Un Chile Oculto.

img_1423Por Osvaldo Herreros S. (*)
Chillán.Chile.

Una de las primeras cosas que nos ha sorprendido, es que en medio de la tragedia, el dolor y sufrimiento, emerge un “Chile Oculto” desde dentro de nuestro pueblo, con saqueos, robos, actitudes criminales, como un monstruo escondido que había sido tapado por el otro Chile, floreciente y arrogante entre los países desarrollados, que se decían los “Tigres de América”, modelo para los países subdesarrollados…

Emerge del mar un “Monstruo de siete cabezas y diez cuernos” tipo apocalíptico, que sorprende, asusta y enloquece. Viene de un Chile Profundo, con los pobres con hambre y desesperados; con los resentidos por las “desigualdades” de tantos años; con los delincuentes y malandras que se enseñorean de la tragedia; con los presos y reos que son libres por cárceles derrumbadas…; con los aprovechadores que en camionetas 4 x 4 y camiones modernos roban plasmas TV, refrigeradores y roperos finos; con los comerciantes que comienzan a subir los precios al doble luego de una semana del sismo…¿Qué nos ha pasado?

Para no ser menos, este Chile Profundo, viene con Iglesias, apóstoles y profetas que se aprovechan también de la tragedia, asustando a la gente con un castigo divino y las penas del infierno; que es sólo el principio de los dolores, pues “van a venir cosas peores”, donde muchos irán al abismo o a lo profundo del mar. Falsos profetas de mucha autoestima y dueños de una Iglesia Electrónica, que blasfema con sus Obispos, apóstoles y profetas en grandes Hoteles y aguas termales, donde descansan de sus duras jornadas y aligeran su carga con alegres jaranas, preparándose para la ardua tarea seudo-evangelística…

Pero este es el segundo terremoto, el de febrero. Chile tuvo otro terremoto en enero, con la derecha subiendo a la toma del poder político, económico, empresarial y de los medios de comunicación. Ya se empezaba a decir, antes del sismo de febrero, que había déficit del presupuesto, y que todas las promesas y programa de excelencia de gobierno no se podrían cumplir; que no se podría subir los salarios de los trabajadores; que se van alargar las jornadas de trabajo y los años de jubilación y que habría que producir más…Palabras tan conocidas de los patrones desde los tiempos de la colonia y ahora más encima, de la culpa del presupuesto, viene el terremoto culposo de febrero…

¿Donde estará el Dios de la Esperanza y el Cristo que libera a su pueblo, del sufrimiento, el dolor y la tragedia? Afortunadamente está en medio de los pobres y los que sufren compartiendo en forma solidaria, los que hacen ollas comunes y comparten lo poco que tienen (porque la ayuda de los de arriba, luego de una semana aún no llega) en el pozo de agua del abuelo y que se abre para todos los vecinos, sin precio y sin dinero.

Está en las poblaciones que están un poco mejor, y van en ayuda de la otra población que está destruida en el suelo. Un vaso de agua compartido puede ser… dice el Cristo del Evangelio, es parte del Reino que se hace presente. Pienso junto al templo y la casa semiderrumbada, la Teología de Liberación en nuestro pueblo y nuestro continente, está más vigente que nunca…

¿Qué nos ha pasado? Con humildad, con esperanza, pues reflexiono, triunfaremos volviendo a las raíces, volviendo a los valores de la cultura solidaria de nuestro pueblo y a los principios del Cristo Liberador del Evangelio, volveremos con fe y acción desde la base a tener un país y un mundo diferente…+ (PE

(*) Osvaldo Herreros S. es pastor de la Iglesia Metodista en Chile. Actualmente reside en Chillán.

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