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José Cortés, ex presidente del Consejo de Defensa del Estado: “Las víctimas son el electorado”

por rdresdner

 

Malaimagen

Extraído de Kaos en la Red / Jorge Núñez Alvarado

“Vivimos un estado policial en que medios de comunicación y persona están conectadas en una red de dominación cultural y política, de poder, que es la expresión del derecho, de la jurisdicción, del castigo…”

Admirador del pensamiento jurídico del ex presidente del Consejo de Defensa de Estado, Eduardo Novoa Monreal, y de las novelas del escritor Roberto Bolaño, este abogado-profesor de Derecho Procesal, quien ostenta un magíster con mención en derecho público, sorprende con su mirada quirúrgica al momento de desguazar la ruidosamente puesta de moda “Reforma a la reforma procesal penal”, analiza los voltajes políticos del concepto publicitario de “la víctima” y ante los itinerarios de desencuentros entre poderes del Estado sostiene que se han dado por sentados debates que nunca tuvieron lugar.

 

-En la actualidad se ha instalado fuertemente en la palestra pública una polémica en la judicatura que dice relación con la reforma a la reforma procesal penal, impulsada por el Presidente de la República. En este contexto, la celeridad en el ámbito del derecho, ¿obedece a los ritmos esquizofrénicos de la sociedad chilena?

-Es innegable que existe celeridad para tratar la delincuencia de hecho, es la segunda reforma que tiene el sistema procesal penal, cuya vigencia es de diez añosEn el derecho, la maquinaria jurisdiccional es aquella que conoce y resuelve conflictos, y desde el punto de vista penal, persigue y aplica las condenas de delitos comprobados, condena a la gente calificada como culpable, es decir, a aquellas personas signadas como delincuentes. Esa herramienta estatal, esa sentencia debe aplicarse por fuerza y el que la institucionaliza son los tribunales. Sin embargo, desde el punto de vista político es posible inferir que existe un populismo jurídico que emerge de la derecha política aunque no se constriñe a Chile. Zarkozy en Francia y Uribe en Colombia solo por citar un par de ejemplos actuales— dan indicios de una tendencia a identificar enemigos del Estado y a estos aplicarles el peso del castigo sin atacar las causas.

-¿Ve alguna intencionalidad otra en lo que subyace?

-Tal vez sea otra publicidad de carácter político. Recuerde la  publicidad a la reforma tributaria que, en verdad, consistió en un ajuste al sistema tributario, no más allá que un ajuste.

-La reforma a la reforma procesal penal, ¿es una evaluación judicial del Poder Ejecutivo?

-La judicatura ha recibido varios ataques e intervenciones del Poder Ejecutivo. Entiendo que el sistema judicial hace lo mejor posible con sus escasos recursos.

-Entonces, ¿qué haría una nueva reforma?

-El sistema se perfecciona. Lo que se pretendió con la reforma inicialmente era que se respetara el derecho de inocencia del imputado pero sucesivas reformas la agenda corta aplicada hace pocos años— tendieron a descomprimir el sistema, las cárceles.

Nuevo punto de partida

-El actual ministro de Justicia, Teodoro Ribera, a comienzos de su periodo, señaló que “fuera de saber derecho, un juez debe ser criterioso, prudente y racional; y especialmente, un juez penal tiene que saber adecuadamente los derechos de las partes como los demás intervinientes”. Que el mayor representante político de la judicatura se refiera a tamañas debilidades, ¿habla de una debilidad estructural del sistema judicial?

-Me parece bien que se hable manifiestamente de lo perfectible e identifiquen las debilidades. Es una opinión controvertida que acentúa en las víctimas aunque, en verdad, las víctimas son el electorado. El dirigir este tipo de discursos a las víctimas, a la dueña de casa, al transeúnte apunta a sumar adhesiones del universo votante en un momento sensible para las elecciones.

-¿No es proporcionar al menos la sensación de preocupación por la seguridad a la población?

-La víctima no lo es del Estado sino de un sistema y ese fenómeno es causado por el propio sistema. Me inclino más a revisar las causas de la delincuencia. Sin embargo, se trata de establecer delitos nuevos; la llamada Ley Hinzpeter es un muy buen ejemplo. Todo esto que señalamos está urdido para las víctimas, ente que ya está garantizado.

-Según lo enunciado por el ministro de la cartera, se aplicará un sistema autoevaluativo de los jueces. ¿Qué le parece este aspecto?

-En el contexto descrito la jerarquía se desdibuja, se pierde fundamentalmente la potestad económica de los tribunales superiores. Mi opinión, centrada en lo que usted señala, es que el sistema judicial debe permanecer como se halla en cuanto las modalidades de evaluación, dado que hay facultades para corregir tanto en la actividad del juez así como de sus fallos. Los gobiernos judiciales tienen que ejercerse.

Hacia la pacificación de la ciudadanía

-Teodoro Ribera ha aclarado que el anuncio del Presidente de la República profundizará la capacitación y formación de policías. ¿Asistiremos a una versión más sofisticada de un estado policial?

-Vivimos un estado policial en que medios de comunicación y persona están conectadas en una red de dominación cultural y política, de poder, que es la expresión del derecho, de la jurisdicción, del castigo… Por añadidura, ¡estamos en un estado policial! El “Caso Bombas” nos comprobó la existencia de un estado policial, y que quienes operan ese estado son incompetentes.

-¿Cómo erige aquel estado policial?

-Hubo imputados que estuvieron muchos meses privados de libertad para que finalmente se anulara el juicio, se anularan las pruebas y no comprobasen los cargos. Es real que esas personas experimentaron un rigor de privación de libertad provisional temporal, como una medida cautelar, para un juicio que era impotente por parte del Estado.

-Sin embargo, un caso en particular no determina un horizonte ni se erige como un precedente.

-El caso de los mapuche dice lo contrario a lo que subyace en su pregunta. Esta etnia tiene indígenas condenados por jueces, quienes han señalado que hubo casos terroristas. A mi modo de observar, no debería existir delito terrorista porque se tratan de delitos comunes, no de delitos terroristas y los tipos de prueba que se han presentado son de la ley antiterrorista. Nadie discute que la ley antiterrorista tiene herramientas bastante poderosas para hechos realmente terroristas, que infunden en la población temor.

-¿Qué quiere decir exactamente?

-Que cuando, por ejemplo, alguien comete un robo con intimidación no se justifica se aplique la ley antiterrorista o si alguien incendia su casa porque los arrendatarios impagos persisten en no hacer abandono del domicilio no es admisible se aplique la ley antiterrorista. Se añaden los intereses creados por forestales, de grandes empresas agroindustriales.

La pena infamante

-¿Qué rol le asigna en el diagrama referido a los medios de comunicación?

-Los medios de comunicación se han desbordado al ejercer una labor de condena moral. Las corrientes humanistas del derecho penal han repudiando la pena infamante, aquel castigo que le es propinado al miembro de la comunidad de por vida por transgredir.  Lo racional, lo humanista es que pague por el delito y que ese pago sirva luego para una rehabilitación y una reinserción. En cambio, la pena infamante apunta en sentido contrario, es un acto atentatorio de los derechos fundamentales. Porque guste o no, el delincuente tiene derechos fundamentales.

-Sin embargo, el profesional de las comunicaciones debe dar a conocer los asaltos, violaciones.

-En todo Estado hay elementos antisociales pero aquel que roba para tener un status de vida es una víctima del sistema, a mi modo de ver. Le vuelvo a insistir en que el problema son las causas de la delincuencia.

-¿El delincuente es una víctima?

-Eduardo Novoa Monreal, dogmático del derecho penal, sostenía que cuando yo delinco se me toman en cuenta atenuantes, una de las atenuantes más importantes es la “irreprochable conducta anterior”, es decir, que nunca haya delinquido. Novoa argumenta que es más fácil exigirla a aquel que lo ha tenido todo que de aquel que no ha tenido nada. Eso es lo que pasa con los medios de comunicación: tratan como iguales a aquel delincuente de poca monta por ejemplo, un lanza— y a aquel gran gerente que sin necesidad de delinquir lo hace de todas maneras. A esas dos actitudes antisociales no es posible exigir por igual, porque no es lo mismo un ratero que el gerente general de una gran compañía. Y la televisión lo que hace es eso, aplicar un modo de castigo infamante al ratero, a aquel que es víctima del sistema, a aquel que se le ha postergado, a aquel que lo único que aprendió en su familia es delincuencia. Quizá en un medio de comunicación salga el cuestionamiento al porqué salió libre un determinado delincuente, pero los que hicieron los sobreprecios de medicamentos están libres y no son objeto de infamia, de escarnio, de que se los persiga.

-Una de las pocas cualidades del periodismo de farándula es que no trepida en la investidura social de la persona y se le examina hasta lo que esconde bajo la alfombra, ejercicio que no se ha trasladado al ámbito político.

-Me parece que fue el Gato Gamboa quien señaló en la actualidad solamente existe una prensa infamante donde antes hubo prensa policial que consistía en investigar el hecho, el móvil. Tal vez la motivación era la morbosidad pero ello no obsta haya sido interesante. Por esto me seduce tanto Roberto Bolaño, escritor que describe con minuciosidad atmósferas detectivescas.

-¿Le gusta Roberto Bolaño?

-Sí, claramente. Es un escritor que produjo libros de hacha y tiza que portan un refinamiento escénico y estético pero que no teme al desborde pasional ni a la efusión lírica. Es uno de mis escritores de cabecera.

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