Qué significa la visita del presidente Obama a la tumba de Mons. Romero?

Juan Vicente Chopin /alainet

El 31 aniversario del martirio de Mons. Romero reviste un sentido peculiar, en cuanto Barack Obama, presidente de los Estados Unidos pretende visitar su tumba. Este evento genera muchas cuestiones.

¿Qué significa la visita de Obama a la tumba de Mons. Romero?

Personalmente creo que esa visita tendría sentido solamente si se entiende como un reconocimiento al testimonio de vida que llevó Mons. Romero. Con ello se estaría legitimando su defensa de los derechos humanos.

1. Pero, si la visita tiene solamente un carácter político, entonces lo que Obama busca es caer bien a millones de personas en Latinoamérica y en el mundo, en vistas a aumentar su popularidad.

El supuesto político de su visita daría un giro tremendo si Obama, por ejemplo, en sus discursos sugiere al Gobierno y al sistema político salvadoreños que se derogue la Ley de amnistía, que encubre a muchos asesinos de nuestro país, actualmente militantes en partidos de derechas y de izquierdas. Si por lo menos pidiera disculpas al pueblo salvadoreño por haber dado ayuda militar a los gobiernos represivos que llevaron a la sociedad salvadoreña a la guerra civil; si reconoce que los militares que mataron no sólo a Mons. Romero, sino a miles de salvadoreños, fueron entrenados en la Escuela de las Américas, en Panamá y en Estados Unidos. Entonces su discurso sería esperanzador en aras de construir una democracia real y estable. De otro modo su discurso quedaría en lo político y abonaría la imagen folclórica de Mons. Romero que en los últimos años ha ido cobrando fuerza en El Salvador.

2. Teológicamente el análisis se torna un tanto más complicado, en cuanto que la visita si no hace honor a la estatura moral de Mons. Romero le hará más mal que bien.
En primer lugar hay que entender que la tumba de Romero y su martirio tienen un valor simbólico, es decir, Mons. Romero representa a todas las víctimas inocentes del período de la guerra civil salvadoreña. En una figura apocalíptica actualizada Romero sería la víctima, el cordero degollado (Ap 5,6).

Pero también Obama es una figura representativa. Él sabe que representa al Imperio, es decir, que su visita no es de carácter privado, sino que tiene un impacto político y religioso en las masas populares. En la visita de Obama a Romero tendremos frente a frente las dos aristas de la dialéctica histórica: el Dragón y su Víctima. La madre -en este caso entendida como Iglesia- generó un testigo fiel, Mons. Romero, cuyo testimonio puso en crisis el sistema y la Bestia generó uno de sus dragones -el asesino de Romero- que pretendió hacerlo desaparecer. Pero la tierra de los justos salió en su defensa -los más pobres- y no olvidaron a su maestro: Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte (Ap 12,11).

Pero, si no me equivoco, los descendientes del Cordero seguirán al Cordero; mientras que los hijos del Dragón seguirán al Dragón y tratarán de mantenerlo vivo entre nosotros:

Y se postraron ante el Gragón, porque había dado el poderío a la Bestia, y se postraron ante la Bestia diciendo: “Quién como la Bestia?¿Y quién puede luchar contra ella?” Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias…; y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. y la adoraron todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. El que tenga oídos, oiga. “El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir”. Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos (Ap 13,4-10).

También nuestra jerarquía eclesiástica se juega mucho con esta visita. Al respecto, la prudencia nos llama a no caer en aquello que dice el texto de Lucas 12,47-51:

“¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis (monumentos).
“Por eso dijo la Sabiduría de Dios; Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación.

Queda esperar si la visita de Obama traerá algún beneficio a la situación de pobreza real que vive nuestro pueblo. De lo contrario, el día siguiente, nos despertaremos de nuevo: con las calles sucias, pagando altas sumas de dinero para solicitar la visa norteamericana, con los buseros acechando para matarnos, con la impunidad y la corrupción, con más inmigrantes asesinados, etc. etc,…

De ahí que las palabras de Lucas 11,29 siguen siendo lapidarias:

Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.

– Padre Juan Vicente Chopin (Misionología Contemporanea), Parroquia El Calvario de San Vicente.

Foto calimex

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