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La Comisión Nacional de Acreditación, el lucro y las tentaciones del mercado

por rdresdner

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Extraído de Visión del Maule / Por Camila Carrasco

Situaciones como las que vive actualmente la Universidad del Mar y la Universidad Pedro de Valdivia, son ejemplos de cómo se lucra efectivamente a la educación, pero esto, no quiere decir que sean las únicas realidades, sino todo lo contrario.

Estos últimos días hemos conocido una de las perversidades más fuertes que existe dentro de la educación chilena; donde la acreditación de universidades y el lucro están hoy en día por sobre la calidad que necesitamos al interior de nuestra educación.

El delito de negociación incompatible y soborno que ejercieron el ex Rector de la Universidad del Mar, el Ex rector de la Universidad Pedro de Valdivia y ex Consejero de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), nos demuestran una vez más de cómo se negocia a costa de miles de estudiantes y familias, para generar utilidades y lucrar dentro de la educación.

Ya lo decíamos hace muchísimo tiempo, que en nuestro país se enriquecen ejecutivos y empresas internacionales a costa de sueños de mucha gente y como se abusa con la vulnerabilidad de familias que se endeudan para educar a sus hijos. Ante muchas consignas, movilizaciones y exposiciones se decide en la Cámara de Diputados confeccionar un informe que demuestre la tesis señalada anteriormente, lo cual develó con nombre y apellido, a instituciones educativas que estaban a los pies del mercado, y que dejaban de lado lo que significa entregar una educación de calidad.

Se mostraba una estafa, primero te cobraban excesivos aranceles y quizás cuantas más cosas, luego se coludían y tenían conflictos de interés con empresas constructoras (donde los dueños eran prácticamente los mismos), luego se llenaban los bolsillos de plata, y como si fuera poco la educación entregada (o servicio entregado, por si mira la educación como un bien de consumo) deja mucho que desear. Lamentablemente este informe fue rechazado (no indagaré en esta oportunidad sobre el problema profundo y estructural del sistema político), lo cual fue una decepción para una gran mayoría de la sociedad que esperaba ver las sanciones y castigos a estos ladrones de cuello y corbata.

Pero más allá de llorar por la leche derramada, se debe develar cuáles son los problemas que se deben detectar para solucionar de raíz estas situaciones y no estar cada cierto tiempo mirando, de manera aislada, cómo se destapan las mafias al interior del sistema educativo. Por una parte, vemos una vez más como la CNA tiene conflictos de interés y como se desenvuelve en función de las reglas que el mercado impone y como esta comisión permite que universidades se acrediten no por su calidad necesariamente, sino porque son el mejor postor para los empresarios que son parte de esta comisión. Es un mundo privado y desregulado, claro está, un mundo que se mueve por el dinero y no por lograr establecimientos educativos que cumplan con requisitos que estén en función de una educación para la sociedad, sin lucro y de una buena calidad.

Ante esto, es necesario que prontamente se genere un organismo, que no sean agencias privadas ni desreguladas, y sean instituciones donde el Estado regule, fiscalice y se haga cargo de esta arista que se relaciona directamente con la Educación Chilena.

Leemos día a día en diferentes medios de comunicación, como varios políticos e incluso el mismo Ministro de Educación Harald Beyer, dan declaraciones condenando estas colusiones deplorables, pero que finalmente no se hacen cargo de solucionar de raíz estos delitos; es más, se desmarca con que la justicia debe resolver, lo cual si bien puede ser cierto debe existir una voluntad para intervenir a favor de los usuarios (consumidores, si tiene perspectiva de una educación de mercado). Por lo tanto, situaciones como las que vive actualmente la Universidad del Mar y la Universidad Pedro de Valdivia, son ejemplos de cómo se lucra efectivamente a la educación, pero esto, no quiere decir que sean las únicas realidades, sino todo lo contrario.

Se debe reemplazar a la CNA, por una entidad reguladora, donde exista un Estado presente, que acredite en función de criterios que no sean mercantiles sino relacionados con la calidad educativa que se debe entregar a los estudiantes (muy bien lo señalaba Patricio Basso, ex miembro de la Comisión Nacional de Acreditación, en una entrevista en CNN Chile, donde expresaba que no se acreditaba en relación a la calidad, si no que en el mejoramiento de ésta), y que de una vez por todas fiscalice y condene el lucro al interior de las casas de estudios; lo cual de todas formas debe ir de la mano con una política severa para poder terminar de raíz con estas situaciones en un futuro, y no verlo de maneras individuales y personales como lo ha planteado en más de una oportunidad el actual Ministro de Educación.

Como sociedad estamos invitados a denunciar y solidarizar con compañeras y compañeros (sean estudiantes, familias y trabajadores), que se ven involucrados y que son los que pagan con las brutalidades ejercidas por altos ejecutivos, como es el caso hoy en día de la Universidad del Mar.

¿Quién se hace cargo de los estudiantes si esta institución se cierra?, ¿existen políticas de reingreso a otras universidades? Hay muchos ejemplos dignos de imitar, por lo que recomiendo con humildad, al Ministro Beyer y a parlamentarios a conocer políticas educacionales llevada por ejemplo por el actual Gobierno Ecuatoriano, el cual fue capaz de cerrar universidades que fueron vistas como una empresa más, pero si con una política pública de la mano donde se hacían cargos de los estudiantes y los ingresaban al sistema educativo estatal.

El Dinamo.cl

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