Semana Internacional de las Personas Sordas: Cultura Sorda, Marginación de las Minorías

24 al 30 de septiembre

Busca Actividades en tu Ciudad y Participa

por Andrea Monreal

Esta semana se celebra internacionalmente el día de las personas sordas. Se harán marchas y actividades alrededor del mundo, incluido Chile, donde las marchas en diversas ciudades están fechadas para el sábado 29 de septiembre. La visibilidad de estos eventos es mínima tanto como la discusión en torno a este tema, al igual que un gran número de temáticas asociadas a la vulneración de derechos de minorías culturales en diversos ámbitos. Eso es una discusión aparte, pero es importante recalcar a la comunidad sorda como una más entre los grupos marginados del sistema imperante que – además de ser una comunidad minoritaria y discriminada – es casi inexistente dentro de los medios y la discusión social actual.

La base de la discriminación de la comunidad sorda tiene más que ver con el desconocimiento de su riqueza cultural y la marginación social en la que viven por parte de los oyentes que con la capacidad de escuchar por parte de los sordos.

El vínculo inmediato que se establece al hablar de personas sordas es a una condición de discapacidad. Ahí radica una gran disputa establecida a lo largo de la historia de la comunidad sorda, precisamente ante una mirada patológica (condición médica de discapacidad) contra la de una que los establece como minoría cultural.

Para el mundo oyente parece increíble, e incluso casi perverso, el pensar en un orgullo sordo, donde las personas no hablen ni escuchen y se sientan plenas y felices de vivir así. Incluso lleguen al límite de alegrarse por la suma de nuevos niños que nacen sordos o, por otro lado, sientan que matan su cultura – llegando a utilizar el concepto de genocidio en ciertas ocasiones – al intentar “curar la sordera” con desarrollos tecnológicos como el implante coclear.

Este último es un debate que aún se disputa en  grandes duelos.  ¿Quién se alegra de tener un hijo sordo? ¿Quién no querría, si pudiera,  darle audición a su hijo? A su vez, cirugías con altos riesgos de meningitis, aparatos que fallan, e industrias manufactureras con un monopolio mundial que poco de altruismo medicinal proyecta son razones suficientes para un alto rechazo dentro de la comunidad sorda. Los líderes empresariales de la industria del implante coclear han perdido millones en juicios de fraude, retiro de acciones y denuncias masivas a nivel internacional. Finalmente, cuando el resultado nunca es una audición/habla perfectas, la pregunta cambia: ¿Qué padre corre el riesgo de taladrar la cabeza de su hijo? o bien ¿porqué usar un idioma diferente al natural de cada comunidad?

La verdad es que la comunidad sorda es un grupo minoritario discriminado, desconocido y altamente aislado. Pero a su vez conforman un grupo cultural con lenguajes propios, organizaciones nacionales e internacionales, representantes políticos, leyes, disputas históricas, literatura, industrias culturales, imaginario y subjetividades compartidas. Tienen una historia común a la que adscriben como propia y eso  constituye, junto a su lenguaje, uno de los principales argumentos que los establecen como una cultura.

No pretendo arengar en torno a la sordera, pero es necesario establecer que hay muchos temas controversiales asociados al mundo de los sordos que escasamente se conocen simplemente por asociar la sordera a una discapacidad. Inevitablemente se construyen – bajo esta etiqueta – sujetos carentes de una/o varias partes de lo que conforma un ser humano pleno y “normal”. Conceptos controversiales como qué constituye un “cuerpo normal” o un ser humano “capaz” entran en juego.

Existe una sociedad hegemónica – un modo de ver – que domina por sobre los otros. Eso es evidente y puede variar – en ordenamientos, valores o lenguajes – de acuerdo a diversos contextos. Pero la decisión de esta “normalidad” ha sido una disputa histórica asociada al poder y la dominación político-económica más que una relacionada a la “adecuidad” de los seres humanos a sus contextos. Menos aún asociada a las mayorías, la igualdad o la creatividad.

En términos de adecuidad, la verdad es que efectivamente la sordera resulta ser una desventaja en esta sociedad. Los activistas del mundo sordo son reticentes al uso de palabras como “discapacidad” y  acentúan entre comillas al hablar de desventaja dentro de “Esta sociedad”. Ya que estas desventajas se establecen mayoritariamente a causa de la forma en cómo una sociedad esta organizada – sus instituciones y  organismos – más que a causa de las capacidades o no de quienes de ella son excluidos.

Lo principal es establecer que existe una imposición cultural; una mayoría que establece  su lenguaje y sus valores  en vez de modificar sus instituciones para considerar la perspectiva y las necesidades de los miembros de una cultura diferente (y minoritaria). Lo cual resulta ser la misma lógica de tantas condiciones de opresión en diversos ámbitos.

Basta con involucrarse brevemente dentro de la comunidad sorda para entender que el cómo se

desenvuelven plenamente indica el desarrollo de su propia cultura, de la cual se enorgullecen y defienden, y desde la cual disputan constantemente con “esta otra” en la cual se insertan.

Pienso que es importante considerar la lucha de la comunidad sorda dentro de una sociedad que los desconoce desde una variedad enorme de ámbitos, controversiales y valóricos, como lo es en términos políticos, educativos, filosóficos e incluso bioéticos.

Además, posicionarlos dentro de la discusión sobre los derechos lingüísticos de las minorías culturales, la implementación a nivel legal y efectivo de formas de acceso a información y servicios públicos dentro de las instituciones sociales de las cuales participen, la discusión respecto a la sordera como una enfermedad a “curar”, el oralismo como una hegemonía cultural y la discriminación hacia modos diferentes de entender el lenguaje y la comunicación.

Sin dejar de lado los temas  inmediatos que repercuten de la exclusión y marginalidad del mundo sordo en la sociedad oyente. Estos son la pobreza, la cesantía, el analfabetismo, la deserción escolar, la falta de sistemas educativos específicos adaptados y de sistemas educativos generales de integración. Es decir la falta de oportunidades educativas, laborales, informativas, culturales, sociales y políticas. En el fondo cómo mejorar su condición de vida dentro de una sociedad con la cual no comparten la misma forma de comunicación, pero de la cual forman parte.

Escribo esto porque lo que más caracteriza a la comunidad sorda, pese a ser reconocida como un grupo discapacitado, es ser un grupo cultural minoritario vulnerado sistemáticamente en sus derechos.

 

En Punta Arenas, Chile:
Marcha, sábado 29 septiembre.
más información:
http://www.facebook.com/events/157759734361729/

Video: aymonreal

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