“El Grito de Bío-Bío”

¿Quién dijo que no se puede?

La ACHM, propuso una consulta ciudadana simultánea en todas las comunas de Chile para fijar una posición política bajo herramientas que la Ley de Municipalidades les entrega distanciándose de su tradicional actuar de meros administradores. Esa decisión política, inédita porque los tiempos lo son, obligó al acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución ya que sus autores basan buena parte de su poder en los Alcaldes (as) y Concejales (as) de sus respectivos distritos, varios de ellos fueron alcaldes y muchos alcaldes fueron jefes de campaña de actuales congresistas. Asistimos al inicio de un quiebre en el sistema de partidos que comparten parlamentarios y ediles.

A ocho horas de conocido el acuerdo parlamentario/partidario la élite municipal santiaguina desecha su propia propuesta y se suma a la orden “partidaria”. Una hora después los Alcaldes y Alcaldesas del Bío-Bío agrupados en su asociación de municipios (AMRBB) decide seguir con la consulta ciudadana para el 7 de diciembre y rebelarse ante decisiones centralistas e inconsultas no aceptando que se reemplace esa instancia por el plebiscito que la élite parlamentaria propone por considerar que no aporta nada en los temas sociales.

En el intertanto, se suman otros municipios al “grito del Bío-Bío” entre ellos Copiapó (como en el verano de 1859) justo cuando en Bío-Bío los municipios reunidos con universidades, corporaciones privadas y otros discute cómo votarán los mayores de 14 años y cómo se incorporan temas de la agenda social la ACHM se reunía y terminaba (cinco horas después) comunicando que hay consulta en todo Chile con agenda social corta incluida. Cinco días duró el sometimiento de la ACHM a la doctrina parlamentaria / partidaria, en la calle la protesta social continúa con represión policial incluida.

La propuesta de los Municipios (bajada por la élite partidaria) fue la primera frente a casi un mes de protesta social sostenida, creativa y masiva. Ante la incapacidad del gobierno nacional y la inexistencia de los gobiernos regionales (no han tenido opinión en esta crisis) quienes proponen son los gobiernos locales en una función que no se le conocía: la política. La élite busca revertir y anular a ese actor local (municipalismo) no lo logra.

Esta deliberación municipal (cabildo) que la cuestionada élite parlamentaria torpedeó no surte efecto por la “rebelión de las comunas” donde la protesta social no cesa. Distinto es lo que ocurre desde la comodidad del parlamento en el centro político (Valparaíso o Santiago) donde el acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución generó tensiones al menos en el Frente Amplio y Renovación Nacional (por ahora). Los “Cabildos Municipales” no tenían tanto protagonismo desde la revuelta de Freire (1823) donde también se discutió una nueva Constitución. Recordemos que también las provincias jugaron un rol importante en 1859 y 1891.

A horas de reponer el acuerdo municipal, el parlamento vota rebajas de la dieta y otros mínimos casi escandalosos, nuevamente a espaldas de la ciudadanía y del movimiento social. No logra leer que el país cambió. Los temas están en la calle y las decisiones pasan al menos por sumar a los “incumbentes” eso lo entendieron los alcaldes.

Este ejercicio de democracia directa es una primera consecuencia del derecho humano a la protesta social que expresó genuinamente la desobediencia civil. Avanzar en transformaciones / cambios y no reformas es el mandato, pero para ello se requieren ciertos mínimos, entre ellos la agenda corta social planteada por los municipios de Chile. Faltan otras demandas del movimiento social pensiones, nacionalizar el agua, condonación de las deudas en educación, derogar el Decreto Ley 701, tributar en las comunas, impuestos territoriales y muchas más. Mientras tanto ayer, hoy y mañana continúan la protesta en todo Chile.

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