¿Representa el Alcalde de Independencia a la opinión evangélica?

Pastor Juan Sepúlveda G.* / Sepade

Más allá de las vistosas gigantografías con mensajes religiosos instaladas en lugares estratégicos de su comuna, cabe preguntarse acaso el Alcalde de Independencia es realmente un “representante típico” de la idiosincrasia evangélica chilena, como muchos parecen dar por sentado.

En la reciente sobre exposición mediática del Sr. Antonio Garrido, Alcalde de la Comuna de Independencia, un aspecto que se ha relevado de una manera u otra, en chiste o en serio, es su identidad evangélica. En efecto, ha sido casi un lugar común en sus apariciones en la prensa, que se lo presente como una expresión de la irrupción de los evangélicos en el ámbito de la política.

Pero más allá de las vistosas gigantografías con mensajes religiosos instaladas en lugares estratégicos de su comuna, cabe preguntarse acaso el Alcalde de Independencia es realmente un “representante típico” de la idiosincrasia evangélica chilena, como muchos parecen dar por sentado. Sin necesidad de poner en duda sus creencias personales, o su pertenencia a alguna iglesia en particular, a cualquier persona medianamente conocedora del mundo evangélico le resulta evidente que las formas de comunicación y de trato de las que el Sr. Garrido parece sentirse orgulloso, distan mucho del estilo de vida que la predicación y la enseñanza de las iglesias evangélicas promueven.

Por otra parte, llama la atención que mientras muchas otras comunas han establecido canales u oficinas específicas para la relación con las iglesias evangélicas, reconociéndolas como actores relevantes de la sociedad civil comunal, en Independencia, que es supuestamente la comuna cuyo gobierno está en manos de los evangélicos, no haya ocurrido nada semejante.

Lo anterior sugiere que no estamos realmente frente a un ejemplo de la irrupción de los evangélicos en la política, sino más bien ante un caso de utilización electoral del mundo evangélico. Es cierto que si alguien se preocupa por atraer la adhesión del electorado evangélico, es porque reconoce el creciente peso político de la presencia evangélica en la sociedad chilena. Sin embargo, la forma en que el Sr. Garrido expresa ese reconocimiento, más que contribuir al respeto y la valoración de la presencia evangélica, se presta para reforzar los prejuicios y caricaturas que la cultura dominante porta respecto a la población evangélica, y que los medios de comunicación reproducen con frecuencia.

Como ciudadano, el Sr. Antonio Garrido tiene todo el derecho de aspirar a su reelección. Pero en su campaña debería tener mucho más cuidado de no utilizar “el nombre de Dios en vano” (Éxodo 20:7), ni de abusar de aquel sector al que dice representar, la población evangélica. Por su parte, el electorado no debiera preocuparse tanto acaso es, o no es, verdaderamente evangélico, sino más bien de sus propuestas programáticas para el desarrollo de la comuna y el mejoramiento de la calidad de vida de su población.

*Director de Planificación Institucional
SEPADE

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