Rodeo: Maltrato animal y laboral, la historia de un hijo de “petisero”

 La Batalla de los Trabajadores

Llega el 18 de septiembre y si hay una tradición típicamente Chilena y que refleja claramente la personalidad de la Elite Criolla es el rodeo. El arribismo, la prepotencia de los patrones de fundo se hace sentir no solo dentro sino que también afuera de la media luna esta crónica trata de narrar lo que le pasa a los trabajadores detrás de este cruel espectáculo.

Por estas fechas  diferentes municipios organizan sus campeonatos de rodeos, no hablaremos en esta crónica sobre lo que se conoce como “rodeos laborales” que es un tipo de rodeo amateur donde campesinos que no son latifundistas sino que pequeños parceleros o personas que tienen un caballo participan de esta actividad. Este tipo de rodeo lo podemos encontrar por ejemplo en la comuna de Pirque, lo que  quiero contar es la historia del rodeo vista desde adentro, como hijo de petisero y como también trabajador de rodeo durante mi infancia.

El rodeo profesional que vemos en la TV, es más que dos tipos corriendo arriba de un caballo en búsqueda de un novillo, hay todo un equipo detrás. Primero, hay dueños que muchas veces contratan a jinetes para que participen del rodeo. Por ejemplo es el caso de Agustin Edwards, dueño del diario El Mercurio y del criadero Santa Isabel, el más importante y que más campeonatos ha ganado en Chile. También podemos hablar de los Cardemil y un montón de apellidos vinosos que son el fiel reflejo que este deporte de manera profesional solo esta relacionado a una élite proveniente del campo.

Dentro del equipo de  trabajo nos encontramos con el “preparador” o arreglador, que es el encargado de mantener en forma a los caballos, el los galopa, les enseña las posturas y se dedica a practicar, para que así el animal esté a punto para que el jinete se luzca en la medialuna. El preparador vendría siendo un mando medio en la cadena productiva del rodeo, pero hay un personaje que se encuentra en la base de este sistema. Su trabajo es esclavizado y no recibe aplausos ni la gloria de una media luna, estoy hablando de los “petiseros”, encargados de alimentar, cuidar, limpiar tanto el caballo como a las pesebreras,  ver los aperos del huaso, limpiarlos, ensillar, y preocuparse de los animales los 365 días del año, para el petisero no hay descanso, y su sueldo  por lo general es el mínimo.

Mi padre durante años fue petisero, entró a trabajar por una idea de que le gustaba este “deporte”, quizás por ese ideal de superación o arribismo que nos hace ver al rico como un referente o algo que queremos ser, por lo mismo siempre vota por la derecha. Al pasar del tiempo y trabajar con un par de patrones se dio cuenta de la humillación que los hacen pasar, el maltrato verbal, el cortar el hilo por lo más delgado son algo que se ve siempre en los trabajadores vinculados al rodeo, el patrón de fundo siempre ha sido un personaje siniestro en la Historia de Chile.Pero en el rodeo, el juega con su gloria y orgullo, por ende cualquier detalle  o error causa su más profunda rabia y termina desquitandose con el que se encuentra al final de la pirámide donde él es el rey.

Recuerdo las veces cuando me tocó ayudar a mi viejo en su pega, había que levantarse temprano y llegar con los caballos a la media luna en el camión que el patrón arrendaba, ya allá  había que preparar todo, fue en ese ayudar a mi viejo que un par de veces  cuando tenía 12 años, el patrón de mi viejo que era de la directiva del club de rodeo de Río Negro en la provincia de Osorno, me invitó a trabajar en la portería.La pega era sencilla, abrir una pequeña puerta  que era la única salida de la media luna, por lo general hay dos,  una por donde sale el novillo luego de la corrida, y otra por donde entran y salen los huasos. Pues bien, esta tenía una sola donde salían ambos y le seguía un pasillo donde se debían ir los novillos y una puerta por donde salían los huasos, fue así como conocí a los novillos maltratados y a los huasos.

Los Huasos me saludaban con esa actitud Kike Morandé,  “hola negro” o “negrito” me decían los weones, por el hecho de ser moreno, algunos agradecían cuando les abría el portón, otros pasaban serios y ni miraban a los ojos, me acuerdo que una vez, uno me pasó luca para  que me comprara una bebida, el cual fue la excepción ya el resto eran cagados. En otra ocasion, los huasos se demoraron mucho en salir por la puerta que yo abría y en eso salió el novillo que venía  de la media luna. Para suerte mía, los mismos huasos lo trajeron de vuelta. Sin embargo, el presidente del club de rodeo llegó a retarme, para que pusiera más cuidado, le reclamó al patrón de mi viejo del porque ponían a un cabro chico en ese lugar.  Finalmente por dos dias de trabajo me pagaron seis lucas, esto fue en el 2000, iba en séptimo básico y esas seis lucas eran un dineral para mi.

El trabajar al interior del rodeo me permitió compartir con los viejos que trabajaban ahí dentro, básicamente en el almuerzo, ya que iba a comer con ellos y no con mi viejo, ya que yo le estaba trabajando a un club de rodeo y no a un huaso determinado, por ende nos daban comida del casino. Habían viejos que llevaban toda una vida trabajando en eso, a ellos les pagaban 10 lucas el dia. Entre sus pegas estaba el abrir la puerta grande por donde salían los novillos, otro veía las puertas del “apiñadero” que es el lugar dentro de la media luna donde parte la corrida, y dónde se cansa al novillo, luego viene la zona de ensacado que es donde los aprietan. Además los encargados de la puerta también debían hacer la pega de ”coleros”, que en los rodeos más elegantes es un tipo vestido de huaso que se encarga de levantar a los novillos tirandoles la cola, ese es su oficio y magia, sin embargo cuando ya no puede mas le aplica la “picana electrica” que es un pequeño aparato que golpea electricidad al animal con el fin de que este se levante. Mis compañeros no eran coleros profesionales, asi que apenas se caia el novillo ellos aplicaba la picana eléctrica. Finalmente estaban los encargados de mover a los novillos, ellos los vigilaban para que estuvieran en un corral desde el cual por medio de una “manga” o pasillo iban saliendo a la medialuna. Muchas veces pienso en estos tipos que intentan “funar” el rodeo metiéndose en la media luna, ganándose el odio de los amantes del rodeo y de los huasos brutos, deberían atacar en ese sector, pagarle un par de lucas a los encargados y soltar los novillos, o infiltrarse en esa pega, pero en fin.

Desde pequeño he sido mañoso con las verduras, en aquel tiempo era mayor mi repulsion. Recuerdo que una vez no quería comer la comida del casino, que era un consomé con verduras. Uno de los viejos que trabajaban conmigo me dice : “mijito agradezca que estos weones nos están dando almuerzo, en otros rodeos no nos dan ni una wea”, esa frase me marcó , ¿como serian las condiciones laborales en otros rodeos?.

El rodeo es un deporte violento, se goza golpeando un animal  con otro, si bien el caballo y el novillo tienen un peso similar, la fuerza del golpe significa daño para este último, (imagínese un tipo de su mismo peso que de repente lo aprieta contra una pared, ¿duele verdad?,.Durante mi trabajo en el rodeo, me tocó ver novillos sin sus cachos, con la cara ensangrentada, u otros muy débiles luego de haber sufrido en la medialuna.

Pero la violencia no es solo adentro, también se da hacia afuera. Los petiseros muchas veces se llevan la frustración del huaso que pierde, entre petiseros se conversa quien tiene el peor jefe, el más gritón, o el más humillante, pero ellos aguantan, muchas veces.

Los petiseros son personas de pocos estudios, como mi viejo que no terminó la básica. También hay  jóvenes de campo que encuentran bonito el rodeo, y otros que solamente aman a los caballos. Sin los petiseros los niños no encontrarían bonitos a los caballos del rodeo, su trabajo es importante en el sentido estético, hay un premio que se llama “sello raza” que se le da al caballo más bonito en llegar a la final de un campeonato de rodeo, el premio siempre queda pal patrón y el petisero si tiene suerte recibirá las “gracias” de este, pero eso ya es soñar mucho.

Los años pasan y el cuestionamiento al rodeo sigue siendo a lo más una pequeña intervención de grupos animalistas durante algún campeonato. Sin embargo, en materia laboral poco se hace, ya que los resabios de la sociedad latifundista siguen vigentes en la trastienda de este “deporte nacional”. El petisero seguirá trabajando por el mínimo, escuchando los gritos de su Patrón, mientras le pasa la rasqueta al caballo para que se vea mas bonito. El rodeo es el fiel reflejo de la más nefasta identidad de una Elite criolla que nos ha dominado durante siglos, de las nuevas generaciones depende que esto cambie, esperamos que en un futuro no muy lejano los trabajadores del rodeo como los del campo en general comiencen a organizarse y romper los vínculos paternalistas que han prevalecido durante años.

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