Televisión Digital: ¿Alcanza para Todos?

1-1Canal 6 de Quilicura y TV8 de Peñalolén relatan en este reportaje cómo ha sido su experiencia deshegemonizando las comunicaciones, su historia como canales comunitarios y los desafíos que afrontan ante la Ley de TV Digital que empieza a operar definitivamente el 2020.

La ley de televisión digital terrestre es una realidad. Diversos sectores de la comunicación han estudiado el impacto de la TV digital en Chile, la ley propiamente tal, y las aproximaciones sobre televisión analógica y digital, así como sus pros y contras.

Un eslabón que ha sido medianamente olvidado por la norma son los canales de televisión comunitarios, debido a que, por el momento, la regulación no les permitiría alcanzar un mayor potencial. En el presente registro, TV8 en Peñalolén y el Canal 6 Quilicura TV, relatan su experiencia como canales de televisión comunitarios, los desafíos frente a la TV digital y sus motivaciones como comunicadores sociales.

Breve historia de los medios comunitarios en Chile

Existen cuatro hitos principales que marcan el camino de la apropiación del espacio público por parte de las comunidades y actores sociales: Radioemisoras religiosas, boletín informativo, radio comunitaria y televisión comunitaria; estos últimos tres constituyen formas de medios comunitarios como se conocen en la actualidad.

Se incluyen las radioemisoras de carácter religioso en esta categoría porque, específicamente en el periodo de dictadura, dieron tribuna a la izquierda política en ese entonces reprimida por los militares. La radio Umbral en Santiago (95.3 FM de la época) es un ejemplo por excelencia: perteneciente a la Corporación Metodista de Chile, operó con una línea editorial a fin de representar una comunidad sin voz a través de Pedro Henríquez.

El primer hito, el boletín, es un formato desarrollado para garantizar tanto su distribución como la seguridad de quienes emiten el contenido. Es efectivo en zonas de alta densidad poblacional, como ciudades y barrios.

La Red de Prensa Popular durante las décadas del setenta y ochenta, donde el intercambio de boletines en encuentros nacionales permitió estructurar un tejido social que se organizó en función de la comunicación y a la necesidad de democratización. Los boletines fueron la resistencia simbólica y material contra la dictadura militar.

A finales de la década de los ochenta y posteriormente, estos boletines mutan en el segundo hito: las radios comunitarias (como Radio Villa Francia en Estación Central). La radio permite crear nuevas redes de comunicación, así como también una ampliación en el público, pero también aparecen las primeras legislaciones. Entre 1991 y 1994 la Ley de radios de mínima cobertura (20.433) establece que éstas sólo pueden contar desde 1 a 25 watts de potencia (hasta 40 en casos especiales).

Organizaciones como en su momento la Agrupación Nacional de Radios Populares (ANARAP) y actualmente la Asociación nacional de Radios Comunitarias de Chile ( ANARCICH ), siguen sentándose en mesas de discusión con el Estado y la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI ) para hacer valer sus demandas contra la actual ley de radios de mínima cobertura.

Para finales de la década de los noventa nuevamente ocurre una mutación, que desemboca en el tercer hito; La Televisión. En el año 1997, la población La Victoria se lanza a este nuevo formato de comunicación a través del canal comunal “ Señal 3 La Victoria ”.

Hasta 2017 la Asociación de Audiovisualistas de Canales Comunitarios de Chile alberga diecisiete señales a lo largo del país, entre ellas Víctor Jara TV en el Barrio Yungay, TV8 Peñalolén , Parinacota TV en Putre, Mapuche TV 3 en Temuco y Challa TV en Arica, algunas que por el momento han dejado de funcionar.

Lamentablemente estas señales atraviesan el mismo problema que las radios comunitarias en su momento, las frecuencias para operar también son determinadas por límites geográficos, cerrando así la oferta programática al resto de la población. Actualmente la ley de televisión digital tampoco les otorga las suficientes facultades a las televisoras comunitarias.

La ley establece que…

En el artículo segundo dentro de la legislación chilena se define el espectro radioeléctrico como un bien nacional al que toda la Nación tiene acceso. Para hacer efectivo el uso del espectro por parte de la ciudadanía, el Estado, a través de la Subsecretaría de Telecomunicaciones ( SUBTEL ) y el Consejo Nacional de Televisión ( CNTV) -en el caso de teledifusión- se encarga de la facilitación, administración y fiscalización de éste.

En teoría, y por su definición, cualquier persona jurídica -derecho público o privado- puede hacer uso de parte del espectro radioeléctrico con el objetivo de contribuir en el pluralismo, la libertad de expresión y democratización de la comunicación. Ahora bien, qué tanto los organismos del Estado permiten la entrada de actores que permitan diversificar e influir en la opinión pública.

El caso de la radiodifusión chilena sirve para ilustrar la situación, pues, en este el sector privado de los medios concentra más de la mitad de la propiedad del espectro -por un periodo de 25 años por cada concesión- versus las limitantes que a una estación comunitaria -radio de mínima cobertura- se le presentan -concesión por 3 años, transmisión con 1 w att de potencia y prohibición detransmitir publicidad- (AMARC. 2009).

En cuanto a la televisión, a partir de la implementación de la Ley 20.750 de Televisión Digital Terrestre ( TDT ), se espera que en año 2020 las señales analógicas dejen de funcionar. Para atravesar la transición el CNTV está a cargo de brindar concesiones a las televisoras a través de concurso público, de ellas un 40% de las frecuencias está destinada para emisiones de tipo regional, local y local comunitaria, que al igual que el caso de radiodifusión presenta limitantes en cuanto al alcance de la transmisión por potencia y localización.

¿Cómo les afecta la ley?

Las exigencias que el CNTV impone para la transmisión de señal digital se vuelven un problema para los canales comunitarios.

Por un lado, existe el requerimiento de equipos técnicos que cumplan con la norma chilena, que suelen ser comprados a través de la empresa Sercom, pero que cuestan un alto valor monetario.

Y por el otro, que el tiempo que entrega el CNTV para comenzar las transmisiones una vez adquirida la concesión es de 6 meses. Plazo que, debido al tiempo que requiere para un canal comunitario obtener los fondos para la adquisición de los equipos, no alcanza a cumplirse.

Esto obliga a algunos canales en considerar la opción de comprar equipos alternativos, generalmente encargados desde China, que no cumplen con los requerimientos del CNTV y que, por lo tanto, escapan del marco legal. Esto se suma a que este tipo de equipos puede interferir con otros canales de frecuencia menor, generando así una competencia injusta entre canales que ya se encuentran en desventaja frente a los canales de TV comerciales.

“Y seguimos transmitiendo”

El conjunto de las experiencias de ambos canales transmiten un panorama y una realidad que de alguna forma u otra se repite de canal en canal, con matices, pero creciendo y construyendo
desde sus comunidades.

La seriedad y compromiso con que toman su tarea como comunicadores los posiciona cada vez más alto incluso fuera de su público, como es el caso de TV8 y “El Ciudadano Chávez”, el único reportero comunitario con acreditación dentro del Congreso.

A nivel nacional hay cinco concesiones de TV Digital para canales comunitarios, espectro en el que Quilicura Tv y TV8 Peñalolén quieren estar pero se ven limitados por las restricciones legales. Subtel no ha abierto más frecuencias en dichas comunas.

A pesar de las disposiciones legales, las dificultades para financiar los equipos y los problemas logísticos que se dan en un grupo de audiovisualistas que trabaja en otros rubros en desmedro de la dedicación exclusiva a sus respectivos medios, Canal 6 y Canal 8 no están dispuestos a perder el terreno ganado ni el espacio que abrieron a sus respectivas comunidades locales.

La apuesta audiovisual desde lo local ya está en al aire, las comunidades y territorios hoy se ven, se miran y se escuchan desde las televisoras populares. La disputa está al aire y en colores.

 

*Reportaje realizado por Óscar González, Francisca Albie y David Vásquez, en el marco del Curso Medios Comunitarios de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.

Fuente: Radio JGM

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