La Cuarta Es La Vencida: Nuevo Presidente, Viejos Males

LatinoAmérica recibe en estos días todo el peso de la “influencia” del Imperio. Desde el golpe de Estado en Honduras, patrocinado por Washington, se han sucedido otras amables intervenciones cada cual más agresiva e imperial. Ahora es el turno de Guatemala, obligada a servirle de frontera a los EEUU para filtrar la inmigración provocada por… la dominación política y económica de los EEUU. Malos vientos…

Alejandro Giammattei derrotó a Sandra Torres en la segunda vuelta presidencial. Luego de 12 años buscando el puesto, al fin lo logró, un político conservador rodeado de religiosos, militares y empresarios que hereda un gobierno en llamas, su único cargo público fue como director de presidios (2005-2007), donde fue acusado de ser parte de una estructura dedicada a realizar ejecuciones extrajudiciales.

A las seis de la tarde del pasado domingo se cerraron las urnas de la segunda vuelta presidencial. Dos horas más tarde, un poco más de la mitad de las mesas ya habían sido procesadas. Mientras tanto, en el lujoso hotel Holiday Inn, en la zona 10 de la ciudad de Guatemala, Alejandro Giammattei llegó para reunirse con los integrantes del partido Vamos, sintiéndose seguro de la anhelada victoria, con un cómodo margen de diferencia sobre su rival, Sandra Torres de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Giammattei dio sus primeras impresiones agradeciendo a los miembros de su equipo, a su familia y a los votantes. Además, agradeció a dos excandidatos presidenciales, Edmond Mulet, del partido Humanista e Isaac Ferchi, del partido Viva, quienes en la primera vuelta obtuvieron el tercer y sexto lugar respectivsamente. Los dos al igual que el presidente electo son conservadores y dieron su apoyo a Giammattei para la segunda vuelta.

Las elecciones del 11 de agosto fueron marcadas por el abstencionismo, según los datos oficiales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) solo 4 millones 669 mil personas emitieron su voto, de los 8 millones 150 mil ciudadanos empadronados. Alejandro Giammattei del partido Vamos casi triplicó los votos que consiguió en la primera vuelta, esta vez obtuvo 1 millón 907 mil votos, la maquinaria electoral de Sandra Torres no fue suficiente, pues se quedó con 1 millón 300 mil votos, casi la misma cantidad que logró en la primera vuelta, parecía imposible una remontada, pero sucedió.

“Ahorita no es tiempo para hablar del plan de gobierno”

Cuando Giammattei salió del hotel, donde su partido hizo su base por más de un mes durante la campaña, fue abordado por la prensa, “mañana mismo formaré la comisión de transición de gobierno, mi primera acción será solicitar la disolución de la Secretaría de Asuntos Administrativos y Seguridad (SAAS)”, afirmó el nuevo presidente electo. La institución en mención es la encargada de la seguridad del presidente y se ha visto envuelta en escándalos de corrupción. Pero cuando fue cuestionado sobre su plan de gobierno, un documento con más de 200 páginas lleno de proyectos, pero sin explicación de cómo serán costeados, respondió con voz fuerte y enfadado “ahorita no es tiempo de hablar del plan de gobierno, tengo que ir a la sede del partido”, mientras sus guardaespaldas lo guiaban a la salida en medio del mar de periodistas.

Esa fue la segunda vez en el día de elecciones donde se notó la molestia de Giammattei ante cuestionamientos de la prensa. La primera sucedió al medio día, cuando fue a votar. Varios periodistas le preguntaron, ¿qué hará con el convenio de Tercer País Seguro? “tenemos que analizarlo primero”, respondió Giammattei. Dos meses antes de ganar la presidencia declaró que para su gabinete de gobierno le gustaría tener como canciller a Sandra Jovel y como ministro de gobernación a Enrique Degenhart, dos personajes del gobierno de Jimmy Morales, que negociaron en secreto con el gobierno de Estados Unidos el polémico convenio migratorio.

Cuando Alejandro Giammattei llegó a la celebración del partido Vamos, en la zona 9 de la capital, el lugar estaba lleno, estaban presentes diputados electos, empresarios y personajes relacionados al ejército.

Giammattei subió a la tarima acompañado de su vicepresidente Guillermo Castillo, abogado de profesión, y viceministro de trabajo del 2004 al 2005, en la administración de Óscar Berger. Además fue director del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), magistrado de sala de apelaciones y recordado por su apoyo a las campañas del Partido Patriota en el 2011 y 2007.

Otro personaje cercano a Alejandro Giammattei es Camilo Johanes Dedet, un militar retirado, Secretario de Organización del partido Vamos y diputado electo para el Parlamento Centroamericano (PARLACEN). Dedet trabajó como asesor para el Ministerio de Gobernación (Mingob) en los gobiernos de Otto Pérez Molina y Jimmy Morales, es reconocido como el principal asesor de la campaña que logró la victoria de Giammattei, luego de tres intentos fallidos.

Otra de las figuras que conforman el espectro militar del nuevo gobierno es Luis Enrique Ortega Arana, diputado electo por el distrito central, hijo del jefe de la inteligencia militar de los años de 1970, Enrique Ortega Menaldo; vinculado a estructuras criminales como “La Red Moreno” que se dedivaba al contrabando.

Una hora después de que los magistrados del TSE, dieran validez a los datos preliminares, en los medios de comunicación, Alejandro Giammattei reveló que para su gabinete de gobierno tiene previsto nombrar como ministro de economía a Antonio Malouf, ex presidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), además en el 2011 fue parte de las filas del partido Unidad del Cambio Nacional (UCN), el partido de Mario Estrada ex presidenciable preso en Estados Unidos sindicado de tener vínculos con el narcotráfico.

¿Una Guatemala diferente?

Pese a este tipo de vínculos, en la casa del partido Vamos, ya con la victoria asegurada, Giammattei empleó un discurso similar al de toda su campaña, “Mi Guatemala será diferente”, gritaba, mientras bajo la tarima cientos de personas se abrazaban, aplaudían y celebraban la victoria del eterno candidato.

Durante este proceso electoral Giammattei recurrió a un voto conservador, valiéndose de la religión y la mano dura, asegurando que terminará con la política tradicional y que los tiempos de corrupción se terminaron, pero los personajes cercanos a su partido y futuro gobierno lo hacen muy similar al actual presidente Morales.

Publicado por www.prensacomunitaria.org

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