Si no nos organizamos no se podrá derrotar a la élite

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Fuente: Centro Cultural Andalién
Volvemos a la música, y esta vez es el turno de un hip-hopero. Se trata del reconocido Charlie Flowers, una figura emblemática del underground regional, y del rap nacional, quien con una carrera independiente y una integridad artística a toda prueba, demuestra que esta zona sí es una capital musical, aunque él deja claro que es de Talcahuano 100%. Acá sus revelaciones y anhelos.

¿Cómo empezaste en esto del hip-hop?

La inquietud por lo musical me viene de niño. Es que Talcahuano, su pobreza y melancolía desde el comienzo me invitaron a reflexionar sobre mi existencia y mi entorno. El hip-hop nace acá simultáneamente con Santiago. Nuestros inicios fueron súper precarios, ya sampleando con una radio o acompañándonos con instrumentos que sonaban como una masa sónica informe, por la carencia de amplificación adecuados, lo que le daba una onda industrial al asunto, bastante coherente con la realidad del puerto. Un “sonido áspero y crudo, pero no carente de sentimiento”, como lo rotuló un diario de la época.

Yo me sentí poeta desde los ocho años, pero me agarró la onda del breakdance y empezamos a averiguar de dónde venía todo esto. El hip-hop está asociado a un movimiento rebelde, que pasa por mover las caderas. Se trata de liberarse de las cadenas de la esclavitud, en el más amplio sentido. Todo para mi cambió cuando en 1988 escuché “De Kiruza”, pero claro, había que darle una identidad propia de Talcahuano. Así fue que empezamos a sonar hard-core y ocupar botas militares y ropa negra. El tema fue tener nuestro discurso propio y no dejarse llevar por lo políticamente correcto. Alguna vez le paramos el carro a los propios mineros del carbón, de cómo deseaban que sus hijos siguieran en eso.

¿Cómo nace la cultura del rap?

Si algunos recuerdan la serie de TV “Raíces”, muy popular en Chile en los años 80 creada a partir de una tesis universitaria norteamericana, ahí se tocaba la historia de un esclavo que buscaba reconocer su origen y volver a enlazarse con Africa. Es la oralidad de los pueblos primitivos. Toda esta añoranza había sido recogida por el jazz y el blues, y también por un cierto sector de poetas que perteneció al “Black power” y a las “panteras negras” de los años 60, conocidos como The Last Poets o los últimos poetas. Uno de ellos es Grandmaster Flowers, quien ya rapeaba en 1968. James Brown también tuvo un tema por esa época llamado “rapping” donde hacía mención de este lenguaje callejero y compuso los primeros pasos, sin saberlo, del brakedance, con su baile. El riff inicial de Hendrix de “Voodoo Chile” también es una suerte de rap.

La primera expresión de la cultura hip-hop en USA fue el graffiti, el que acá no se ha desarrollado a cabalidad, ya que falta un componente étnico-político derivado de una mayor conciencia de los propios derechos. Acá empiezan a llegar las primeras películas de breakdance y vemos a los primeros MCs que aparecen cantando, todavía de manera marginal, ya que la industria de la música sólo da cuenta del fenómeno masivamente, a través de RUN-DMC el año 1984, lo que se convierte en megahit con el dúo con Aerosmith en 1987, para “Walk this way”.Luego vienen Public Enemy y Beasty Boys. El resto es historia conocida.

¿Cómo un lenguaje extranjero como éste puede encontrar bases en Chile, que parece tan lejano a todo esto?

Tal como te digo esta oralidad primigenia se enlaza con la de los mapuches, que es una cultura con más de 12.000 años de antiguedad. Chile era a fines de los ochentas, cuando se desarrolla el hip-hop por estos lados una cultura tremendamente racista. No olvidemos que el mapuche era simplemente “el indio”. Qué decir de los negros y su estigma “curiche”, que lo hacía ser doblemente discriminado. Debo indicar que el mercado de negros más grande de Latinoamérica estaba en Valparaíso, donde nací, en el barrio “El Almendral”. Por acá pasaban los barcos negreros que iban al Callao, en “El Almendral” se despiojaba y lavaba a los esclavos.

Hay una historia muy interesante que señala que Javiera Carrera, hermana de José Miguel, fue la primera en introducir la cueca a los salones de la clase alta, casi como un juego, ya que las nanas o mámas negras bailaban esta danza. Debemos recordar que sólo las familias extremadamente ricas, como los Carrera, podían darse el lujo de tener en Chile esclavos de color, que eran mejor tratados que los mapuche.

¿Qué caracteriza a la música de Talcahuano?

La música de Talcahuano es rebelde por esencia, más que la de Concepción, que salvo “Pegotes”, y algún otro ya olvidado, realmente no tiene nada que cuestione al sistema. Lo que sucedió acá fue que a fines de los ochenta no nos identificamos con la música contestataria típica de la época, “el canto nuevo”, con chamanto y charango, sino que encontramos un medio de expresión más vistoso y fresco, con rasgos rockeros. Había demasiada hipocresía en las familias, llena de marinos que siguen a pie juntillas las reglas.

Se dio el caso que en Las Higueras, un grupo de familias rapó a todos sus hijos para que se alejaran del “mal camino” del rock satánico y todo ese montón de estupideces que inventan los fascistas miedosos, incapaces de pensar por sí mismos, sólo reaccionando a su propio miedo a lo diferente. De eso sigue habiendo mucho por acá, y la música “oficial” la tratan de reducir a un par de grupos folcklóricos, pero nosotros tenemos nuestro cuento propio con la AMUT, Asociación de músicos de Talcahuano, que presidí hasta hace poco por varios años, y que de a poco se consolida , junto a su festival “cielo, música y truenos”.

¿Qué le falta a Talcahuano para su despegue cultural?

Falta concientizar a la gente del valor de su ciudad y sus entorno. Los políticos son gente que a lo único que se dedica es a robar y a dividir. Es impresentable que acá tengamos tantas dificultades con la gente de la Municipalidad para armar una tocata, o que no se ocupen algunas salas que están abandonadas, simplemente porque el burócrata de turno tiene mal genio o le conoce algún secreto al alcalde. Hay además, un cuento a nivel país que tiene que ver con que los agentes culturales no están en el poder, de forma que los operarios destinados a administrar estos temas son tipos manipulables. Por eso es que tenemos que movilizarnos y formar alianzas entre las organizaciones sociales de base. No puede ser que las empresas depredan nuestros recursos así no más.

No podemos depender de la buena voluntad de las líneas de crucero, de si recalan o no en Talcahuano, de acuerdo a sus costos, para estructurar una estrategia turística para la ciudad que de cuenta de su riqueza patrimonial y humana. Los alcaldes que hemos tenido, en general, carecen de una visión de largo plaza e integrada de estos asuntos, donde puedan vincularse no sólo los actores empresariales o de gobierno, sino también los agentes culturales, como nosotros los artistas. En estos temas debe haber una visión omniabarcante que le da a cada uno su espacio, ya que al final todos tenemos algo que ofrecer al visitante y nos complementamos, y no esa cuestión de que “sí tú estás entonces yo dejo de ganar”. Esos son enfoques reduccionistas que en estos tiempos sólo agravan nuestro aislamiento y pobreza.

¿Cómo ves la relación de la política y el arte, en particular de la música en una sociedad tan controlada por los partidos políticos como es la chilena?

Sin duda que hay raperos que se dedica a hacer lo políticamente correcto con su hip-hop “político combatiente”. No es lo mío. No tengo compromisos con la izquierda tradicional ni nada de eso. El centralismo nos mata a todos al final. Es algo determinado por los grupos económicos de acuerdo a su conveniencia. No sé hasta cuando los chilenos seguiremos votando por los mismos de siempre, jurando que de verdad nos representan, cuando a estas alturas sabemos que no es así.

El poder económico en Chile determina todo de acuerdo a su gusto y exigencia, de manera que ellos piensan que pueden comprarlo todo. Llevo más de 20 años en esto y sigo igual de rebelde que cuando comencé. La gente es muy pasiva frente a esta crisis económica, que sólo es otra forma de dominación. La gente se mete al sindicato sólo cuando tiene problemas. Para el primero de mayo se quedan todos en sus casas viendo TV. La Cut también está manipulada por los partidos, así que hay que hacer colectivos propios.

¿De dónde viene toda esta incapacidad del chileno de ser responsable socialmente, según tú?

Sin duda, que parte con la educación , más bien con la falta de ella. Acá hay una mera instrucción acompañada de un condicionamiento sicológico que esta determinado por los grupos económicos y sus intereses. Me ha pasado que trato de conversar estos temas con algunas personas de mi nivel social, y literalmente, se arrancan o te quedan mirando. No basta con tener Internet para informarse, sino se tiene el acervo cultural o el vocabulario para comprender lo que se lee.

Tenemos que organizarnos desde las bases, en los barrios e ir generando espacios de convergencia, como la educación popular, e incluso la autogestión empresarial para lo del turismo acá. Los músicos tienen que tener coherencia entre lo ideológico que tienen en la cabeza y su vivencia en el día a día. Por eso te digo que en Talcahuano el rockero es más conciente políticamente que el de Concepción. A veces siento que la gente no tiene dignidad y se conforma con los empleos de emergencia, sin saber que eso sólo es otra forma de esclavitud.

¿Qué proyección ves para tu carrera en esta región y país?

No quisiera hacerlo, pero a estas alturas me gustaría irme del país, ya que acá no hay ningún estímulo para la creación. Acá los organismos oficiales tratan de mantener “aguachado” al artista conciente. Falta regular muchos aspectos en Chile sobre el trato, por ejemplo, que los locales le dan a los músicos cuando se presenta, algo que en Argentina ya está institucionalizado y definido. También hay falta de organización en los músicos. En mi caso todo lo hago a través de la autogestión con recursos muy limitados, lo que no me deja realizar plenamente mis conceptos. Con mi difusión pasa lo mismo. Ahí le doy gracias a Internet. He dejado mucho de lado por mi arte.

Acá en la zona el rap se ha ido quedando sin discurso, porque los cabros nuevos no se meten en eso, salvo lo de lo “político-combativo”, que a estas alturas ya es una moda. Lo que pasa es que Concepción está teniendo un desarrollo urbanístico demasiado grande, lo que no sucede en Talcahuano, donde todavía hay gente sin alcantarillado. A la comodidad de allá se opone la precariedad de acá. Entonces, los de Talcahuano, históricamente somos “flaites” para los de Conce. No hay voluntad política para arreglar nuestra situación que se deteriora cada vez más, agravada por las drogas que el sistema introduce en los barrios y las escuelas.

Talcahuano es el puerto herido, como tú dices también “El Valparaíso olvidado”. Valparaíso tiene más carrete, alegría, legitimación internacional y dinero. Acá te levantas por la mañana y te encuentras al abrir la puerta con estas industrias dantescas que nos hacen parecer radioactivos, como Springfield de “Los Simpsons”. Se trata de un entorno muy gris y tóxico. Como decían los “Ecosidio”, banda local, en sus discos : “Cacahuano” o “Ciudad tumba”. Estamos muy mal en realidad.

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