Responsabilidad al celebrar a niñas y niños

no es juegoPor Pablo Rodríguez Arias

Siempre he tenido una disonancia respecto a la celebración del día del niño y niña. Por un lado, esta celebración nace como resultado de un proceso internacional histórico que buscó proteger los derechos de la infancia y, por lo mismo, cada país, mediante una recomendación de la Asamblea General de la ONU, estableció este día en sus respectivos calendarios. 

Pero por otro lado tenemos que desde hace décadas el Mercado se apropió de este hito de la comunidad internacional y lo transformó en un espacio de consumismo, de compra compulsiva, de entender que la infancia se construye y entretiene sobre la base de productos de plástico u otro material resistente, eventualmente difícil de reciclar o reutilizar y que en su fabricación se han ocupado productos altamente contaminantes para la salud humana y el medio ambiente. Así entonces, ¿qué debemos celebrar y cómo debemos celebrar en esta fecha?

La verdad… ¡no lo sé! No creo ser un individuo que debe dirigir las decisiones personales de crianza y entretenimiento. Sin embargo, sí creo poder opinar sobre algunas consideraciones que encuentro fundamentales a la hora de generar un regalo para conmemorar el Día del Niño y Niña:

A)   SEGURIDAD DE LOS PRODUCTOS

Lo ideal es que cuando compren un producto se fijen muy bien en las condiciones en que funciona; ya sea la edad de uso de los productos, las formas en que debe usarse, si contiene tóxicos o algún elemento peligroso para el niño o niña (por ejemplo piezas que puedan tragarse, que estén expuestos circuitos, etc), la durabilidad del producto y si es o no ambientalmente amigable con el medio ambiente o eventualmente reciclable o reutilizable.

En caso de las tecnologías, lo ideal es que vean el sistema de carga, los circuitos, y los programas que contiene. Se debe siempre resguardar el interés superior del niño y niña, ya sea en los contenidos como en las formas de los programas asociados a las tecnologías.

B)   ORIGEN DE LOS PRODUCTOS

Creo estar en una sociedad civilizada, donde se castiga todo abuso hacia otros niños y niñas, o donde se castiga todo atentado al medio ambiente. Por lo mismo si para este día del niño y la niña prefiere comprar un producto, fíjese en el origen: de dónde viene; si hubo trabajo infantil en su fabricación (que lamentable sería regalar algo para este día y que fue producido por trabajo infantil en situación precaria); se cumple con la normativa legal vigente; si su proceso productivo es amigable con el medio ambiente; qué campañas o programas financia; etc.

C)   ENVOLTORIOS Y EMBALAJES:

Acá simplemente creo que debemos avanzar hacia generar nuestros propios envoltorios. Si quiere envolver su regalo, lo invito a que lo fabrique usted mismo… ¡se puede! Con revistas, papel de volantín u otros papeles… apuesto que le quedará muy lindo!

Sin embargo, debe recordar guardar el embalaje original por el tiempo que dura la garantía legal del producto, dado que la Ley del Consumidor exige que se entregue en el embalaje original el producto para ejercer el cambio o devolución del dinero.

D)   ALIMENTACIÓN

Si su idea es acompañar y/o regalar una comida a sus hijos, hijas, sobrinos, nietos, ahijados, etc., procure que ésta sea sana, libre de grasas saturadas o de componentes que impacten negativamente en salud de los niños y niñas. Desde un llamado muy personal, ayúdenos a detener el mal llamado “menú para niños”, que siempre consiste en un plato no saludable de papas fritas, vienesas o salchichas, huevo frito, nugget de pollo y otros alimentos que en nada benefician nutricionalmente; ¿por qué usted come alimentos ricos en nutrientes y le da a los niños y niñas “basura disfrazada de entretención”?

E)   UNA OPCIÓN AL CONSUMISMO

Finalmente, y desde una forma de ver las celebraciones como rituales  y momentos que se atesoran en nuestras memorias, atrévase a regalar un momento, un espacio, una vivencia, que los niños y niñas recordarán para toda la vida más que un producto que quedará en un baúl, un ático, una bodega, un relleno sanitario o un vertedero ilegal sin ningún sentido.

Acá le recomiendo, por ejemplo, usted prepararle una rica comida y ambientar su casa como un cine y ver una buena película; tomar un par de bicicletas, y si el día está bueno, salir a un lugar con mucho sol, muchos árboles, y acompañarlo de una colación rica y saludable; si en su ciudad hay playa, ríos, lagos, lagunas, cerros, bosques, cordillera, etc… ahí tiene el regalo! Llévelo y pásenlo chancho!; y bueno, si no vive en estos lugares y tiene un auto, úselo bien por una vez y llévelo a compartir un buen momento en familia.

Así también aproveche circos, áreas verdes, recintos deportivos, parque de diversiones y todo otro espacio que proporcione un buen momento que se atesore por toda nuestra vida.

¡Insisto! Cada uno decide qué regalo quiere darle a su niño o niña, pero recuerde: todo acto de consumo que usted realiza, no sólo impacta en el medio ambiente y en el Mercado, sino también impacta en los niños y niñas, educándolos a ser futuros consumidores y consumidoras responsables de nuestro país.

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