Home Ecumenismo A los 92 años muere Pedro Casaldáliga, pastor de los pobres

A los 92 años muere Pedro Casaldáliga, pastor de los pobres

por Patricio Rivera

Por Ney de Souza*

Muere el gran defensor de los pobres, defensor de los pueblos indígenas y reberiños, de los trabajadores rurales de la Amazonía. En este día en que Brasil llega a la cifra de 100 mil muertes por el Covid parte Casaldáliga dejando huérfanos a aquellos que luchan por la construcción del bien común, de la justicia social, derecho y libertad e igualdad.

A los 92 años, falleció este sábado, 8 de agosto, el obispo emérito de la Prelatura de San Félix de Aragiaia (Mato Grosso, Brasil), don Pedro Casaldáliga. Un gran defensor de los derechos humanos y de los pobres. Estaba internado en Batatais, interior de Sao Paulo. La causa del deceso fue una insuficiencia respiratoria agravada por el Paskinson.

Don Pedro nació en Balsareny (Barceona, España) el día 1 de febrero de 1928. Ingresó a la Congregación de los Claretianos en 1943. Fue ordenado en Montjuic, Barcelona en 1952. Profesor del colegio claretiano en Barbastro, asesor de los Cursillos de Cristiandad y director de la Revista Iris.

En 1968 fue transferido a Brasil para fundar una misión claretiana en el Estado de Mato Grosso, una región con alto grado de analfabetismo, marginación social y concentración de latifundios (grandes propiedades rurales). En este lugar eran comunes los asesinatos de gente pobre, sufriente y olvidada.

Pedro fue nombrado administrador apostólico de la Prelatura de San Félix de Araguaia en día 27 de abril de 1970, en pleno periodo de la terrible dictadura militar brasileña (1964-1985). Su pastoreo como obispo sustituyó en estas actividades: evangelización, vinculada a la promoción y a la defensa de los derechos humanos de los más pobres, creación de comunidades eclesiásticas de base con líderes entre los pobres, encarnación en vida de las luchas y esperanzas del pueblo. Su propósito de vida episcopal era: nada poseer, nada llevar, nada pedir, nada callar y nada matar. Fue poeta y autor de varias obras en las áreas de antropología, sociología y ecología.

En la década de 1970, ayudó a fundar el Consejo Indigenista Misionero (CIMI). Innumerables veces Pedro sufrió amenazas de muerte. Una de las más graves, en 12 de octubre de 1976, ocurrió en Ribeirão Cascalheira (Mato Grosso). Al ser informado que dos mujeres estaban siendo torturadas en la policía local, se dirigió hasta allá acompañado del padre jesuita João Bosco Penido Burnier. Después de fuertes discusiones con los policías, el padre Burner amenazó con denunciarlos a las autoridades, siendo entonces agredido, en seguida, con un tiro en la nuca. En aquel lugar fue levantada una iglesia santuario dedicada a los mártires de Caminhada.

Otra característica que marcó a Casaldáliga tiene relación a las vestiduras clericales, en vez de mitra un sombrero de paja, en lugar de un báculo un cajado indígena, en vez del anillo de oro, un anillo de tucum.

Durante la dictadura militar fue objeto, varias veces, de procesos de expulsión de Brasil. Siempre salió en su defensa el arzobispo de Sao Paulo Cardenal Paulo Evaristo Arns.

Don Pedro sufría de párkinson, presentó su renuncia a la prelatura, conforme el canon 401 párrafo 1 del Código de Derecho Canónico en 2005. Mismo después de la renuncia continuó con su actividad combativa y su franqueza. Criticó a la jerarquía de la iglesia afirmando que ésta debería estar abierta al diálogo en lugar de excomulgar y prohibir.

Muere el gran defensor de los pobres, defensor de los pueblos indígenas y reberiños, de los trabajadores rurales de la Amazonía. En este día en que Brasil llega a la cifra de 100 mil muertes por el Covid parte Casaldáliga dejando huérfanos a aquellos que luchan por la construcción del bien común, de la justicia social, derecho y libertad e igualdad. Vuelve a la casa del padre aquella que pensó una iglesia pobre para los pobres y con los pobres. Una iglesia simple y seguidora de Jesús de Nazaret en la construcción de los signos del Reino. Iglesia profética en un Brasil tan desigual, intolerante, racista. EL obispo de Araguaia dejó su testimonio de seguir del Maestro que nunca abandona a las ovejas, especialmente las pobres.

Asi fue Pedro, aquel que actuó contra madereros, acaparadores de tierras, mineros y grandes productores rurales. Todos estos “sectores” alineados con la dictadura militar. Sufrió siendo muchas veces víctima de censura bajado en Brasil en sus años de liderazgo. Incomprendido, muchas veces, por sectores de la propia iglesia Cuando esta insistía en su alianza con los ricos y poderosos y el insistía, unido con su anillo de tucum a los pobres.

“Malditas sean todas las cercas! Malditas todas las propiedades privadas que nos privan de vivir y amar. Malditas sean todas las leyes enredadas por unas pocas manos como apoyo de vallas de bueyes, hicieron la tierra esclava de esclavos los humanos”, escribió Casaldáliga.

Pedro Casaldáliga, exponente de la teología de la liberación y Santo de América Latina, vuelve a los brazos del padre Eterno.

*El autor es brasileño, posdoctorado en Teología Pontificia Universidad Católica de Río, doctor en Historia Eclesiástica, Gregoriana-Roma. Profesor e investigador en el Programa de Pos Graduación en Teología Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.

Fuente: kairosnews

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