¿Por qué un nuevo grupo de países está cambiando la manera de medir la pobreza?

Por John Hammock

Pobreza es siempre pobreza, sean cuales sean la política, la ideología, las estadísticas y los donantes; las personas pobres sufren sin que importe si viven en economías grandes, en economías pequeñas, en las mayores economías del mundo, en estados sólidos o en estados fallidos. Los más pobres entre los pobres padecen distintas formas de carencias al mismo tiempo, desde falta de ingresos a falta de escolarización, viviendas inadecuadas, mala salud, falta de acceso a agua potable, sistemas de saneamiento insuficientes…..para muchos la lista de carencias es larga, demasiado larga.

A menudo la visión de los que se encuentran en el escalafón más bajo de la sociedad no coincide con la de los expertos, los burócratas nacionales e internacionales y los responsables de la elaboración de políticas. Evidentemente, pobreza es falta de dinero, ya sean ingresos, ahorros o activos. Pero para los que viven en una favela, en un barrio marginal o en una aldea rural olvidada, la pobreza es mucho más, y los ingresos por sí solos no pueden hacer desaparecer la cruda realidad de las carencias a las que estas personas se enfrentan cada día.

En este contexto, El Salvador y Costa Rica anunciaron el 29 de octubre la aplicación en cada uno de ellos de un nuevo indicador nacional para combatir la pobreza, que es un índice de pobreza multidimensional (IPM) que refleja las diferentes formas de carencias que sufre una persona de manera simultánea. Se trata de un nuevo instrumento muy potente que ofrece una imagen de alta resolución de la pobreza real, y proporciona a los gobiernos la información que necesitan para elaborar políticas sociales coordinadas destinadas a atajar las diversas modalidades de pobreza que afectan a las personas de manera simultánea.

Al tiempo que estos dos países anuncian sus IPM nacionales, además de las medidas adoptadas en cada uno para combatir la pobreza económica, el Grupo Interinstitucional de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Inter-agency Expert Group on Sustainable Development Goal Indicators) se reúne en Bangkok para decidir cómo se va a medir la pobreza a nivel mundial en los próximos 15 años. El indicador clave tradicional para medir la pobreza ha sido y sigue siendo el nivel de ingresos, según el cual una persona pobre es aquella que vive con 1,25 dólares de los Estados Unidos o menos al día. Esta cifra se acaba de elevar a 1,90 dólares al día. Sin embargo, en los objetivos de desarrollo sostenible, adoptados recientemente, se considera que la pobreza tiene diversas formas y dimensiones y se ha fijado una meta que consiste en “reducir, de aquí a 2030, al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones”.

En un evento paralelo de alto nivel, celebrado durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, que tuvo lugar el mes pasado, ministros y jefes de estado de 20 países hablaron de la necesidad de que un nuevo índice de pobreza multidimensional mundial se incluyera como indicador del escalón 1 o prioritario en los objetivos de desarrollo sostenible.

También describieron sus propias experiencias en la elaboración y aplicación de los IPM nacionales como complemento de los métodos más tradicionales de medición de la pobreza económica en sus respectivos países. El acto fue organizado por el Gobierno de Costa Rica con el apoyo de la Multidimensional Poverty Peer Network (MPPN), un grupo constituido por más de 40 gobiernos e instituciones que promueve la utilización de indicadores para medir la pobreza multidimensional, junto con los indicadores tradicionales que miden los ingresos, a nivel nacional y mundial. La Secretaría de la MPPN es la Oxford Poverty & Human Development Initiative (OPHI), de la Universidad de Oxford.

El IPM comparará la pobreza en los distintos países, midiendo el nivel de carencias en los indicadores de los objetivos de desarrollo sostenible relacionados con dimensiones como la salud, la educación y los niveles de vida. Al mismo tiempo, a nivel nacional, países como Costa Rica y El Salvador tendrían sus propios indicadores nacionales que incorporarían las dimensiones de la pobreza aplicables a sus necesidades y contextos específicos.

Ahora el Grupo Interinstitucional de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible debe decidir si las Naciones Unidas seguirán utilizando solo los ingresos como indicador de cabecera para medir la pobreza en los próximos 15 años o utilizarán un segundo indicador de cabecera en pie de igualdad con el anterior, uniéndose así a los países que consideran que el IPM constituye un complemento esencial de las medidas adoptadas a nivel nacional y mundial para combatir la pobreza.

En un innovador estudio sobre la pobreza realizado en El Salvador por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se pedía a los encuestados que describieran lo que significaba para ellos vivir en la pobreza. La diversidad de las respuestas fue sorprendente:

“Soy pobre porque no encuentro trabajo.”

“No encuentro trabajo debido a la violencia, a la falta de seguridad. A las 5 de la tarde tengo que estar en casa con la puerta cerrada.”

“A veces puedo dar a mi hijo un poco de leche o unos pocos cereales. Cuando no puedo le doy café o simplemente agua.”

“Cuando llueve el agua entra en casa—es como un río.”

Los que se encuentran en el escalafón más bajo de la sociedad tienen una visión más sombría, una visión a la que a menudo no se presta suficiente atención. Sin embargo, El Salvador y Costa Rica —dos pequeños países de América Central regidos por gobiernos con ideologías muy diferentes— están demostrando al mundo que pueden hacer algo más que limitarse a remitir transferencias de efectivo a los pobres. Se están uniendo a México, Colombia, Bhután, Ciudad Ho Chi Minh y Chile— a los que pronto seguirán Túnez, el Ecuador, el Paraguay y Viet Nam— ahora que cada vez son más los gobiernos que consideran que los índices de pobreza multidimensional permiten focalizar los recursos y combatir la verdadera naturaleza de la pobreza con mayor eficacia y eficiencia.

Fuente: HUMANUM

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