Home Protagonismo social y Ciudadanía Especialistas diseñan cuatro escenarios para la democracia en América Latina de 2030

Especialistas diseñan cuatro escenarios para la democracia en América Latina de 2030

por Patricio Rivera

Por Cristina Fontenele
Para debatir el futuro de la democracia en América Latina, un equipo de 37 líderes de múltiples sectores y países latinos proyectó cuatro posibles escenarios políticos de la región para los próximos 15 años. El estudio “Alerta Democrática: Escenarios para el futuro de la Democracia en América Latina 2015-2030” es el resultado de seis meses de investigación bajo la coordinación de Reos Partners, con apoyo de la Fundación Avina, Open Society Foundations y Ford Foundation. Se espera que los escenarios construidos sean una plataforma para el diálogo y la acción.

Los especialistas esperan que los escenarios descritos fomenten los diálogos sobre el futuro de las instituciones democráticas en América Latina y contribuyan a una región más justa, próspera y segura.

En el informe se destaca que los escenarios no son una previsión del futuro sino hipótesis que se encuadran en una narrativa coherente y que pretende ser “relevante, desafiante, factible y clara”. Las propuestas traducen algunas alternativas de contrapeso entre los poderes, mecanismos de prevención de la corrupción y la adecuada rendición de cuentas. También reconocen como prioridades el fortalecimiento de los partidos políticos, las nuevas formas de participación democrática, los modelos de desarrollo más sustentables y la ampliación de las libertades civiles y políticas.

Según el grupo de especialistas, el contexto latinoamericano se ha consolidado por gobiernos más democráticos y participativos, con los países ofreciendo mejores condiciones de vida a los ciudadanos, niveles más altos de salud y educación y la reducción del hambre y la pobreza. Señalan que, según el Banco Mundial, entre 70 y 90 millones de personas superaron la pobreza en la década anterior. Sin embargo, cerca del 30% de los latinoamericanos todavía viven en la pobreza, lo que corresponde a 170 millones de personas. Esa “bonanza económica” estaría, por lo tanto, dando señales de agotamiento y amenazando las conquistas ya logradas.

Los estudiosos indican que las “jóvenes democracias” estarían expuestas al retroceso y correrían el riesgo de convertirse en una “máscara, una fachada”, en la medida en que vuelven a soluciones del pasado, tales como: cooptación y concentración hegemónica del poder por parte de un sector/partido dominante, estructuras de gobierno autosustentables prescindiendo de la sociedad, y disminución de las libertades y de los derechos de los ciudadanos.

El fortalecimiento de la democracia estaría demandando instrumentos y líderes que cuestionen los formatos tradicionales y tengan capacidad para ofrecer respuestas a los nuevos desafíos sociales, económicos, políticos y del medio ambiente. El estudio sería un punto de “bifurcación”, del cual emergen múltiples caminos que América Latina podría recorrer a corto, mediano y largo plazo.

Ante este contexto, los modelos se basan en la relación entre la intensidad de la participación ciudadana y la capacidad de innovación política. Los cuatro escenarios para América Latina de 2030 son:

1.Democracia en transformación

2.Democracia en movilización

3.Democracia en tensión

4.Democracia en agonía

Democracia en transformación

En este modelo, la ciudadanía es una fuerza política que dialoga con las instituciones democráticas, promoviendo soluciones innovadoras para problemas endémicos. Algunos países demuestran que es posible superar las inercias estructurales, y que las organizaciones fundamentales del Estado representan de manera genuina los intereses de la sociedad. Aquí se fortalece la democracia en la región y la innovación institucional.
Este modelo se caracteriza por la redistribución del poder, la revalorización de la política y la mejora de la capacidad de gobernar con transparencia, a partir de reformas estructurales que incentiven el ejercicio de los derechos ciudadanos y de la participación social con inclusión y pluralismo. Hay un énfasis en la educación ciudadana para reconstruir la ética civil. El desarrollo político y económico contempla modelos sustentables y políticas redistributivas para reducir la pobreza y la desigualdad. Está el agrupamiento de varios países en bloques comerciales y políticos que insertan a la región con más fuerza en el mapa global.

En 2030, un grupo mayoritario de gobiernos, empresas y entidades sociales en la región estaría comandado por un porcentaje mayor de mujeres, que disfrutan de mejoras laborales y sociales.

Democracia en movilización

La ciudadanía en este escenario cuestiona el poder político y genera innovaciones, pero todavía no tiene fuerza de interlocución, diluyéndose en acciones fragmentadas. Sin embargo, comienza paulatinamente a promover diversas transformaciones.

La participación ciudadana se caracteriza por el activismo de redes paralelas y movimientos sociales, motivados por la frustración provocada por el modelo democrático tradicional. La expansión de la movilización social presiona al Estado y cuestiona el voto como mecanismo de influencia y empoderamiento. Surgen nuevas formas de integración territorial regional y agendas comunes de organismos multilaterales.

Factores como la innovación científica, el mayor acceso a nuevas tecnologías, el uso del espacio público y la incidencia institucional imponen algunos límites a los abusos del poder público o privado y generan una influencia concreta en políticas públicas de mayor inclusión social.

Democracia en tensión

Con una baja innovación política, este escenario se caracteriza todavía por tradicionales “vicios políticos”, como los sistemas bipartidarios excluyentes, el autoritarismo y la hegemonía político-partidaria. Sería la democracia de la “apariencia, de la tensión y de las disputas de poder entre diversas fuerzas políticas y económicas”, lo que daría como resultado la frustración ciudadana.

Ante un escenario de concentración del poder, la ciudadanía se ve incapaz de encontrar opciones inteligentes para combatir los vicios que afectan la administración de los recursos. Prevalece entonces el voto cautivo y la baja participación electoral. La eficiencia económica se sobrepone a la justicia social y al equilibrio ambiental. Como consecuencia, hay una pérdida de competitividad en relación con otras regiones del mundo.
Aquí, 2030 terminaría como una “nueva década de oportunidades perdidas y frustraciones generalizadas para los latinoamericanos”.

Democracia en agonía

En este escenario, la fuerza ciudadana es apática y predominan el crimen organizado y la violencia en la estructura de poder. Proliferan organizaciones y personas que utilizan la política para intereses propios, lo que da como resultado el clientelismo, las dádivas, la corrupción, la violencia y la impunidad. Los ciudadanos latinoamericanos oscilarían entre el cinismo y la esperanza.

Los gobiernos, que presentan diversos grados de autoritarismo, limitan o eliminan los derechos humanos y establecen en los ciudadanos la cultura del miedo y del silencio. Con la inoperatividad de los mecanismos redistributivos del Estado, se acentúa la pobreza, la desigualdad y el desequilibrio ambiental.

Vea aquí el estudio en forma más detallada.

Fuente: ADITAL

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