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A 47 años del golpe de Estado, no se olvida la acción represiva en la región del Bío Bío

por sedec
Presos políticos en el Estadio Regional de Concepción

escrito por Gabriel Reyes A.

Al cumplirse 47 años del golpe cívico-militar de 1973, la Corporación Regional por la Memoria y los Derechos Humanos reitera su decisión de no claudicar en la tarea del rescate de la memoria y la construcción de un Museo regional para el Bío Bío. Y como una forma de contribuir a esa memoria, ha elaborado el presente documento con un rápido resumen de algunos de los hechos que marcaron la represión dictatorial en la zona durante 17 años.
El 4 de septiembre de 1970 Chile tuvo, tal vez, su primer despertar. Ese día fue electo Presidente Salvador Allende Gossen. El 4 de noviembre, iniciando un inédito proceso de cambios que fue resistido por la burguesía chilena, las trasnacionales y el gobierno de Estados Unidos que, a través de la injerencia de la Central de Inteligencia americana, la CIA, maniobró desde antes de la elección presidencial en los asuntos internos de Chile, como lo demuestran diversos documentos desclasificados por el propio gobierno estadounidense para evitar el triunfo de Allende y la Unidad Popular

Los cambios, enunciados en su Plan de Gobierno, se comenzaron a aplicar desde el primer día, concitando la aprobación popular y el rechazo de la oposición chilena que desde el Congreso Nacional, donde tenía mayoría y gran parte de los medios de comunicación, encabezados por El Mercurio, crearon las condiciones que culminaron con el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Mientras en la capital el bombardeo a La Moneda se convertía en el símbolo de la cobardía, en las capitales de las provincias de la Región: Arauco, Bío Bío, Ñuble y Concepción, las Intendencias, eran ocupadas por militares y los Intendentes eran apresados y torturados.

La inimaginable represión desatada desde las primeras horas de la madrugada, comenzó en forma paralela a la toma de sedes de organismos públicos, radios, diarios, sedes de la CUT y Partidos políticos entre otros.

La Región del Bío Bío, la segunda en importancia del país, también se transformó, durante los 17 años de dictadura, en la segunda región más golpeada por la represión.

Las medidas económicas implementadas por los famosos “Chicago boys” implicaron devolución de empresas a privados, retrocesos en la reforma agraria, restricción de derechos de los trabajadores, etc., provocando una de las mayores cesantías conocidas en nuestra historia, humillando a los trabajadores con programas como el PEM y el POJH que se transformaron en ejemplo del nuevo modelo económico implantado por Pinochet.

Al conmemorarse 47 años del golpe cívico-militar, mencionamos algunos hechos que simbolizan la represión regional:

El mismo 11 de septiembre se abren los campos masivos de prisioneros del Estadio Regional, la Base Naval y la Isla Quiriquina por donde pasaron hombres y mujeres que durante meses estuvieron detenidos por Ley de Seguridad interior del Estado y Ley de Control de Armas sin ningún tipo de cargos.

A fines de septiembre y comienzos de octubre comienza la exoneración de cientos de trabajadores del sector público y de las empresas del área social.

Presos políticos en Isla Quiriquina

Las universidades locales sufren no sólo el cambio de autoridades sino que también la exoneración de académicos, trabajadores y estudiantes contrarios al régimen militar. Se impone una fuerte censura a los medios de comunicación, se prohíbe el derecho a reunión, se disuelven las organizaciones sociales y se estimula la delación.

También se conocen los primeros casos de asilo político en la Embajadas extranjeras. Aparece el exilio.

Un hecho inicialmente desconocido y que revela la colaboración de civiles con la dictadura, ocurre con una de los primeros asesinatos masivos: la Masacre de Laja y San Rosendo.

Entre el 13 y el 15 de septiembre de 1973, carabineros de la Tenencia de Laja apresan a 19 trabajadores de la Papelera y Ferrocarriles, entre los que había también dos estudiantes secundarios y dos profesores. Los llevaron al Fundo San Juan, donde los ejecutaron y enterraron clandestinamente. Todos los policías habían bebido copiosamente pisco proporcionado por la Papelera. En un fallo unánime, el 15 de marzo de 2018 la Corte de Apelaciones de Concepción procesó a tres jefes y un chofer de la empresa del Grupo Matte como cómplices de los homicidios: Pedro Jarpa, Carlos Ferrer, Lionel Aguilera y Rodolfo Román. Todos ellos cumplieron roles clave en la masacre: dieron los nombres de los trabajadores calificados como “agitadores”, facilitaron vehículos y choferes para la caravana de la muerte encabezada por el agricultor Peter Wilkens, y entregaron la cal que se usó para cubrir sus cuerpos luego de asesinados.
Masacre que también se vivió en la zona rural de Mulchén, los días 5, 6 y 7 de octubre de 1973, cuando una patrulla de militares y carabineros junto a civiles, detuvieron a 18 obreros agrícolas de los fundos El Morro, Carmen Maitenes y Pemehue, ejecutándolos y enterrando sus cuerpos en una fosa clandestina.

El 16 de septiembre, en Chillán, en tanto, la represión daba otro duro golpe, afectando a Ricardo Lagos Reyes, alcalde socialista de la comuna, quien junto a su cónyuge, Alba Ojeda Grandón, 29 años, embarazada y su hijo, Carlos Eduardo Lagos Salinas, 20 años, fueron asesinados en su hogar.

El 22 de octubre de 1973, luego de un espúreo Consejo de Guerra, con claros fines de amedrentamiento, se condena a muerte y son fusilados cuatro destacados dirigentes comunistas de la zona del carbón: Isidoro Carrillo, Danilo González, Vladimir Araneda y Bernabé Cabrera.

El 8 de noviembre de 1973, muere, producto de las torturas, en la ex Cuarta Comisaría el Intendente de Concepción Fernando Álvarez Castillo.

En enero de 1975 de informa de la expulsión de un grupo de dirigentes penquistas a México y otros países.

El 17 de febrero de 1975 fue muerto en la Base Naval, el ex alcalde de Cañete, Manuel Elías Jana Santibáñez, militante del PS, quien había sido detenido el 13 de febrero de 1975.

En los medios clandestinos y/o alternativos aparecen las primeras informaciones de personas desaparecidas y se revelan los procedimientos de tortura, denunciando a nivel nacional e internacional el rol de militares brasileños en estas acciones. La Iglesia Católica a través de la Vicaría local juega un importante rol en estas denuncias.

Aún cuando la represión iniciada en septiembre 1973 se mantiene hasta 1990, en los últimos años, ante la organización de una incipiente resistencia y claros avances del movimiento social, la represión se torna más selectiva y se orienta hacia las direcciones políticas del PC, el PS, el MIR y de sectores de la Democracia Cristiana. La represión pasa de la masividad a la selectividad.

Intensa represión contra la resistencia
La década de los ochenta lo evidencia claramente.

1983, año en que se inician las primeras protestas masivas, el 11 de mayo de ese año, fue también un periodo de intensa represión. Fue lo que se vivió la primera semana de noviembre de 1983, a partir del asesinato de Víctor Huerta el 3 de noviembre por parte de agentes de la CNI. Su cuerpo fue encontrado en el sector Pedro de Valdivia y la versión oficial habló de un enfrentamiento. En ese marco más de una veintena de militantes comunistas fueron detenidos y conducidos a cuarteles de la CNI donde fueron cruelmente torturados.

Producto de esas detenciones selectivas el 9 de noviembre de 1983 fueron detenidos en Coronel, Candelaria y Galo Acevedo, lo que obliga a su padre, Sebastián Acevedo, a una incesante búsqueda. Sin embargo, al no encontrarlos ni saber nada de ellos, el 11 de noviembre de ese año se inmola a lo bonzo en el frontis de la Catedral de Concepción.

El movimiento estudiantil también sufría el impacto de la represión, a pocos meses de haberse reorganizado la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, en noviembre de 1983.

El 27 de marzo de 1984, a raíz del impacto de un balín de goma disparado por carabineros durante una manifestación estudiantil, ocurre la muerte del estudiante Caupolicán Inostroza.

Ese mismo año, el 23 de agosto tres militantes del MIR son acribillados por agente de la CNI; uno de ellos cayó en Hualpencillo y los otros dos frente a la Vega Monumental. Ese caso que involucró la muerte de 7 personas en Concepción, Los Ángeles y Valdivia, fue conocido como la Operación Alfa Carbón.

Durante el estado de Sitio de 1985, en febrero de ese año, cinco dirigentes sindicales fueron relegados a la localidad de Conchi, en la segunda región, donde permanecieron varios meses.

Parte de estos hechos reflejan la ferocidad de la represión desatada en la zona.
Datos emanados del Informe Valech, indican que en la región del Bío Bio hubo 159 recintos de detención y tortura. Estas cifras, con el correr del tiempo han aumentado.

Detenidos desaparecidos

Las cifras también hablan de 170 víctimas de la desaparición forzada por parte de agentes del Estado, sólo en 28 casos los restos han sido encontrados
.
Los hechos relatados son, obviamente, los de mayor connotación pública, sin embargo, hay muchos otros de igual o mayor dramatismo que ocurrieron en los alrededores de Concepción y otras comumas, muchos de los cuales poco o nada se conocen, en especial aquellos ocurridos en la zona rural.

Esta historia tiene que ser conservada, conocida, y divulgada. En ese sentido, uno de los principales objetivos de la Corporación por la Memoria y los Derechos Humanos es la creación de un Museo Regional de la Memoria, que a través de documentos, fotografías, testimonios orales y escritos, rescate, en la perspectiva del ¡Nunca más!, la historia de represión que afectó a centenas de hombres y mujeres, obreros, pobladores, estudiantes, campesinos, jóvenes, adultos y niños. Para que esa memoria perdure y se conozca y sea también una garantía de no repetición de los horrores sufridos.

Sin memoria no hay historia.

Concepción, 11 de septiembre de 2020.-

escrito por Gabriel Reyes A. publicado en TBB

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