¿Quien dijo que era ciega?

Wilson_TapiaPor Wilson Tapia Villalobos.-

Es imponente la estatua que representa a la Justicia. Con su túnica de pliegues precisos que resalta el físico de una mujer fuerte, los ojos vendados, con una balanza en la mano derecha y una espada en la izquierda. ¿Quién podría dudar de su equilibrio, de su lejanía de las pasiones humanas? Es una diosa personificada, que viene a resolver las diferencias entre los humanos. Tiene algo de la idea de Maat del antiguo Egipto o de la virtud del judeocristianismo o, también, de la diosa egipcia Isis y de las deidades helénicas Dice y Temis. En fin, es una imagen que supera nuestras pasiones, porque se ubica más allá del bien y el mal. Pero esa no es más que una manifestación apologética que, como tantas otras, crean los humanos para enmascarar las tácticas que utilizan quienes manejan el poder.

Periódicamente, la realidad surge a borbotones y nos produce un poco de rubor comprobar cuánto nos engañamos o dejamos que nos engañen. Por eso, parece un buen ejercicio que, de vez en cuando, echemos una mirada a cómo se comportan los que pretenden representar a esta impoluta señora. Recientemente se conoció el nuevo tratamiento que tuvo el caso Penta, de financiamiento ilegal de la política. Los empresarios Carlos Délano y Carlos Lavín, fueron exculpados de un juicio por cohecho y soborno y sólo se les condenó por delitos tributarios. La pena: cuatro años de libertad vigilada y a asistir a un programa formativo sobre ética en la dirección de empresas. También deberán integrar al fisco $1.714 millones. Al ex subsecretario Pablo Wagner -cargo que ocupó en el Ministerio de Minería, durante la anterior administración de Sebastián Piñera- se le condenó por enriquecimiento ilícito. También se le aplicará una condena de 2 años libertad vigilada y al pago de $42 millones por enriquecimiento ilícito y $28 millones por delitos tributarios. Pasaron cuatro años en lo que terminó siendo algo parecido a una patraña. Y, justamente, el desenlace se produjo cuando regresó el mismo color político a ejercer el poder.

Si el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, tiene responsabilidad en los hechos, es una cuestión obvia. Pero ese no es el punto central. Es el sistema completo el que muestra su descomposición ¿O nunca fue de otro modo? Y cuando el ministro de Justicia, Hernán Larraín, afirmó que había que equilibrar las cosas en el Poder Judicial, porque “la mayoría de los jueces son de izquierda”, no hizo más que reconocer una realidad. La política tiene una injerencia determinante en el actuar de esta señora que el mismo conservadurismo se ha empeñado en mostrarla impoluta y ajena a los afanes de poder. Nada nuevo dijo Larraín. Así funcionan las instituciones. Tal vez era lo mismo que quería decir el ex presidente Ricardo Lagos.

Y no es una cuestión nueva. Basta con recordar que una reforma constitucional de hace dos décadas permitió que el Senado participe en la designación de los ministros de la Corte Suprema. Y, desde ese momento, izquierda y derecha se repartieron los sillones del más alto tribunal del país. Por eso es que recientemente se desataron las tensiones en la oposición. El Partido Socialista rompió el acuerdo de apoyar a Ángela Vivanco para que ocupara un cargo en la Corte Suprema. Era la candidata consensuada presentada por el gobierno. Los más críticos frente a la ruptura de este acuerdo fueron senadores de la Democracia Cristiana (DC) y del PPD. No importó que Vivanco sea ultra conservadora y se haya opuesto a la píldora del día después, a la ley de aborto en tres causales, al matrimonio igualitario, ni que se distinga por ser defensora de la Constitución de 1980, elaborada por la dictadura del general Pinochet. A favor de su designación se pronunciaron los senadores DC, radicales, PPD -con la excepción de Ricardo Lagos Weber y Adriana Muñoz- y el independiente Alejandro Guillier.

La molestia democratacristiana no sólo expresaba el malestar por el rompimiento de la palabra empeñada. Había más. Poco antes de la designación de Vivanco, María Pía Silva había sido nombrada miembro del Tribunal Constitucional, con votos de la derecha y la izquierda. Silva fue patrocinada por la DC.

 

Comparte esta información...
Share on Facebook
Facebook
Email this to someone
email
Pin on Pinterest
Pinterest
Digg this
Digg
Print this page
Print
Tweet about this on Twitter
Twitter

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *