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Cooperativa de editores Furia del Libro protesta contra Feria Internacional del Libro de Santiago

por Juan Ortega

20151022_201242XX_816x428El pasado viernes 23 de octubre decidimos, como Cooperativa de Editores de la Furia (CEF), el cierre de nuestros stands en la Feria Internacional del Libro de Santiago a las 19:00 horas, como una forma de protestar ante la decisión de la organización del evento —dependiente de la Cámara Chilena del Libro (CChL)— de romper unilateralmente un acuerdo alcanzado entre la CEF, la Asociación de Editores de Chile (AECh) y la CChL, relativo a permitir la entrada GRATUITA de los invitados e invitadas a las actividades realizadas por nuestras organizaciones en el llamado Foro del Autor, con una capacidad para 40 personas.

Este acuerdo mínimo —desde todo punto de vista— fue, finalmente, el más complejo de alcanzar con la Cámara Chilena del Libro tras meses de trabajo preparatorio para la FILSA, lo que nos pareció agrava la decisión unilateral de irrespetarlo y nos llevó, junto a otra serie de sucesos y actitudes hostiles hacia nuestros miembros por parte del equipo de producción de la CChL, a tomar la decisión de realizar la protesta, a la que se sumaron solidariamente numerosos editores de la Asociación de Editores de Chile.

A partir de estos hechos, quisiéramos puntualizar algunas cosas.

Nos parece contradictorio que se pretenda “acercar la cultura y el libro” al gran público y que, al mismo tiempo, se cobre una entrada que para una familia promedio implica un gasto de por sí oneroso, que sólo puede alejar de los pasillos de FILSA a quienes debiera convocar. Así no se favorece ni a los expositores, ni a los visitantes, y mucho menos al libro.

Compartimos, por otra parte, la idea de que, de ser FILSA verdaderamente la gran “Fiesta del Libro Chileno”, el Estado debe tomar un rol activo en su organización, difusión e incluso financiamiento. Siendo, sin embargo, simplemente la feria de la Cámara Chilena del Libro (organización que agrupa principalmente a distribuidoras, librerías y editoriales trasnacionales, y no al grueso de los editores chilenos), consideramos que se vuelve cada año más insostenible que el Estado, por medio de aportes monetarios viabilizados por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), siga subsidiando, de la manera que sea, este evento, organizado por privados que no sólo reciben estos aportes, sino que se ven también favorecidos por el cobro de un arriendo (el del Centro Cultural Estación Mapocho) muy por debajo de los precios de mercado, beneficio que también tiene su origen en la voluntad del Estado por apoyar este evento.

Frente a esta realidad, la asamblea de la CEF realizada ese viernes 23 decidió replantear su participación de FILSA en los años venideros, decisión que será acompañada tanto por el fortalecimiento de iniciativas de las que ya participamos, como la Furia del Libro; la Feria del libro Independiente y Autónoma (FLIA Chile), y la Primavera del Libro (ambos eventos completamente gratuitos y con gran presencia de editores y autores nacionales, además de una cada vez mayor afluencia de público), como por el impulso de nuevos esfuerzos por acercar y democratizar el acceso al libro y la cultura a la ciudadanía.

Sabemos también de los esfuerzos de la nueva directiva de la Cámara Chilena del Libro, encabezada por Alejandro Melo, por mejorar las condiciones para los editores nacionales en FILSA y hacer este espacio más digno que los anteriores acogiendo algunas de las propuestas presentadas por la CEF y AECh. Posterior al choque de trenes se conversó con el presidente de La Cámara Chilena y se entiende que no hay interés por parte suya de romper el acuerdo ni desconocerlo. Pero creemos que es la misma inercia y naturaleza de FILSA la que nos ha empujado a repensar nuestra posición frente a este evento, y es por lo mismo que llamamos a que las autoridades y el Estado reflexionen acerca del destino que acaban teniendo, en definitiva, las partidas presupuestarias para apoyar estas actividades, que a pesar de acoger los conceptos “cultura” y “diversidad”, no saben dejar de lado las costumbres bárbaras y usureras del puro mercado y el lucro.

COOPERATIVA DE EDITORES DE LA FURIA

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