Coronavirus y Cárceles: La romantización de la muerte

Desde hace dos semanas algo cambió en el mundo. Día tras día la gente que se burlaba en redes sociales, comenzó a tomar más seriamente la problemática del virus Covid_19. Lo mismo pasó con los gobiernos y con el correr de los días se fueron endureciendo las medidas de Italia, España y Argentina. La sociedad, compuesta por diversas franjas etarias, culturales, económicas y sociales no tomó de la misma manera lo que sucedía ni propone resolver las problemáticas de la misma manera. Sumado a eso, no todas las personas perciben los problemas de los sectores menos privilegiados.

Como fenómeno , Se comenzó a observar la última semana una extrema romantización sobre las cárceles y sus habitantes. Varios trabajadores de penales y medios de comunicación comenzaron a compartir posteos y notas sobre cómo en algunas cárceles los internos coordinaban entre ellos y habían decidido no recibir visitas. Hubo otros que compartían como en otros penales los presos hacían barbijos para “el afuera”, como se suele decir. Paradójico en tiempos de cuarentena donde la gente también comienza a sentir dos mundos paralelos.

 La romantización de la situación solo coopera en no poner una mirada crítica sobre esos lugares que funcionan como depósitos de la sociedad. Como se puede observar a partir de estadísticas, quienes ocupan las cárceles son personas que pertenecen a cierto sector social. . Dos tercios de ellos sin estudios secundarios finalizados, jóvenes de poblaciones vulnerables. Pero ¿cómo abordar la problemática en este contexto desde un posicionamiento de defensa de los Derechos Humanos?. Acá hacemos un repaso sobre la situación carcelaria y hablamos con los internos de varios países para mostrar cómo se vive.

Situación carcelaria en Argentina

En diciembre de 2019 la corte suprema de la Provincia de Buenos Aires dictaminó en una resolución (Resolución 3341-19) una serie de acciones que obliga al Estado a resolver la sobrepoblación que hay actualmente en todas las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Dentro de las mismas también se pide que se coordinen diversas acciones para mejorar el estado de las mismas y prevenir situaciones de tortura y condiciones de encierro así como alerta sobre el uso indiscriminado de la prisión preventiva, que es un recurso que en nuestro país ha llegado al 60% de la población carcelaria total.

La situación a lo largo y ancho del país es similar, se trate de cárceles del SPB o del Servicio Penitenciario Federal (SPF). Aunque el SPB se caracteriza por ser el peor del país, la situación carcelaria en general es muy crítica y propicia el terror y la inhumanidad intra muros. Cuando hablamos de sobrepoblación, hablamos de que en muchas cárceles hay el doble y hasta el triple de la capacidad permitida. En una celda de 4 puede haber 8 personas, por eso en este hacinamiento y condición extrema, las cárceles son los focos perfectos para la expansión de cualquier virus.

Los organismos que trabajan de manera continua con los privados de libertad dan cuenta en sus informes y sus querellas judiciales de las condiciones en las que se vive y mueren los privados de libertad circulatoria. Lejos de ser un debate ciudadano, ya el propio sistema carcelario incumple lo establecido en la Constitución y el Código Penal argentino. La privación de la libertad circulatoria establece a su vez otro montón de condiciones mínimas y necesarias para el cumplimiento de la pena, las cuales no se dan en la mayoría de los países del mundo.

Hoy debido a la pandemia, explota un mundo que muchos querían mantener escondido.. Hoy las cárceles que son focos de tuberculosis, la “enfermedad de los pobres”, ruega por mejor salud. La mayor parte de los establecimientos no cuenta ni con los insumos básicos ni con lugares higienizados para atender consultas. Pero no son los únicos problemas que se ven en el cotidiano. Consultamos con varias fuentes sobre quienes reservaremos algunas identidades por el peligro que representa hablar de cárceles.

Ibuprofeno para todos
Sobre salud, un trabajador nos decía lo siguiente: “El problema eterno es la falta de materiales, de personal y de recursos, no hay medicamentos. Pero antes de eso el problema es acceder. Sí estás en un pabellón donde no salís a talleres, escuela u otras actividades, no tenes salida del pabellón. Entonces para salir a sanidad tenes que presentar una audiencia, escrito en un papel, el encargado del pabellón se lo da al personal penitenciario y este lo lleva a sanidad y por ende no te llaman nunca. Excepto que sea una dolencia muy grave, ni suelen pedir ir a sanidad. Solemos bromear porque ante cualquier problema que tenemos a todo se la da Ibuprofeno que es lo único que hay. Pero encima en estos meses ni siquiera ibuprofeno hubo. Sí se necesita algún tipo de intervención sí o sí se le presenta por escrito a la justicia y eso puede tardar muchisimo.”

Este testimonio nos demuestra un cuadro alarmante en cuanto a la salud, pero no es el único problema que viven los presos, sus familias o los trabajadores día a día. Después de la romantización de los medios sobre la predisposición de los presos, finalmente en uno de los penales se suspendieron las visitas totales desde el 19 de marzo.

En estos días se habla de salud y la salud mental debe contemplarse en este sentido. En contexto de encierro, en las peores condiciones humanas, todo contacto con el afuera es muy esperado. Como también es una forma de abastecimiento para los presos, ya que sus familias les llevan los bagallos con comida, que en muchas cárceles del país es la única manera de sobrevivir.

La alimentación es parte necesaria para tener un cuerpo fuerte, este trabajador nos contó hoy en día como está uno de los peores penales del país: “Hoy no falta comida como era hace unos años donde sí los familiares no les traían comida, pasabas hambre. Hay comida del servicio pero lo que sí hay que decir es que es de mala calidad y muchas veces les dan comida podrida que tiene que limpiar y hervir, una vez les dieron un cajón de pollo todo verde. Sigue habiendo arreglos y comés dependiendo tu relación con la dirección, pero al menos hoy no se pasa hambre”

Con la prohibición de las visitas, la situación se fue volviendo cada vez más tensa con el correr de los días. Los protocolos frente al coronavirus no se establecian y predisposición de los internos fue cambiando. Se pegaron algunos carteles para el personal sobre cuidados y cuarentena para quienes hubiesen viajado o que no se presenten quienes tenían síntomas, pero no mucho más fue lo que sucedió

En esos días, el propio Subsecretario de políticas penitenciarias, de la Provincia de Buenos Aires, subía en la redes, parte de la campaña mediática. Los internos haciendo barbijos y siendo parte positiva de la crisis humanitaria. Parece que como siempre, nadie se venía venir esta situación.

Hasta acá todas las fuentes confirmaban que la mayoría de los operarios penitenciarios, de salud e internos no contaban con los materiales necesarios del momento. Ni guantes, ni alcohol, ni lavandina ni nada.

El 19 de marzo la corte suprema de la Provincia de Buenos Aires tomó la resolución de instruir a los defensores oficiales el requerimiento de prisión domiciliaria y reducción de pena de sus respectivos defendidos, que cumplan con la población de riesgo o se encuentren en condiciones que requieran protección individual. En otro artículo exhortaba lo mismo a los fiscales y finalmente a los ministerios Público Fiscal, de la Defensa y el de Público Tutelar, para que se tomarán las medidas correspondientes en orden de prioridad para que en este contexto se pueda sacar del encierro a los menores de edad que se encuentran alojados con sus madres.

Acorde al Sistema Nacional de Estadística sobre la Ejecución de la Pena (SNEEP) existe al menos un 9.5% de la población carcelaria que pertenece a grupos de riesgos hoy en día. Luego la furia carcelaria se extendió a toda la Argentina. El 20 de marzo se suscitan hechos represivos en el penal de la provincia de Córdoba, Bouwer. Al igual que todos, esta cárcel llegó en graves condiciones y problemas previos para afrontar una pandemia. Se sucedieron 2 muertes y graves hechos de represión. El domingo 3 de febrero del año pasado, por falta de atención médica murió de manera inhumana la interna, Elsa Medina. Los graves hechos culminaron el 23 de febrero cuando Janet López apareció sospechosamente suicidada en su celda, de los barrotes de la ventana. Frente a esta situación las compañeras de la cárcel de mujeres comenzaron una protesta que fue reprimida por un grupo de choque. El ambiente se complicó, fueron prohibidas visitas y grupos de derechos humanos tampoco pudieron entrar. Los familiares hicieron actos frente a tribunales, pero todo pasó en silencio para la prensa nacional.

Ahora en la cárcel de hombres, luego de la suspensión de visitas, hubo reclamos de algunos internos que también fueron reprimidos. Denuncian la falta de insumos médicos y de higiene, la falta de control por parte del personal penitenciario y el abandono total del Estado. Las denuncias de los internos son muy claras.

El 21 de marzo la unidad penitenciaria 3 de Bariloche estalló. Las fuentes relatan “La jueza no lo negó, hubo una protesta por las condiciones carcelarias frente al coronavirus y los internos prendieron fuego algunas colchas, la respuesta fue represión y hubo heridos, después los engomaron. La defensora dijo que en la mañana los fiscales iban a tomar las denuncias, pero cuando hablamos a la noche dijo que habían vuelto a reprimir y había más heridos. Tuvieron que comunicarse por wasap y contener a las personas. Nosotros solicitamos una investigación especial para ver el origen del conflicto ¿Porque tuvieron que reprimir? ¿Porque se llegó a esa situación?. Se les está pidiendo a diversas autoridades que acompañen la investigación y que no haya represalias con quienes declaren.Estamos también armando un protocolo para los jefes penitenciarios frente a esta situación. Siempre hay mecanismos previos para resolver las cosas previas a la violencia.Esto va para largo y va a ser perjudicial para todos, sobre todo para las personas privadas de libertad.”

24 de marzo, día de la memoria. Se sumaron los conflictos en las cárceles de Coronda y Las Flores de Santa Fe, las cuales también venían con problemas previos del año pasado cuando quisieron cambiar el régimen de visitas a días de semana y prohibir los días sábados y domingos, lo cual perjudicaba la recepción de alimentos para muchos internos cuyas familias viven lejos de los penales.

El gobierno realizó compras millonarias para repartir en los penales todos los elementos necesarios, sin embargo, estos no han llegado a los presos. Las fuentes del gobierno dicen que sí no llegaron como corresponde el problema está en los mandos medios. Los internos comenzaron por la misma situación de exigir condiciones lógicas en medio de la pandemia y los incidentes terminaron con al menos 5 muertos confirmados hasta la fecha. Las declaraciones oficial siempre distan de las denuncias realizadas por los internos pero el secretario de Asuntos Penitenciarios, Walter Gálvez afirmó que ninguna de las muertes se debió a enfrentamientos con el servicio penitenciario o las fuerzas provinciales, dejando en claro que las muertes se deben a reyertas internas del penal.

En la Provincia de Buenos Aires, se establecieron, debido al momento crítico, mesas de diálogo que vienen funcionando para coordinar entre los pabellones, el servicio penitenciario y los funcionarios políticos. Frente a una situación crítica y con todas las fuentes confirmando que no se le entregaron elementos de higiene o que no hubo resguardo ni medidas tomadas a tiempo, la represión por los errores propios no puede ser la respuesta.

Confirmamos por fuentes que en la cárcel de Magdalena, mientras todo parece tranquilo, hay preocupación aunque no estén en la misma situación que el resto de las cárceles “calientes”. No tienen elementos de higiene o materiales y están funcionando como si el contexto fuese normal, con tan solo un médico o un enfermero, en el mejor de los casos. Una de las fuentes nos dice: ”Esto es lo normal y no hay un aislamiento de la gente en situación de riesgo. Lo que hacen es organizarse en los pabellón para enfrentar la situación. El ministerio al momento solo había mandado la semana pasada, cloro y jabón. Sí el virus entra puede ser por el personal o traslados que no pueden frenar. Están entrando de alcaidías y comisarías al menos dos personas por día y eso no lo pueden frenar. Los tienen 15 días al llegar en pabellones aislados, antes de pasarlo a comunes, lo cual es una cagada. No se están cumpliendo las medidas y son los mismos presos los que le dicen al personal “por favor vengan con barbijos, vengan con guantes”. Los jefes de servicio dicen, no tengo material”.

¿Qué sucede en otros países?

El primer estallido se dio en Sao Paulo, Brasil, donde el lunes 16 se fugaron de 3 cárceles más de 1350 presos que al enterarse de la suspensión del régimen de visita y las salidas transitorias reaccionaron de esta estrepitosa manera. 

El 19 de marzo los ánimos se complicaron en la cárcel Santiago 1 de la capital chilena, justo el día de visita, las mismas que estaban por prohibir debido a la pandemia.

Se dió un motín que la gendarmería calificó como intento de fuga, lo que permitió que la cárcel se llenará de oficiales. Hablamos con “Crespa”, colega chilena, que nos decía lo siguiente: “Reventaron muchísimos módulos y hubo entre 26 y 30 heridos, algunos fueron a hospitales de la comuna y otros en el propio hospital del penal. El actuar de la violencia desmedida es la manera de como tratan a los chilenos y chilenas. Pero esta situación se genera a partir del problema sanitario y esto es previo a todo. Están pidiendo condiciones como acceso al agua de manera permanente. La gendarmería no deja que se ingrese materiales de higiene como alcohol en el gel o mascarillas. Sí nosotros no les entregamos esto, las fuerzas policiales no les dan nada para protegerse y con el nivel de hacinamiento que hay es complejo. Esta cárcel además es una concesión estatal a privados. Los funcionarios no hacen cuarentena, siguen entrando y saliendo y no hay equipos medicos. Además hay más de 3000 presos de la revuelta, de los cuales muchísimos están detenidos ahí. Por eso se pide que se les de la prisión domiciliaria. Estas personas se encuentran bajo investigación y las prisiones preventivas muestran cómo el estado funciona. Como el poder judicial funciona”

Como si fuese poco lo que relata, hay oficiales que dieron positivo en Covid 19 pero el gobierno aún no informó en qué penal trabajan. El caso de Chile es más que particular, ya que desde hace cinco meses se encuentra en una revuelta social y por más que la mayor parte del pueblo está pidiendo cuarentena total, el gobierno solo ha tomado medidas represivas aprovechándose de la situación. Piñera dictó Estado de Catástrofe por 90 días y luego toque de queda de 22 a 5, pensando que el virus solo se mueve de noche y provocando que, como señalaron muchos vecinos, el hacinamiento en el transporte público fuese peor en la mañana. Para cerrar, el Ministro de Salud chileno Jaime Mañalich dijo en una entrevista: “quizás no hay que alarmarse porque el virus puede mutar y volver buena persona”

A estos hechos se suma que en la misma tarde en la cárcel de San Miguel, un penal de mujeres, y debido a un supuesto protocolo del covid 19, los gendarmes ingresaron a donde estaban las reclusas con sus niños menores de edad, con la intención de llevarlos. Lo hicieron finalmente durante la madrugada y a escondidas, pese a que la ley indica que los menores tienen que estar con las madres y en todo caso indicar prisión domiciliaria. El Estado eligió tomar a los niños para llevarlos a hogares del SENAME, el Servicio Nacional de Menores de Chile. Sobre esto, Crespa nos cuenta: “Las internas desesperadas con sus hijos, menores lactantes, estaban allí porque la ley lo permite. Una de ellas nos comienza a avisar sobre lo que estaba pasando y empezamos a difundir, hubo gente que llegó al lugar y fue tanta la presión mediática, que como se había sucedido todo en el mismo día que la gendarmería se desdijo de lo que nos había dicho, que era un protocolo de seguridad por los niños. Abogados y organismos de Derechos Humanos se apersonaron en el lugar e indicaron que los gendarmes no tienen ninguna potestad sobre los hijos, sólo sobre las internas y no pueden sacarlos sin el permiso de las madres”.

Mientras tanto en Uruguay, el presidente Lacalle recién el sábado 21 prohibió las visitas y aunque no todas las cárceles funcionan de la misma manera, un interno nos cuenta cómo funciona la Unidad N°6 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). Dice: “En algunos penales la salud está la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) y en otros a cargo de Ministerio de Salud Pública (MSP).Hay grandes diferencias entre uno y otro, acá está el ASSE y hay un policlínico bastante completo, funciona un guardia médico las 24hs y aunque no hay espacios de aislamiento para Coronavirus, existe primeros auxilios y posibilidad de traslado a hospitales. No sabemos sí le dieron instrucciones claras al personal penitenciario pero nosotros nos organizamos en charlas con psicólogos. Sí se dieron instrucciones de tomar la temperatura a quienes entran y otras cosas. Técnicamente nos van a brindar elementos de higiene a cada interno”.

Hablamos también con el Turco, medico de “Nada Crece a la Sombra”, organización social que viene trabajando con internos en cárceles uruguayas: “La situación de la cárcel es más propicia para la propagación del virus porque no hay ventilación, no hay luz solar, la gente está aglomerada. Hasta que el Estado no garantice los insumos mínimos es imposible suspender la visita, porque es un apoyo emocional que sostiene a las personas. Igual se tomaron las precauciones y redujeron las visitas de poblaciones de riesgo”.

Nos cuenta que en Uruguay sí tienen un buen tratamiento para la tuberculosis previo a la crisis y pueden aislarse para no seguir contagiando. Seguimos charlando sobre las condiciones y cuenta sobre el diagnóstico/censo exhaustivo que realizaron sobre el 100% de las mujeres privadas del país. Esto nos decía: “Una de cada cinco mujeres intentó quitarse la vida, el 70% de las mujeres trans dió reactivo al test de VIH y vdrl.El 34% de las mujeres privadas de libertad pasa más de 10 hs por día sentadas o acostada más allá de las horas de sueño”.

Esta es la situación en la que se encuentran los privados de libertad. Lejos de la agenda principal de los grandes medios, a excepción de cuando se muestra un motín para demonizarlos.


Penales en los cuales se registraron conflictos al momento:

Argentina: 

Browuer – Córdoba

Coronda – Santa Fe

Las Flores – Santa Fé

Batan – Prov de Buenos Aires

Varela – Prov de Buenos Aires

Unidad N3 – Bariloche

Olmos – Prov de Buenos Aires

Devoto – Ciudad de Buenos Aires

Chile: 

Santiago 1- Santiago de Chile

San Miguel – Santiago de Chile

Colombia:

La Modelo – 23 muertos confirmados, 82 heridos

El Buen Pastor

La Picota de Bogotá

Bellavista

Pedregal

Puerto Berrío

Itagüí

Antioquia

Picaleña

Cómbita

Jamundí


Brasil:

Mongaguá

Mirandópolis

Taubaté

Oswaldo Cruz

Hortolandia

Pemano

Tremembé

São José dos Campos

Franco da Rocha

Sao Vicente

Valparaíso

Campinas

Osasco

Por Nazareno Roviello

Fuente: La Retaguardia

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