TVN es mía, ¿me la quieren quitar?

Por: Jaime Mondria / El Quinto Poder

La introducción de la TV digital en Chile hace necesario realizar adecuaciones al conjunto de leyes que regulan la televisión chilena, la ley del Consejo Nacional de Televisión, la ley General de Telecomunicaciones, la ley de Propiedad Intelectual y la ley de Televisión Nacional de Chile, que requiere urgentemente modernizarse.

Algunas de las actividades de TVN, como la señal en Internet, estarían al límite de lo permitido. La empresa es una corporación de derecho público, que sólo puede realizar las actividades que la ley le faculte ex profeso, y una ley publicada el 8 de enero de 1992 obviamente no contempla la posibilidad de emitir contenidos a través de la web.

El Ejecutivo presentó una iniciativa de un solo artículo que, por omisión, va en desmedro de incrementar la función de servicio público televisivo con que fue creada, pero viene a solucionar estas falencias de terminología tecnológica; permite a TVN ampliar el giro comercial, ratificando que tiene las mismas facultades que una emisora plenamente comercial. Este proyecto de ley es conocido como ley corta de TVN  porque hay otra más extensa que no se ha tramitado con la misma celeridad.

La ley corta de TVN prosperó de forma asombrosamente rápida en la comisión revisora y fue presentada a la sala del Senado para su aprobación el 11 de septiembre. Fue votada y aprobada en general, pero no en particular; es decir, se abrió plazo para la presentación de sugerencias al proyecto de ley. Plazo que culmina el próximo 8 de octubre.

En el mensaje del proyecto de ley, haciendo referencia a la digitalización de la TV en Chile, el Ejecutivo señala que:

“… es preciso que Televisión Nacional pueda aprovechar las oportunidades que se crean de la misma forma que las demás concesionarias de televisión. Ante este escenario, tecnológico y de mercado, resulta necesario hacer ciertos ajustes a la Ley N°19.132, a fin de que Televisión Nacional de Chile pueda cumplir eficientemente con su misión…”

Lo que no se dice en ninguna parte en la ley corta de TVN es que, además de términos contemporáneos, se requieren recursos económicos frescos para la adquisición de equipamiento digital. Esta ley entra al Congreso con tramitación expedita y consigue alta aceptación, pero está completamente desfinanciada.

TVN necesita de aquí a cinco años invertir al menos 60 millones de dólares para digitalizarse y no puede recibir aportes especiales del Estado –  debe autofinanciarse – y tampoco está habilitada por ley para contratar créditos de la banca privada con aval del Estado, que deben ser visados por el Ministerio de Hacienda, pero sí queda ampliamente facultada para actuar como la competencia.

Cuando la competencia necesitó recursos frescos se privatizó. La Red de TV universitaria, hoy Chilevisión, es del consorcio transnacional Turner Broadcasting System Latin America y la estación de la Universidad Católica se alió con el grupo Luksic, formando una sociedad por acciones que es controlada en un 67 % por el grupo empresarial.

Si no se introduce en la ley corta de TVN la prohibición expresa de hipotecar, vender o enajenar las concesiones de espectro y los terrenos para la instalación de antenas que el Estado ha cedido para el uso propio de TVN, se puede interpretar como el comienzo del fin, sencillamente porque no hay en la ley impedimentos para la enajenación del patrimonio de empresa.

Esta iniciativa de ley que a primera vista parece ineludible, ya que soluciona las posibles irregularidades en las que estaría incurriendo TVN desde hace varios años, también puede significar una muerte lenta y dolorosa de la única estación de TV Pública chilena, tan dolorosa como la muerte del diario La Nación.

Imagen: Banksy

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