Soy un indignado y ya no lo soporto, como dijo Howard Beale

Por Gonzalo Soto de la Cuadra / Diario w5

Antes de conocer acerca de los “Indignados” de Madrid, Nueva York o Chile, yo ya era uno de ellos y no lo sabía. En mi fuero interno muchas veces me dije: “esto no está bien, no puede existir esta inequidad en la sociedad, no puede haber un puñado de personas que se lleve el 90 por ciento de la riqueza y el resto nos tenemos que mirar las caras y aceptar lo que recibimos, a pesar que nos rompemos la espalda trabajando para nuestras familias”.

Hace algunas semanas viajaba en tren. Uno, sin querer, escucha conversaciones que no son de su incumbencia, pero los espacios son reducidos y tampoco me puedo andar tapando los oídos. En cualquier caso, se trataba de dos mujeres que hablaban de una tercera que era empleada en una casa particular. Según afirmaban las pasajeras, los patrones no la trataban bien, le pagaban menos del mínimo y ni siquiera le daban días de descanso. Era como escuchar la historia de la esclava Isaura.

Cuando veo a un niño que vive en la precordillera de Nahuelbuta que debe caminar dos horas para llegar a su escuela y otras dos horas para volver a su casa, muchas veces bajo lluvia torrencial, eso me indigna. Se podrá decir, “bueno, fue la vida que le tocó vivir”, pero yo digo que quizás todos podemos hacer algo para mejorar su existencia.

Cómo no pensar, por ejemplo, en los políticos corruptos que se aprovechan de las ventajas de sus cargos para llenarse los bolsillos de dinero, en circunstancias que se supone que son servidores públicos, nuestros representantes, y que deben equilibrar la balanza para que usted y yo podamos vivir un poco mejor. No digo que todos sean así, pero de que los hay, los hay.

Eso me indigna.

O la gente que murió en el edificio Alto del Río para el terremoto del año pasado porque, al parecer, unos mezquinos empresarios se quisieron ahorrar unos pesos en materiales y no hicieron una construcción como corresponde a los estándares de una zona que sufre sismos de magnitud cada 50 años. Eso también me indigna.

Y ojo, no poseo extraños vínculos con el Partido Comunista, el Ejército Simbiótico de Liberación, el Ejército Guerrillero de Katmandú ni nada por el estilo. Jamás le he tirado (ni lo haría) una piedra a un carabinero ni menos usado una capucha (tampoco lo haría). Ni siquiera podría decir que soy un tipo de izquierda, por el contrario. Creo que soy el prototipo del pequeño burgués chileno que lo único que quiere es vivir tranquilo, pero me he ido percatando que mi enojo es cada vez mayor.

Sin embargo, reconozco que no he hecho nada para cambiar esta situación. ¿Qué puede hacer un simple mortal contra los poderes fácticos que comandan, no sólo este país, sino que el mundo?

Así, recordé el gran monólogo que el actor inglés Peter Finch realiza en la película Network, donde interpreta al lector de noticias Howard Beale quien, de un momento a otro, se da cuenta del loco mundo en que vivimos y empieza a  encarar la cámara de una forma distinta, como se muestra a continuación:

“No tengo que decirles que las cosas están mal. Todo el mundo sabe que las cosas están mal. Es una depresión. Todo el mundo está sin trabajo o tiene miedo de perderlo. El dólar se compra por valor de un centavo. Los bancos se van a la quiebra. Los comerciantes tienen un arma bajo el mostrador. Los delincuentes andan por la calle y no hay nadie que parezca saber qué hacer, y esto no se acaba. Sabemos que el aire no es apto para respirar y la comida no es apta para comer, y nos sentamos mirando nuestra televisión mientras algún locutor local nos dice que hoy hemos tenido 15 homicidios y 63 delitos violentos, como así tuviera que ser”.

Luego dice: “sabemos que las cosas van mal, peor que mal. Están locas. Todo en todas partes se está volviendo loco, por lo que no salimos más. Nos sentamos en la casa, y poco a poco el mundo en que vivimos es cada vez más pequeño, y decimos: Por favor, por lo menos déjennos solos en nuestras salas de estar. Déjame tener mi tostadora y mi televisor y mis neumáticos y no voy a decir nada. Sólo déjennos en paz.
Bueno, yo no voy a dejarte solo. ¡Quiero que se enoje! Yo no quiero protestar. Yo no quiero un motín. No quiero que le escriba a su congresista, porque yo no sabría qué escribirle. No sé qué hacer con la depresión y la inflación y los rusos y el crimen en la calle. Todo lo que sé es que primero hay que enojarse. Tienes que decir: ¡Yo soy un ser humano ¡maldita sea, mi vida tiene valor!”

La película se estrenó en 1976, hace más de 35 años, pero las palabras de Howard Beale resuenan hoy más ciertas que nunca, como si este personaje fuese el primer indignado de miles más que décadas después explotaron en diferentes partes del mundo.

Los estudiantes chilenos nos han entregado un ejemplo, luchar por lo que se cree justo. Podemos disentir de la forma, pero hasta el presidente lo ha reconocido. Las personas que se han manifestado en Madrid, Nueva York y otras partes también están peleando por lo que creen es justo, una mejor calidad de vida, un mundo más armónico ambientalmente, algo de dignidad para nuestros hijos. Antes me preguntaba qué podía hacer para cambiar la situación, ahora tengo una opción.

El próximo 15 de octubre será un día clave para este movimiento que lleva meses gestándose en nuestro país. Se podrá comprobar si realmente los chilenos estamos indignados de verdad o sólo es un soplo en el viento. Para comenzar ese día, otra frase de Howard Beale:

“Tienes que decir: ¡Estoy furioso y no voy a soportarlo más! A continuación vamos a averiguar qué hacer con la depresión, la inflación y la crisis del petróleo. Pero, en primer lugar, deben levantarse de sus sillas, abrir la ventana, saca la cabeza y gritar: ¡Estoy furioso como el infierno y no voy a soportarlo más!”

Si usted sabe algo de inglés, vea el enojo de Beale a continuación. Si no sabe, da lo mismo. Su idioma es universal. Si quiere ver otro indignado de antología, lea esta columna y mire allí mismo a John Goodman mandándose uno de los papelazos de su ya brillante carrera.

Del Film Network (1976)

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  1 comment for “Soy un indignado y ya no lo soporto, como dijo Howard Beale

  1. claudia ocamo
    13 Octubre 2011 at 16:19

    Soy otra indignada con el sistema financiero Español, primero te quitan tu casa, quitan las casas de las personas que te avalaron, para el cridito que ellos mismos te dieron por nada, y luego te quedas despues de sin casa con las deudas enormes . es algo increible, te quitan la vida, la esperanza de poder levantar cabeza, los bancos los mas corruptos. tenemos que levantarnos y hacer algo…., diganme como y lo hare.

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