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“Históricas”: las mujeres revisando su pasado

by sedec

Por Robinson Silva Hidalgo/ Resumen.cl

Ad portas de un nuevo marzo feminista y de lucha por la mujer trabajadora, un grupo de historiadoras publica -en LOM- un trabajo significativo para profundizar en la rica memoria de las mujeres chilenas en busca de emancipación. “Históricas: Movimientos feministas y de mujeres en Chile, 1850-2020” cuenta con los trabajos de un grupo de la Red de Historiadoras Feministas, aquí se reúnen textos de Ana Gálvez Comandini; Hillary Hiner; María Stella Toro Céspedes; Ana López Dietz; Karelia Cerda; Karen Alfaro Monsalve; Panchiba Barrientos; Gina Inostroza Retamal. El libro estará disponible en marzo.

Para introducirnos en esta obra conversamos con la una de las autoras, la Doctora en Historia de la Universidad de Chile y Coordinadora Red de historiadoras Feminista zona Sur- Concepción, la historiadora penquista Gina Inostroza Retemal, con quien ahondamos en elementos del libro y, a propósito de ello, repasamos cuestiones de interés para la actual lucha feminista y sus fundamentos ideológicos e históricos.

¿Crees que el movimiento de mujeres se identifica con su historia, particularmente con las organizaciones históricas como el MEMCh?

Uno de los principales trabajos que hemos realizado las feministas, en distintas épocas históricas, ha sido la reconstrucción de nuestras historias, tanto personales como colectivas, esto dado la invisibilidad, por ausencia o por sesgos de género existentes en la historiografía oficial. Por ello, en el caso chileno, existen hitos que demarcan el camino recorrido por el movimiento de mujeres y feministas en todo, en los diferentes territorios, ligados a contextos económicos, sociales y culturales. En el caso del surgimiento del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres en Chile y su desarrollo entre 1935-1953, este movimiento marca un antes y un después para la condición y posición de las mujeres en la arena política y pública chilena, fue una organización feminista de carácter multiclasista, antipartidista, antifascista y defensora de la democracia, en un contexto de guerra mundial. Sus principales dirigentes fueron: Elena Caffarena, Olga Poblete, Marta Vergara y Graciela Mandujano, quienes editaron un periódico, “La Mujer Nueva”, en las formas actuales, de boletines, fanzines y/o revistas continúa siendo una estrategia de difusión, de retroalimentación del discurso y cultura feministas.

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Las memchistas hicieron grandes esfuerzos, en medio de un contexto desfavorable desde el punto de la ciudadanía negada a las mujeres, para denunciar las deterioradas condiciones en que vivían las familias pobres urbanas, particularmente mujeres y niños e impulsó un movimiento social en torno a demandas pacifistas. También tuvo papel activo a favor de la obtención de la ciudadanía plena de las mujeres, la obtención el voto, objetivo que se consiguió gracias al movimiento feminista y de mujeres recién en 1949. Adelantadas para su época, instalaron discusión sobre derecho al cuerpo y sexualidad de las mujeres, reproducción controlada frene a la precariedad de la vida de la gran mayoría de las mujeres en Chile.

¿Cuál fue la incidencia del MEMCh en el debate público chileno?

Debemos destacar que tuvo presencia en provincias de todo el país, eso significó el carácter movimentista y diverso de su orgánica. En la zona sur tuvo presencia en Concepción, zona de Arauco, Los Ángeles y en localidades de la actual provincia del Bío Bío, más al sur en Valdivia. En 1940 contaba con 42 comités locales de Arica a Valdivia y con difusión a través del periódico “La Mujer Nueva”, también se cuentan múltiples reuniones públicas del MEMCH.

Por tanto, su orgánica demostró que mujeres que eran consideradas ciudadanas de segunda categoría, se autoformaron como sujetas políticas para alzar la voz contra opresiones e injusticas vividas transversalmente por mujeres de distintas edades, clases y territorios, solo por el hecho de ser mujeres. En la interrelación de presente y pasado podemos destacar que, desde los movimientos feministas actuales, en toda su variedad, algunas de las reivindicaciones pasadas siguen estando presente debido al peso de las estructuras ideológicas patriarcales y sistémicas capitalistas, a saber: los derechos civiles en cuanto a régimen matrimonial, el aborto libre, mejoramiento del estándar de vida de la mujer que trabaja; código para niños, defensa de menores, juzgados , reformatorios, tuición, cambios de régimen penitenciario femenino (mujeres con hijos), igualdad de sueldos, mejoramiento de las condiciones de trabajo, madre trabajadora, elevación cultural de la mujer y educación del niño y la defensa del régimen democrático, mejoramiento de condiciones de vida, precariedad, vivienda.( 1er Congreso Nacional, Santiago 30 y 31 octubre y 1 de noviembre de 1937).

¿Hay alguna característica o asunto en particular que el feminismo chileno pueda definir como propio?

Varios, y no solo son importantes para las mujeres, son de interés general para la vida de las personas que habitamos este territorio denominado Chile. Las reivindicaciones por la transformación de la sociedad, a favor de una sociedad no patriarcal y de mayor igualdad de derechos entre mujeres, hombres e identidades sexuales/género, el respeto a la diversidad de identidades sexuales y de género, la autonomía de las mujeres como sujetas políticas, la eliminación de la división sexual del trabajo, la vida sin violencia, derecho a la autonomía de cuerpos, reconocimiento de la sexualidad separada de la reproducción, educación no sexista, entre otras. Es decir, temas-problemas que atraviesan la vida de las mujeres/identidades en el mundo público y lo más importante en el privado.

Toda esta agenda guarda estrecha relación con la estructura ideológica de nuestra sociedad ¿Es así?

Todas ellas importan cambios radicales al sistema patriarcal que incide en todos los ámbitos de la realidad (mundo público y privado), a los fundamentos del capitalismo en sus variaciones a través de la historia (liberalismo, globalización, neoliberalismo). Crítica a las bases del pensamiento judeocristiano, posteriormente reafirmado en la Ilustración-Modernidad, con los principios racionales que derivaron en la construcción de un mundo dicotómico, en el cual la razón está por encima de las emociones y la naturaleza; de allí la desvalorización de las emociones, del cuerpo y la sexualidad, todo lo cual redundó en parangonar a las mujeres con lo irracional, emocional y la naturaleza. La mirada androcéntrica de producción de conocimiento cada vez más, en nuestros días, es denunciada y desestabilizada.

Los proyectos de cambio de todos estos ejes significan una forma transversal de mirar el mundo y la humanidad, lo cual va en beneficio de una vida más digna, igualitaria, libertaria y autónoma de las personas, sin distinción de género, sexo, clase, edad, etnia, territorio, etc. El feminismo es el gran proyecto de transformación revolucionario de la sociedad a través de los años.

¿Qué se espera, en medio del proceso constituyente y el alza del movimiento popular, como proyección de las propuestas feministas en los años venideros?

El proceso constituyente que está viviendo Chile marca un hito histórico, por su origen originario, movimentista y democrático. No se debe olvidar cómo se consiguió la demanda por una constitución democrática, fue gracias al trabajo de años de las organizaciones a favor de una Asamblea Constituyente que reclamaba fin a la constitución pinochetista de 1980. También y en forma demarcante fue el impacto político de la Revuelta de octubre de 2019, en la cual tuvieron gran presencia las feministas y organizaciones de mujeres.

A pesar de que, finalmente, fue negociada la forma y ruta de los pasos de la Convención, dejando atrás la anhelada democracia participativa deliberativa que significaba la Asamblea Constitucional, no deja de ser importante estar presente en las etapas venideras de la redacción/discusión de una nueva constitución.

El feminismo y movimiento de mujeres logró el elemento de paridad ¿cómo lo evalúas?

Lo importante, no es solo el carácter totalmente paritario de la conformación de la Convención, lo cual es novedoso en el contexto latinoamericano, sino la forma en la cual los fundamentos feministas y reivindicaciones de las mujeres y diversidad identitarias estén presentes en la discusión; no basta con que mujeres, en forma de liderazgos individuales estén presentes, pues ello no significa representatividad de mujeres ni de las mujeres, lo relevante tanto para el movimiento feminista y de mujeres, es cómo será el mecanismo para posicionar las propuestas feministas en la Convención, todas ellas ya elaboradas en estos años en las distintas redes, organizaciones y asambleas territoriales en todo Chile; el diagnóstico está realizado, lo importante es cómo esta agenda sea considerada en cada punto, artículo, inciso y en forma transversal en la redacción de la nueva carta fundamental.

Por ello, las mujeres/feministas que lleguen a ser electas tienen la gran tarea de mantener directo contacto con las diversas organizaciones para retroalimentar su quehacer y permitir ampliar la deliberación del contenido propuesto en la redacción constitucional, a mujeres/disidencias de los movimientos y asambleas. Solo de esta manera se puede construir legitimidad democrática para su mandato en tanto integrante de la convención.

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