Brasil: Policía asesina a niña de 8 años en favela de Río

Ejecución de la niña Ágata : los movimientos de favelas de Río de Janeiro denuncian al gobernador Wilson Witzel y al Estado brasileño ante la ONU
La denuncia llega en la víspera del discurso de Jair Bolsonaro en la Asamblea General de la ONU.

El documento fue enviado a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michele Bachelet, y al Relator Especial sobre ejecuciones sumarias y extrajudiciales.

La denuncia presentada el sábado (21) informa sobre la dramática situación humanitaria y las violaciones de los derechos humanos en los barrios bajos de Río de Janeiro.

Muerte de niña por una bala perdida genera indignación en favela de Río de Janeiro

Cientos de vecinos del Complexo do Alemao, uno de los núcleos de favelas más grandes de la ciudad, marcharon este sábado 21 para pedir al gobierno que ponga un freno a la violencia, desbordados de indignación por el asesinato por parte de las balas policiales de una niña de ocho años.

Ágatha Sales Félix, de ocho años, fue herida de bala el viernes por la noche durante un enfrentamiento a tiros entre policías que se encontraban en la comunidad y presuntos delincuentes.

La niña llegó a ser atendida en un hospital de la zona norte de la ciudad, pero no resistió a las heridas y falleció el mismo viernes. Los vecinos de Alemao culpan a la policía por la muerte.

Según la versión oficial, los agentes estaban parados en una esquina de la favela cuando fueron atacados desde varias direcciones y respondieron el ataque. No se informó de otros heridos ni tampoco hubo detenidos por el episodio.

«´¡Justicia, justicia!», gritaban cientos de vecinos durante una caminata por los barrios.

«No había tiroteo cuando Ágatha fue baleada. Nosotros sabemos todas las atrocidades que suceden aquí, no podemos morir por culpa del estado. Tenemos que luchar para poder vivir», reclamó Renata Trajana, vecina de Alemao.

Los vecinos responsabilizan al gobernador Wilson Witzel por el incremento de las muertes en favelas durante operaciones y patrullaje de la policía. Según datos oficiales, en los primeros ocho meses del año han muerto 1.249 personas a manos de la policía, la mayor cifra desde 1998, cuando comenzaron los registros.

«No tenemos connivencia con el narcotráfico, no plantamos marihuana ni tenemos fábricas de fusiles dentro de la favela. No podemos morir por culpa de la complicidad del estado con el crimen», dijo Trajano.

Algunos agitaban pañuelos blancos desde las ventanas, como si se tratase de una guerra en la que piden alto al fuego.

Witzel, al igual que el presidente Jair Bolsonaro, alienta una política de «tolerancia cero» contra el crimen y defiende mayor inmunidad para los agentes de policía que maten por error. En sus actitudes y metodología de actuación es idéntico a la ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich, que también carga sobre sus espaldas varios crímenes cometidos por policías a los que se dio luz verde para matar.

En un balance por sus primeros meses de gestión, Witzel ha dicho que es natural que durante su mandato continúen aumentando las muertes en incursiones de la policía como síntoma de que se está «golpeando fuerte» a la criminalidad.

El miércoles otras seis personas habían fallecido en Alemao luego de una operación policial en la que presuntamente se secuestraron armas y drogas. La fuerza de seguridad dijo que actuaba en la comunidad para reprimir el tráfico de drogas y que había sido recibida a tiros cuando ingresó.

Experta de Seguridad Pública arremete contra el Gobernador

Una de las principales expertas en seguridad pública en Río de Janeiro, la profesora Jacqueline Muniz escribió un breve relato con críticas a Witzel. Según ella, el gobernador «perdió el mando de la seguridad pública».

Cada nueva frase del gobernante de Río, Wilson Witzel (PSC), refuerza la ya vieja noticia de que ya perdió el control de la seguridad pública. Todos los gobernadores que creían en el canto de la sirena de la represión como un fin en sí mismo y el botón de la policía que no vigila y solo dispara ostentación y objetivo sin objetivo, se han convertido en rehenes y robados por la economía política del crimen, que ha Las milicias como expresión electoral y económica del gobierno durante mucho tiempo.

Este es el problema de servir como un animador de auditorio de fuerza que no sabes cuándo debes gobernar a la policía. Los policías gobernantes no están siendo un cartel para situaciones tácticas. Es comandar la política policial que delimita las estrategias policiales, las alternativas tácticas superiores en vista de las posibilidades logísticas disponibles.

Pero él, el gobernante, que no sabe nada de esto, y que aún desconcierta que conocer de cerca el código penal y el procedimiento penal le hace comprender la economía política del crimen, se engañó del novato creyente del deber legal, se rindió, desarmado y desnudo cuando se encuentra, víctima de enderezadores de pomos que lo engañan diciéndole que el tío «disparó, cagó y bombardeó» está de moda.

No parece ver que lo esposaron por lo que no sabe, y tiene que obedecer al oficial subalterno que entregó el chaleco balístico a la foto o al servidor de nivel debajo del gobernador que sirvió como tutor del comandante en jefe electo de la policía. jueguen a los power rangers, se convierten en objeto de burlas policiales.

¡Todavía hay tiempo para tratar de gobernar la seguridad, gobernador y, por lo tanto, distanciarse del gobierno de la milicia!

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