Un árbol, un libro

Por Darwin Rodríguez Saavedra

(En ocasión del día internacional del libro y a propósito de la ecología, los mapuches y otras yerbas)
Habría que celebrar el día internacional del libro como se celebraban antes los onomásticos. Las inolvidables fiestas de las Marías, los Luises, los San Pedro y San Pablo. Faltaba mesa para tanto invitado, había que organizar la mesa del pellejo.

Pero a falta de pan y tortas hagamos, al menos un breve reconocimiento a este objeto del que tanto se habla pero que en la hora de los q´uibos no tiene cabida ni siquiera en la mesa del pellejo

El libro no siempre ha sido como lo conocemos actualmente, ni va a seguir siempre igual. Ya se habla del libro virtual. La Biblioteca de Babilonia que existió hace muchos cientos de años consistía en una gran cantidad de tablillas de greda, algo así como adobes o ladrillos delgados, sobre los cuales, con un punzón se dibujaban signos. Esos eran los libros de la época.
• Famosos son los papiros egipcios
• En cueros curtidos escribían otros pueblos sus signos.
• Las tablas de la ley fueron escritas a fuego sobre la roca viva.

A propósito de la Biblia (libro) recuerdo que en Temuco escuché una anécdota de Eduardo Galeano el gran escritor uruguayo de La venas abiertas de América latina, el contaba que, a la llegada de los españoles, ante la dificultad de enseñarles castellano al pueblo guaraní decidieron traducir la Biblia al dialecto autóctono. Luego de arduos meses de trabajo se reunieron con los caciques para mostrarles su obra y escuchar su sabia opinión. Al terminar y ante la indiferencia de los jefes indios preguntaron qué les parecía la traducción. Ellos dijeron: eso rasca muy bien, pero no rasca donde pica (nótese la percepción sensorial de la realidad, la Biblia rascaba).

Hablar hoy del libro es de buen gusto, pero me he preguntado, si podemos celebrar honestamente el día del libro si no somos consecuentes con lo que hemos aprendido de ellos.
Si no rasca donde pica.
Les traspaso mi inquietud.

Veamos el tema desde otro ángulo:
En los sectores de la región de La Araucanía y de la del Bío-Bío donde hay una gran concentración de pueblos indígenas y que tienen un alto grado de analfabetismo en relación a otros lugares que son -supuestamente- alfabéticos. Aunque en honor a la verdad los únicos alfabéticos son los griegos pues ellos usan el alfa, beta, gama, etc. es decir, los signos de la escritura griega.

Nosotros usamos el a be ce da rio. Estos son nuestros signos.

Dichas las cosas de esta manera los habitantes de este país seríamos, en aplastante mayoría, analfabetos porque no sabemos griego, en cambio, seríamos abecedáricos. El sistema de signos que nos permiten leer es el abecedario.

Porque ¿Qué es leer ?

Leer es interpretar signos. Los griegos su alfabeto.
Gran parte de los occidentales interpretan el abecedario.
Los campesinos descifran el lenguaje de la tierra.
Los pescadores los signos del mar y de los cielos.
La madre descifra el lenguaje de sus bebés antes de que ellos emitan palabras.
Un amante descubre las señas de su amada.
LEER ES INTERPRETAR SIGNOS

Un idioma o dialecto no es solo forma sino una cultura, una manera de vivir, de amar, de sufrir, de morir, de ser feliz.

Sin embargo en el mundo actual, la tecnología nos ha llevado solo a ver los signos, no a interpretarlos. Los medios de comunicación leen por nosotros, interpretan los signos por nosotros y nos in-forman, o quizás nos des-in-forman o mal-forman, o de-forman o re-forman…
¿Están ustedes con-formes?

La misión es re-conocer, leer e interpretar nuestros signos. De esa manera estamos defendiéndolos.
De qué nos sirven miles de libros y expertos en descifrarlos, y de qué sirven los profesores si no aprendemos a defender el espíritu de los libros, si para hacerlos depredamos los bosques. De esa manera nos convertimos en analfabetos, anabecedáricos, iletrados e ignorantes.

En el significado más puro, nuestros libros son los árboles, en ellos podemos leer
• Cuando éste se convierte en albergue para una familia es un libro provechoso,
o cuando tempera el hogar en los fríos inviernos de éste sur.

• El árbol es útil cuando en los hombros de Caupolicán expresa la fortaleza del pueblo araucano.

• Y es nefasto cuando de un árbol el invasor fabrica la pica en que sepulta los sueños de libertad del gran toqui y su pueblo.

Seremos verdaderamente analfabetos cuando perdamos nuestros libros, es decir nuestros árboles, la pesca de nuestros mares, las tradiciones de nuestros pueblos.

Defendiendo nuestros signos celebramos el día internacional del libro.

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