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Alfonso Alcalde y “El panorama ante nosotros” en 2021

by sedec

«De todas las desdichas, ninguna como la poesía produce tanto arrobamiento, tanta llama para el consumo, pues hasta quedar reducidos a ceniza, cantamos” A. A. 1965

Los analistas convergen que el año 2020, tuvo un acontecimiento que afectó a gran parte del planeta que habitamos. Coinciden que ni las dos Guerras Mundiales, ni la gripe española, ni la peste negra hicieron lo que el SARS-Cov- 2. Y a estas alturas parece increíble cómo han transcurrido 365 días desde el año anterior y así, uno con sorpresa cae en cuenta que han transcurrido 20 años desde el 2000. Una brisa vino y barrió con todo y, esa brisa, continua su camino dejándonos atrás o al lado de todo. ¿Cómo será el mundo que verán sus ojos y que yo no veré? ¿Qué cosas fantásticas creará la humanidad?, pienso, en un futuro, de miles y miles de siglos adelante, en que no importarán fechas, ni celebraciones que algunos esperan con tanta ansiedad. Pienso que en ese futuro nuestras celebraciones no serán más que leyendas de los humanos que habitaron un planeta azul, una curiosa comunidad egocéntrica, mezquina y genial. Pienso que no vale la pena pensar cómo nos recordarán. Para eso está el arte.

Varios meses del año cuidé una planta que estuve a punto de perder. Le tomé algunos brotes y los coloqué en un invernadero improvisado. Hoy descubrí que la planta madre tiene unos preciosos brotes junto a una ramita seca y otros saliendo de un tubérculo. Esta ceropegia woodii (collar de corazones) me está entregando un mensaje ¿sabré corresponderlo? Alguien golpea y veo en el ojo mágico que viene con un paquete. Había olvidado que un libro venía en camino, por la fecha pensé recibirlo muchos días después. Aquí está, cuidadosamente envuelto en una coraza de cartón que limpio meticulosamente con alcohol al 70%, el mismo que usaba para cuidar el resto de cordón en el vientre de mi hija ocho años atrás. Hace diez hubo un terremoto y ese mismo año, una preciosa amiga me llevó a la tumba de Alfonso Alcalde, caminamos bordeando el cerro del Cementerio por la calle Carlos Werner y cuando mi amigo lo escribe, leo Carlos Wieder. Estuvimos en el acantilado en los restos blancos de la tumba de Alfonso, y ahora recuerdo que pensé en la tumba de Huidobro, que también está frente al mar en Cartagena. No la he visitado, pero sé que tiene un que epitafio que dice: “Abrid esta tumba. Al fondo de esta tumba se ve el mar”. Y a mí, no se me olvidó.

En 1969 la editorial Nascimento publica EL PANORAMA ANTE NOSOTROS un añorado proyecto poético de Alfonso Alcalde (Punta Arenas en 1921), acogido y olvidado en Coliumo, litoral a 37 kilómetros de Concepción. Esta publicación, con portada del ilustrador Domingo Baño, contiene cuatro tomos que, a su vez, contienen 17 Cantos con variada extensión cada uno. Trescientas cuarenta y ocho páginas dan cuenta del encuentro del poeta con la preciosa piedra que es el lenguaje. En la “Prevención al lector” firmada en Coliumo en 1965, Alcalde nos dice que “después de conocer un poco la corteza humana” (p.13) y “en el más urgente estacionamiento de la vida me puse a ordenar estas peripecias” (Ibíd) ¿qué son estas peripecias? El buen Aristóteles nos dirá que “es el cambio de la acción en sentido contrario” (p. 517) incluso, va más allá cuando nos dice que la agnición es un “cambio desde la ignorancia al conocimiento” (p. 474). Ambos momentos son parte de la organización de la tragedia, en la que una acción es esforzada y completa. A partir de la acción de personajes que, mediante compasión y temor, realizan una purgación de las afecciones. Este paréntesis aristotélico nos remite a Alcalde que también declara: “porque a través de los siglos la poesía es una sola y uno solo su vasto repertorio” (p. 14).

Es pretencioso intentar abarcar este enorme libro en un breve texto. Impresiona, no sólo por su tamaño, también por la rigurosidad ante la corteza humana que penetra: “Un muerto es un muerto/como quien dice un pan de Dios/alguien que ya no lastima/en su tránsito dichoso” (p.40). Con maestría el poeta recoge la savia de su terruño y por esto, se cruzan en los poemas el conocimiento popular, crónicas de diversos siglos, citas de poemas aymarás y referencias de toda índole: “Esos ojos cumplieron con su oficio:/ hurgaron profundamente en la vida/ y vieron la brecha, el abismo, la distancia/ que separa un día de otro/ cuando la noche se extermina/ sola en su unidad completa/ embistiendo días, fechas, homenajes” (p. 56).

¿Cuál es el panorama ante nosotros?, los caminos de la muerte y el amor, los trabajos y los días que se nos van en ello. En el Canto 4, titulado “Peripecias del BioBio” el agua fluye y escribe también su historia en los encuentros con el hombre: “No ve -vecino- que nadie se baña/ dos veces en un mismo río?” (p. 107). Avanzamos al Canto 7, publicado de forma individual en 1963, y conocidos como “Variaciones sobre el tema del amor y de la muerte” que, además, remite a las variaciones musicales y, también, a los matices pictóricos en una obra visual. Estas variaciones están formuladas a partir de preceptos como la resurrección, protección, bendición, perdón, redención y piedad. Es decir, las variaciones del amor parecen contenerse en ese espectro: “los que en una/ noche recuperaron el amor de una vida, / los que en una vida como una gota sobre la piedra/ perforaron el amor y lo horadaron sin importarles/el tiempo…” (p.139).

Ignacio Valente (1969) se refiere al PANORAMA como una “obra épica construida durante veinte años en el ocultamiento, en el agobio, en el silencio de los inviernos perdidos en Coliumo, litoral de Concepción” (p. 3). Agrega que se consideró como el primer tomo de una obra que proyectaba cuatro, posee un “hermoso desorden” y da cuenta también, de un rasgo fundamental en la escritura de Alcalde: “Una ternura grande por la condición humana, salpicada de un humor triste y leve” (p. 3) Lo que remite al lector al epígrafe del poema “No falta de qué reírse” a la transcripción de una situación muy particular: “No falta de qué reírse,/ dijo una vieja,/ detrás del ataúd de su marido” (p.35). La épica y el sabio humor danzan en el PANORAMA.

Las manifestaciones de lo femenino, el misterio erótico, el “ánimo de amar” si nos atrevemos a conectar la poesía de Alcalde con las películas de Wong Kar Wai, IN THE MOOD OF LOVE (2000) y 2046 (2004), en ellas, el señor Chow escribe su propia épica amorosa en los primeros (1962) y últimos años de los sesenta (1967- 68) al tiempo que se desatan revoluciones internas y externas, el escritor Chow proyecta un futuro cyberpunk con azafatas androide que simulan las variaciones del amor, variaciones que Chow experimenta en la vida real. En el PANORAMA, en tanto, leemos al final del poema “Oh el amor de las claridades”, versos que remiten a los temas de Chow en 2046, cuando el poeta chileno escribe: “te amo, te amo 34569132 y si tu 3456778512/ oh maravillosa entre las docenas/ y su temblor general/ como el rocío, el desvarío de los destellos/ y tu 123493452718 al otro extremo/de las máquinas, tú única 34518271!” (p. 197). La contención y el desborde son las directrices de las películas de Wai, igual que en el PANORAMA de Alcalde.

Un libro dantesco, épico, infinito, “imperfecto y genial” escribió Valente. El poeta nos adentra en la vida y en el apetito de lo vivo por manifestarse y transformarse porque: “Donde hay agua, hay vida” leemos en el Canto 14, donde aparece Estubigia, también presente en un relato del escritor y cuyo nombre nos remite al Lago Estigia, que en la mitología griega designa el río que limita el mundo de los vivos y los muertos: “Madre Estubigia, ayer destruimos tu agua insondable/ llevándote como una dispersa muchedumbre/ vociferando bajo la lluvia suelta del invierno” (p. 302). El Canto 17 es el último del primer tomo y se titula “Las banderas humanas” que abre el poema “Partido y traslado de los himnos” con un epígrafe del Libro Éxodo que reza: “Empero, cuando más los oprimían tanto más se multiplicaban”. Este canto se compone de 211 versos o sentencias, en los que el vecino/prójimo experimenta las variaciones y las turbulencias de estar vivo y el morir. En el verso 85, leemos: “Nada más verdadero que su estrella encadenada/ alumbrando sus infinitas edades y con su propia luz encandilada”. A partir de la sentencia 100, se agrupan bajo el título “A lo largo del camino” y desde la 197, el conjunto se titula “Los soldados de las espigas” que sella la obra con la última sentencia que anuncia, donde hay poesía, hay vida: “VIVA! el sello de toda arma enamorada. /VIVA! el canto de la prisión emancipada. / VIVA! el bandajo que en el cielo va desparramando/ la humana campana, la humana campana, /la humana campana” (p. 348).

Un hito fundamental de la poesía chilena de la segunda mitad de siglo XXI, abre sus matices para influir en obras poéticas posteriores de otros autores y que en la nueva década del siglo que comienza atrapa nuevos lectores que vuelven la mirada al litoral de Coliumo y la gran figura y obra de Alfonso Alcalade. EL PANORAMA fue re editado por Ediciones Altazor en 2007 y el Archivo Digital de la Biblioteca Nacional de Chile ha liberado la primera edición de Nascimento en el siguiente enlace: http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:10152

Cuando recibo el libro, espero varios minutos antes de abrirlo. Esa abstinencia suma emoción cuando pude verlo. Tengo un precioso libro para terminar el año y seguir con lo que viene, con mucho cuidado lo envuelvo en un traje de papel mantequilla. No tiene firma del dueño/a anterior.

Por Gloria Sepúlveda V.
Cosmito – Víspera 2021

Foto de Hans Ehrmann, extraída de http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-83462.html

publicado en Resumen.cl

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