Volver a los 17 (comentario)

Por Juan Schilling BAJAR AUDIO

A fines de los años sesenta, “llegué a Santiago provinciano y Martín Rivas salió a mi encuentro en el metro” como diría Manuel García, a pesar que aún no se había empezado la construcción de la línea uno. Los sesenta eran años de gran libertad, aunque ya existía el Grupo Móvil, el equivalente a las Fuerzas Especiales de Carabineros de hoy, con guanaco y todo o casi todo, y no pasaba un gobierno que no se anotara con alguna masacre de trabajadores en huelga o de pobladores sin casa. Pero la sociedad era más libre, no solo por la minifalda que nos tenía locos, sino porque todos nos creíamos un poco hipiees y nos tomábamos la vida con bastante relajo.

Para fumarse un pito solo había que ir al Parque Forestal y acercarse a cualquier grupo de muchachos y muchachas y pronto pasaría por tus narices un pito comunitario del que podías gozar una buena bocanada. Si seguías enganchado en la conversa del grupo no te ibas de ahí con las manos vacías, seguro que alguien te regalaba un puñadito y solo tenías que tener algún pañuelo ojalá limpio para llevártela. Nadie la vendía ni pedía nada a cambio. Ellos tampoco la habían comprado, sino algunos voluntarios habían viajado a Los Andes donde la conseguían gratis o se la pelaban en las plantaciones de cáñamo industrial que existían. Volvían a Santiago con sus mochilas llenas y la compartían con todo el mundo.

Después, no sé cuánto tiempo después, la marihuana se convirtió en mercancía y su venta en un delito grave, de modo que pasó a ser monopolio de criminales que ya no la traían de Los Andes porque no era tan fuerte, sino de Paraguay o Colombia y ya no era tan limpia porque la vendían mezclada con disolventes usados para concentrarla. La hierba amiga se convirtió en la hierba del diablo que traía más problemas que diversión.

Los muchachos y muchachas de entonces, de los sesenta, ya no somos los mismos ni las mismas, hemos ido juntando años sin darnos cuenta y también achaques, de esos si nos damos cuenta inevitablemente, de alguna forma, poco a poco empezamos a descubrir que la vieja marihuana del Parque Forestal, quitaba los dolores que teníamos en los huesos y empezamos a agregar a nuestros jardines e invernaderos esas hermosas plantas de hojas dentadas y cogoyos mágicos, pero con mucho cuidado porque cultivarlas es un delito.

El presidente Mujica en Uruguay permitió el cultivo. En Chile algunos alcaldes se atrevieron, aunque solo para aliviar achaques. Ahora la Cámara de Diputados aprobó en general el cultivo para fines medicinales y recreativos con lo cual estamos en camino de legalizar nuestras plantas regalonas, ojalá que en los trámites que faltan no le pongan letra chica. Ojalá no echen a perder esto que añoramos.

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  1 comment for “Volver a los 17 (comentario)

  1. Marcelo Hernández
    11 Julio 2015 at 21:34

    Buena la reseña histórica, aunque soy de una década posterior…

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