Carta de una ex huasha del Sename: a propósito del caso Nido de Hualpén

Luis Padre Amigó se llama la ONG de desarrollo sostenedora de la residencia “Nido” de Hualpén, Concepción, que colaboraba con el Sename, donde la directora, la psicóloga Evelyn Oñate Camaño, facilitaba que terceros violaran a niñxs a cambio de dinero que ingresaba como aportes al hogar.

Por Elisa Monti

Este organismo colaborador de sename tiene residencias a lo largo de TODO el país y recibe aportes del Estado por la protección de niños y niñas y la promoción de sus derechos ¿es importante esta información? Tanto como conocer los nombres de todos quienes están involucrados y resulten responsables y desde ese punto de vista, la ONG colaboradora de sename es absolutamente responsable en estos terribles hechos de explotación sexual infantil ¿esta ong garantizó la protección y promoción de derechos de las niñas y niños que tiene a su cuidado y por los cuales recibe aportes del Estado? ¿fiscalizó que éstos fueran respetados a cabalidad? y a su vez ¿el estado fiscalizó a esta ong o a todas las ong y organismos colaboradores que le prestan servicio? ¿De qué hablamos cuando decimos organismos colaboradores de sename? son preguntas tremendamente relevantes que a raíz de la indignación que nos provoca la noticia -¡que nos debe provocar!- no nos estamos haciendo. La externalización como política del sename es, diría, parte importante de los problemas que atraviesa la institución, pero el problema de la vulneración a la integridad de las y los niños es también la existencia del sename… así que vamos por parte.

El Estado tiene el deber de garantizar la protección integral de los derechos de las niñas y niños, que respeten convenciones internacionales en esta materia y a las que Chile se ha suscrito, para ello debe disponer esfuerzos económicos, apoyo logístico y crear leyes para su fomento. El problema asalta cuando analizamos el Sename desde un punto de vista histórico, recordemos que este sistema nace el 1979 en plena dictadura donde se impone un modelo neoliberal de economía en Chile por ende, está profundamente atravesado por este modelo y se traduce en la externalización de responsabilidades de parte del Estado hacia privados, que son estos organismos colaboradores que prestan servicio, cuando decimos OCA’s lo que estamos diciendo es privados ejecutando las políticas de infancia financiados por el Estado; esta externalización se traduce, también, en la precarización laboral de la que son objeto las y los profesionales y todos los trabajadores dependiente de sename en las OCA’s.

La externalización ha convertido en voucher a las niñas, niños y adolescentes que resultan ser moneda de cambio para el lucro en la política de derechos y protección y es tal el negocio que, transversalmente, partidos políticos desde la DC al Frente Amplio están involucrados en organismos colaboradores a Sename, esto explica varias cosas la principal y la más obvia, la voluntad política de una real intervención al sename y otra aún más macabra, la total impunidad con que se instala la violencia institucional hacia la infancia pobre y vulnerada por el Estado, hablo de impunidad porque ha habido más de 1500 niñas, niños y adolescentes muertos en esta institución y aún seguimos conociendo hechos de violencia absolutamente repudiables como el caso de explotación sexual infantil al interior de un hogar residencial, facilitado por sus propios funcionarios.

Con la profundización del sistema neoliberal en Chile y la protección constitucional a la propiedad privada se va agudizando la criminalización de adolescentes que cometen delitos asociados a la propiedad privada, destaco esto porque nos da una idea de lo que entiende el Estado por “infancia vulnerable” y cuán ideológico es que, por ejemplo, contemos con una ley de responsabilidad penal adolescente y no con una ley integral de protección a la infancia.

Es necesario revisar todo aquello que entendemos por infancia para establecer nuevas políticas en esta materia, no solo slogan reaccionarios como “los niños primero” en tanto se les inyecta más recursos económicos a los mismos organismos colaboradores que han vulnerado los derechos de niñas y niños a su cuidado y que tiene gravísimas denuncias de maltrato y hasta tortura, como concluyó una de las comisiones investigadoras de la cámara de diputados y que tenía que dar respuesta a partir del conocimiento público de las 1313 muertes al interior de sename entre los años 2005 y 2015.

Es fundamental reconocer a las niñas, niños y adolescentes como sujetos sociales, sujetas y sujetos políticos prioritarios para el desarrollo de las comunidades… ¡una utopía! cuando lo que tenemos es una constitución que pone a las familias como base de la sociedad y no a las comunidades y sus territorios (otras serían las políticas de protección a los territorios si constitucionalmente fueran reconocidas como núcleo de la sociedad).

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La familia sigue siendo el lugar donde las niñas y niños sufren más violencia y el Estado con su consiguiente política de derechos surge a partir de la necesidad de las niñas y niños de ser protegidos de las violencias de la que son víctimas al interior de sus familias.

La familia es un dispositivo de control y reproducción de las lógicas patriarcales donde el padre domina, la mujer es sometida y los hijos son propiedad, y a su vez, casi contradictoriamente, la familia resulta ser un lugar de privilegio. Preponderar la familia como base de la sociedad excluye, en el acto, a quienes no tienen una familia, les segrega y les margina socialmente. Esto nos obliga , también, a establecer parámetros tremendamente injustos, heteronormados y clasistas de cómo es y debe constituirse una familia y, todavía más, este parámetro judicializa a las familias que no cumplen con su estándar económico, en lugar de satisfacer las carencias materiales o de acceso a servicios de las familias.

La familia es el antónimo de las comunidades, ni aún las experiencias de residencias familiares de acogida para niñas y niños usuarios de sename resultan verdaderamente reparatorias, porque finalmente la institución en formato pequeño sigue siendo la institución.

Pero ¿cuál es la consecuencia de la institucionalización? no es “sólo” la estigmatización o la criminalización en la infancia, es el empobrecimiento que significa el largo tránsito por instituciones del Estado, empobrecimiento que se arrastra hasta la edad adulta, porque ¿qué pasa con los que ahora son adultos y que crecieron (mos) en el sename? larguísimos procesos de adaptación a una sociedad profundamente familiar, procesos terapéuticos para reparar el daño de este tránsito, incapacidad de crecimiento personal, desarraigo, escasas redes de apoyo fuera de la institución. Me pregunto por tantos y tantas que conocí ¿estarán presos? ¿estarán muertos?… El otro día me levanté con la pregunta de si, en el caso del sename, se puede hablar de una comunidad vulnerada por el estado y la respuesta para mí y basada en mi experiencia es que no es posible, porque el primer derecho que se nos arrebata a quienes quedamos relegados de la institución familiar y somos víctimas de las políticas del Estado en infancia es, justamente, el derecho a la comunidad, a pertenecer a la comunidad, a participar de la comunidad, a ser protegidos y acogidos por la comunidad.

Es fácil personalizar e individualizar los relatos o los hechos como el que nos convoca haciéndolo como uno particular y no como el reflejo de una política sobre infancia, o como el reflejo de esta concepción tan internalizada sobre los niños de ninguna familia, las niñas y niños de nadie, DEL sename, finalmente. Entonces, no hablar de desinstitucionalización, desfamiliarización, no imaginar otras formas de familiarizarnos y colectivizarnos, es tropezar con otros sename´s. Es repetir la historia de soledad y abandono de niñas y niños.

Por último, pero no menos importante, no puedo no mencionar el trato noticioso y la cobertura de los medios cuando se trata de hechos que involucran a niñas y niños usuarios de sename, la exposición morbosa de la que les hacen son objeto, transformando en un espectáculo las situaciones de violencia y vulneración de las que son víctimas. Los medios de comunicación masiva parecen pelearse por quien expone el detalle más escabroso y sórdido. ¡Basta! no solo se debe resguardar la identidad de niñas y niños involucrados sino también, siempre y en todo momento, la dignidad y esta forma de cubrir la noticia fomenta la estigmatización e impide un análisis serio acerca de la problemática social del sename.

*Escritora, locutora en Ni tan Sola y ex huasha en el sename.

Foto: Texia Chávez Sanhueza | Google Maps

Publicada en resumen.cl

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