Cuba. “Documentos extraviados: niños de Chernóbil en Cuba”, un relato de solidaridad infinita

Hay una historia de solidaridad detrás de la explosión del reactor nuclear ocurrido en Prípiat, Ucrania el 26 de abril de 1986 que aún dos décadas después es poco conocida: el Programa de atención a los niños y niñas de Chernobil en Cuba que comenzó el 29 de marzo de 1990 y finalizó en el año 2011.

“Descubrir que fueron más de 26 mil niños durante 21 años me pareció un acto tan generoso que no podía dejar de trabajarlo” comentó la artista peruana Sonia Cunliffe, motivada por la curiosidad, quien desde el pasado viernes y hasta el próximo 14 de septiembre vuelve a presentar en la Fototeca de Cuba “Documentos extraviados: niños de Chernóbil en Cuba”, una obra fotográfica que busca relatar aquel acto de amor y humanidad sin igual.

Basada en la investigación de la periodista cubana Maribel Acosta, “Documentos extraviados…” dialoga con la fotografía y la técnica audiovisual, mostrando archivos y objetos utilizados en el programa, contando con mezclas sonoras y música compuesta por J. Fernández Acosta, que permiten al público adentrarse en la historia de cada uno de esos niños y niñas desde una arista poco explorada, permitiendo -como comentara Maribel- “aproximarte a un hecho del pasado, pero con una mirada, una significación, una narrativa, y un relato desde el presente y, por tanto, acceder no solo por acceder sino para construir tu propio relato para el presente y el futuro”.

La labor de más de dos décadas del Programa de atención médica integral gratuito a niños y niñas que sufrieron distintas afecciones a raíz del accidente de Chernóbil que fue registrada por los periódicos Granma y Juventud Rebelde es expuesta en esta obra, acompañada de videos realizados con la idea de “generar esa sensación de poder escuchar y verles el rostro a esos doctores, esos seres humanos que fueron capaces de ser solidarios, porque todos nos somos capaces de ser solidarios”, explica Sonia emocionada.

“Esta exposición contrapuntea con lo que es visible o no como experiencia estética, interviene en la manera en que se construyen los discursos a través de los medios de comunicación y abre interrogantes sobre la mutación de una información en depedencia del lugar donde se coloca”, a la vez que permite “entender lo doloroso que puede ser el desarraigo, entender el peligro de la energía nuclear y entender que el ser humano tiene una obligación de ser solidario” nos comenta la artista.

Esta multidisciplinaria exposición recoge cada detalle de la historia y evidencia de la magnitud humana de un Programa que en 21 años de existencia acogió a 26 mil 114 niñas y niños afectados procedentes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, y que en la actualidad se busca relanzar.

La obra fue inaugurada en noviembre de 2016 en Miami, Estados Unidos y en enero de 2017 en Cuba por primera vez, y que se presentará en la Bienal de Artes Plásticas de Asunción (Paraguay) en octubre y en Ucrania en noviembre acompañando la conmemoración del paso a la inmortalidad de Fidel Castro, artífice del programa de atención médica a las víctimas de Chernóbil.

“Cuba significa todo, es la vida de mi hijo” sintetizó Lidia Savchenko, mamá de Oleksandr, uno de los niños que llegaron desde Ucrania a curarse en Cuba y que hoy es ya un hombre, orgullosamente parte como estomatólogo protesista del “ejército de batas blancas” del sistema de salud cubano.

Por Laura V. Mor / Resumen Latinoamericano Cuba. Fotos: Yaimi Ravelo.

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