Voto de Confianza

Por Samuel Jiménez

Si las grandes mayorías de trabajadores del campo y la ciudad se movilizan con consignas que denuncian los privilegios y abusos de unos pocos, es importante conocer las razones que impiden la unidad, la falta de organizaciones que representen su situación y un  desinterés por los partidos políticos y sus referentes.

Procesos fuertes como los de 1973 en Chile, no terminan, pasan por la confianza, los sentidos de identidad, pertenencia y compromiso; el pueblo no cree en la palabra de “la clase política” y termina confundido, desinformado, especialmente por conductas de partidos y dirigentes que contradicen sus propias declaraciones.

El crecimiento electoral de la derecha experimentado en las elecciones presidenciales de 1999, hace necesario que sectores de “izquierda” respalden la opción de la Concertación  y con ello pagan el precio político de evitar que las mayorías vean la forma de funcionamiento del sistema económico que los afecta.

De esa manera las AFP, ISAPRES y especialmente el sistema financiero logra su objetivo de hacerse invisible socialmente.

Las elecciones de Lagos y Bachelet se explican por el respaldo de los comunistas y otros sectores de “izquierda”, que no comparten la idea de que la crisis sea una aliada de la unidad de trabajadores, movimientos y partidos con capacidad de construir un sistema más solidario y justo.

En la pasada elección presidencial, la campaña de Marco Enríquez Ominami logra demostrar que la relación entre los “partidos de derecha” y “los de la concertación” es propia de co-administradores de un mismo sistema y permite con ello una visibilidad respecto de temas como la privatización de la educación, los abusos del sistema financiero o el comportamiento de las AFP.

Después de casi 40 años la frase de Allende “más temprano que tarde caminarán por las Alamedas los hombres libres de mi patria” tendrá sentido con las movilizaciones sociales del 2011.

La nueva tarea es crear condiciones para que los “pueblos militantes” en los diferentes partidos, movimientos y organizaciones sindicales olvidadas logren construir las propuestas que hagan posible la estabilidad y el desarrollo armónico del país.

La evidencia de necesidades básicas insatisfechas, mueven colectivamente a los pueblos, sucede en Grecia, España, Portugal y ciertamente en Chile, el modelo no funciona y es necesario avanzar con acuerdos inteligentes de trabajadores y empresarios, basados en la complementaridad,en el crecimiento de los niveles y factores de igualdad, en un desarrollo a escala humana.

El personalismo, las tareas de división y una campaña comunicacional de “desprestigio” de la política, demoran la unidad tan necesaria para el interés y bienestar general, hasta el punto de que temas como los derechos humanos sigan siendo vista como cosa del pasado y disminuyan la importancia de un sistema que reconoce al abuso como su fortaleza.

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