Unidad necesaria.

Por Samuel Jiménez M.

Chile vive una realidad compleja, las apariencias de normalidad y éxito, se contraponen con la desigualdad, la desconfianza y un predominio de abusos que afecta duramente a las mayorías sociales con ingresos insuficientes.

Es necesaria una nueva constitución, nueva e innovadora, es decir que considere la participación y aportes de todos los sectores, de políticos, trabajadores, empresarios, organizaciones sociales y del mundo de la academia.

La generosidad de todos debe ser mayor al interés particular y al individualismo.

Si es posible imaginarlo, es posible hacerlo.

Elegir un gobierno de administración nacional que convoque e implemente lo necesario para proponer, estudiar, debatir y optar por las propuestas que permitan una Constitución, Reformas, Pacto Social y Definiciones de largo plazo para sus recursos naturales, sus principales actividades y administración territorial.

Han sido las contradicciones que tiene el país las que han escalado a las actuales etapas de conflicto y de crisis.

Para que tales tareas se cumplan, se requiere de gestos concretos que le den a la política el prestigio y la importancia que hoy no tiene.

Luego, vendrá el tiempo de las elecciones para elegir autoridades con una nueva arquitectura institucional que interprete las demandas de los diferentes sectores y cree al mismo tiempo los espacios de participación e integración.

Es necesaria la pausa, para avanzar con seguridad y sentido humano.

Hay desconfianza pues entre lo que se dice, se es y hace hay enormes distancias.

Chile vive un momento duro, marcado por una teoría del abuso que lejos de ser criticada, ha sido legalizada.El cobre primero chilenizado, luego nacionalizado y actualmente negociado deja al país con un control muy limitado.

La producción de alimentos en la agricultura y la pesca no han logrado los amparos institucionales que garanticen su sustentabilidad.

La relación entre la educación y las necesidades de desarrollo del país se extravió y prevalece hoy una idea de negocio que confunde su finalidad y sentidos básicos.

Los trabajadores del campo y la ciudad viven en un estado de dependencia, incertidumbre y vulnerabilidad.
Chile tiene todo para ser un país desarrollado culturalmente y económicamente responsable de sus capacidades y recursos.

La política tiene en medio de su crisis la oportunidad de construir su prestigio con gestos ciertos, que hagan posible una discusión de intereses y saberes.

La Unidad, es más que una consigna de un sector, es una demanda nacional, que tiene mayor valor cuando no se impone, cuando no se proclama con ostentación ni se construye sobre una aparente ventaja…La Unidad es vital cuando viene desde la generosidad de reconocer las capacidades de los otros y las propias, como elementos para transformar las diferencias en una visión compartida y en que cada una de las partes son necesarias y complementarias.

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