Una pizca de arte en la radio: Radioteatros

El radioteatro como herramienta para difundir casos y temáticas reales de relevancia social.

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Si pensamos en radioteatro en Argentina, seguramente la primera imagen que se recuerda es la de aquella “época de oro” de la radio, promediando la década de 1930. En este entonces, obras como  La pulpería de Santa Lucía, La familia de Pancha Rolón o Yankar lograban que los oyentes permanecieran cerca del radiorreceptor o que incluso grandes tiendas como Harrod’s tuvieron que instalar altoparlantes a la hora de la radionovela para no perder la clientela.

Hoy en día en la mayoría de las radios AM con cobertura a nivel nacional no se utiliza el formato de radioteatro. De esta manera, se desaprovecha la multisensorialidad que posee el medio. Se pensará que es difícil encontrarle lugar dentro de la programación. Es cierto, no se deberían descuidar los asuntos de la actualidad o de la realidad. Pero ¿por qué no valernos del radioteatro para contar los hechos? Muchas veces en esa búsqueda de objetividad se olvidan los diferentes recursos del lenguaje radiofónico. Se le da prioridad a la palabra, mientras que la música, los sonidos y los silencios pierden importancia.

Las noticias y los acontecimientos de relevancia social no sólo pueden ser transmitidos a través de la palabra, que a veces puede ser monótona y hacernos perder nuestro principal objetivo, que es captar la atención de los oyentes y hacerlos reflexionar. También podemos conseguirlo mediante imágenes. Cuando nos referimos a estas últimas tomamos en consideración que “imagen” proviene del latín imago, imagine. “Las imágenes son representaciones de los objetos sensibles o no sensibles que posee la mente y que permanecen en ella independientemente de la presencia o referencia de las cosas a que corresponden.”[1]

Estamos de acuerdo con Ricardo Haye cuando afirma que las imágenes pueden ser visuales, auditivas, gustativas o táctiles. En cuanto a las auditivas, la radio cuenta con una riqueza inigualable  ya que cada oyente crea su propia imagen en base a lo que escucha y en relación a sus vivencias personales. O como dice Mario Kaplún, “la auténtica comunicación radiofónica debe tener un componente afectivo además del componente conceptual; debe movilizar no sólo al estrato pensante del perceptor sino también su estrato emocional.”[2]

Radio Nacional apuesta desde 2010 a una programación que incluye al arte de forma amplia. Secretos Argentinos es un radioteatro de ficción dirigido por Miriam Lewin y Marcelo Camaño, basado en casos reales que fueron tapa de los principales diarios del país. El arte, sin duda, “trata la naturaleza y la vida no como ilusiones, sino como realidades, y que más profundamente  siente en ellas, no lo que el arte humano puede representar mejor, sino al contrario, lo que puede traducir con más dificultad, lo que es menos transportable a su dominio.”[3] El arte no se encuentra exclusivamente en piezas permanentes, como una escultura o una pintura, sino también en una producción radiofónica.[4] El lenguaje oral de la radio posibilita, a diferencia de la palabra escrita, interpelar al oyente por medio de sensaciones y sentimientos que pueden evocarle vivencias anteriores y mezclarse con contextos imaginarios.

Casos de represión policial como el de Ezequiel Demonty, de derechos humanos como el de los curas Palotinos o el caso de Rutila Artes, entre muchos otros, forman parte de esta serie de radioteatros que se emiten desde 2010 cada domingo a las doce del mediodía por Radio Nacional. A través de diálogos creíbles, música ambiental para generar climas, efectos de sonido y los adecuados silencios, se construyó un trabajo original digno de mencionar y de tener como referencia a la hora de enriquecer nuestras programaciones. Y no sólo se tratan casos serios, sino que también el humor tiene su lugar en casos como el de la etapa de Maradona como director técnico de la selección nacional.

Actualmente existen cientos de páginas web en donde se pueden descargar programas de edición de audio, efectos de sonido y música de libre difusión. Sin embargo, la programación de la mayoría de las radios sigue siendo poco creativa y no se valoran ni aprovechan todos los recursos que tiene el lenguaje de la radio. No obstante, el hecho de que tengan buena recepción programas como Secretos Argentinos, nos devuelve la esperanza de tener cada vez una mejor radiofonía en la que, a través del arte, se invite a la reflexión y se difundan casos y temáticas de relevancia social.

José Ignacio López Vigil sintetiza nuestra idea al afirmar que “el ser humano, como todos los animales, es atraído, fascinado por lo que se mueve, por lo que cambia. Somos dramáticos. La palabra lo explica todo: drama quiere decir acción. Y acción quiere decir que pasan cosas, que suceden hechos”.[5]

Por Camila Gutiérrez, Periodista y productora especializada en narrativas radiofónicas y radioarte. Coordina el aire de “El peso del rocío”. 

[1] Haye, Ricardo. “El arte radiofónico. Algunas pistas sobre la constitución de su expresividad.” El juego y el arte. La crujía. Buenos Aires, 2004. (Pág. 157)

[2] Kaplún, Mario. Producción de programas de radio. Intiyan, ediciones Ciespal. Quito, 2006. (Pág. 72)

[3] Guyau. “El arte desde el punto de vista sociológico”. Ediciones Suma. Buenos Aires, 1943. (Pág. 90)

[4] Haye, Ricardo. “El arte radiofónico. Algunas pistas sobre la constitución de su expresividad.” El juego y el arte. La crujía. Buenos Aires, 2004. (Pág. 157)

[5] López Vigil, José Ignacio. “Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados.” El género dramático. Publicado en la página web de Radialistas Apasionadas y Apasionados (acceso 9 de mayo de 2011)

 

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