue detenido por un guardia de la universidad que en esa época estaban armados con pistolas.

Posteriormente fue interrogado por el Servicio de Inteligencia de Carabineros. “Lo tuvieron cinco días detenido. Lo dejaron en libertad porque el Vicerrector que estaba en la Universidad de Concepción era Intendente, entonces, me mandó una carta para que hablará con él, por lo que cuando fui me lo entregaron” señala con emoción Audita. Esto se debió a que tiempo atrás el Vicerrector de ese período asistió más de una vez cuando era estudiante al Aula Cero, y como a muchos que tiene “malacostumbrados”, La Tita ayudaba a los alumnos que tenían problemas, favor que el Vicerrector devolvió años después. Por último, agrega con humor que su hija no se queda atrás ya que también ha sido detenida tres veces en protestas.

Actualmente piensa que Chile sigue un mal camino “En el tiempo de Allende no se pagaba la universidad, se ayudaba con los materiales. Ahora, por todo tienen que pagar” recordando con nostalgia lo que fue el gobierno de la Unidad Popular y mencionando con preocupación por el actual movimiento universitario que se estaba recién gestando en la UdeC en ese momento.

Tras tantas generaciones, tanto cariño y favores entregados por La Tita, es lógico que el amor sea recíproco por lo que Audita del Carmen se siente muy querida lo que quedó reflejado en la constante ayuda que recibió tras el reciente incendio que sufrió el Aula Cero. “La gente se preocupa mucho por mí, incluso tengo un médico que me atiende y que no quiere cobrarme porque lo conocí cuando estuvo detenido”.

Lo que queda claro es que independiente del contexto que viva el país, La Tita tiene una historia de lucha y es una persona que ha aportado casi cincuenta años de una forma demasiado desapercibida, lo que se debe evidentemente a su humildad. El Aula Cero, tal como su nombre lo dice, se ha convertido en un recinto en el que se van a aprender las materias que no se enseñan en la universidad, lo que no significa que tenga menor importancia, sino que puede ser mucho más trascendental, ya que en esta sociedad materialista se olvida lo constructivo que puede ser compartir y relacionarse en un contexto cada vez más individualista.

Por Rodrigo Dresdner Délano


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