Violenta represión contra protesta de estudiantes

por TBB
No sólo en Santiago, también en Concepción, Valparaíso y otras ciudades del país, los estudiantes intentaron concretar las manifestaciones anunciadas para este jueves por una educación pública en el país. Pero la fuerte represión impidió que varias de esas marchas pudieran concretarse. “No hemos tenido marcha y se ha dado cumplimiento a la ley…” Esas palabras del vocero de gobierno Andrés Chadwick reflejan lo que el gobierno buscaba cuando previamente el propio ministro del Interior había señalado que ya se había terminado el tiempo de las marchas. Y como no hubo autorización, se desató la represión.

Fue la respuesta del gobierno a las movilizaciones estudiantiles que no sólo se centraron en Santiago, sino también en gran parte de las principales ciudades del país, e incluso algunas localidades más pequeñas como Yumbel, donde unos 500 jóvenes protestaron pacíficamente.

En Concepción, la manifestación de los estudiantes secundarios apenas alcanzó a avanzar algunas cuadras. Poco antes de llegar al centro (en Paicaví con Barros Arana), carabineros interceptó a los manifestantes impidiéndoles el avance. Gases lacrimógenos, carros lanza aguas, fueron los disuasivos utilizados para evitar que los estudiantes concretaran su marcha. Lo mismo les ocurrió a los universitarios que también querían llegar a la Plaza Independencia.

Lo que vino después fue una jornada caótica, con fuerte represión policial que prácticamente se mantuvo durante todo el día y que se tradujo en la detención de 98 manifestantes, incluyendo a dirigentes estudiantiles y sindicales.

Las explicaciones de la autoridad provincial no dejaron de llamar la atención, el gobernador Alejandro Reyes dijo que la marcha no estaba autorizada: “Nos estamos mal acostumbrando a que cada uno hace las cosas como quiere. Hay que pedir los permisos correspondientes…Es injusto cargarle al gobierno la responsabilidad de lo que los estudiantes no hicieron…”

Pero a esas alturas las explicaciones de poco servían. Ya por las redes sociales y por distintas vías se llamaba a la comunidad a manifestarse mediante un cacerolazo convocado en la Plaza Perú. Pasadas las nueve de la noche, más de 200 estudiantes premunidos de ollas y sartenes, con apoyo de vecinos del sector, iniciaron una bulliciosa manifestación que recordó las protestas poblacionales de los ‘80 en plena dictadura.

Luego los estudiantes marcharon hasta el centro, pero nuevamente fueron reprimidos por la fuerza policial. Regresaron al barrio universitario donde hasta la noche siguieron los incidentes.

En Santiago, la jornada de caceroleo tampoco fue tan pacífica, pues carabineros trató de impedir por todos los medios que se concretara. Hubo gases y guanaco, lo que en definitiva no evitó que cientos de personas hicieran sonar con fuerza sus cacerolas desde distintos puntos de la capital.

Lo vivido este jueves en gran parte del país, tuvo eco en distintos medios extranjeros que dieron cuenta de la represión. Así lo retrató, por ejemplo, Página 12 de Argentina:

“La represión, la única respuesta a los estudiantes chilenos
El gobierno conservador de Sebastián Piñera respondió a la nueva manifestación de los “pingüinos”, movilizados en defensa de la educación pública, con balas de goma, gases lacrimógenos y 527 detenidos. Las fuerzas de seguridad impidieron que los estudiantes secundarios y universitarios utilizaran el transporte público y realizó redadas en los colegios tomados. El vocero de La Moneda, Andrés Chadwick, defendió la actuación de los carabineros y advirtió a los estudiantes que “no vamos a aceptar que nos emplacen de esa manera”.

Pero, la jornada no ha terminado. El martes 9 habrá otra gran movilización nacional.

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