¿Por qué los pingüinos, de nuevo?

zambrano-790x445Ya sabemos que en el discurso del 21 de mayo, la presidenta se refirió a la reforma educacional como una de las grandes transformaciones que ha tenido Chile a lo largo de su historia. Sin embargo, los y las estudiantes secundarios tenemos mucho que decir -y protestar- al respecto. No queremos ser pesimistas, más bien realistas: actualmente se está discutiendo el proyecto de desmunicipalización, y de distintas formas hemos aclarado que éste es fallido.

Nosotros y nosotras proponemos algo tan básico y digno como el fortalecimiento del sector público de la educación, donde el rol del Estado pase de lo subsidiario a ser garante del derecho de la educación. Para eso, es necesario eliminar el voucher y la competencia que sigue promoviendo el sistema de acceso escolar así como universitario, para pasar a un financiamiento directo a las instituciones educativas y así aumentar la matrícula en el sector público. Solo con esto se podrán asegurar mínimos de la infraestructura, así como de la calidad del establecimiento educacional, sin depender de los intereses particulares de quienes lo manejan.

Es decir: la propiedad de colegios y liceos deben depender directamente del ministerio, configurando los contenidos educativos de cada establecimiento según las necesidades locales de la comunidad que le rodea y de la población que los conforman. Si bien, como dijo la presidenta, efectivamente parte de la reforma a la educación se “juega en la sala de clases”, el financiamiento y la orientación de los establecimientos educacionales es algo que no puede descuidarse y mantenerse en las lógicas del mercado. Nosotros y nosotras, de hecho, sí que estamos organizados dentro de la sala de clases y liceos.

Pero no pensamos en colegios y liceos. La incertidumbre que existe hoy en miles de estudiantes que cursan cuarto medio por la gratuidad fallida implementada por el gobierno, y la falta de claridades para lo que vendrá en el 2017, confirma la propuesta de fondo que repetimos sin cansancio desde hace 10 años: la reforma debía ser estructural, compleja y con visión de totalidad.

¿Qué nos queda hacer a nosotros y nosotras? Como siempre, alzar la voz con más fuerza que nunca. Desde el sector secundario hemos iniciado movilizaciones radicales, y previamente al discurso advertimos que no toleraremos más promesas incumplidas, falsas expectativas, ni una reforma que no nos representa. Hoy, lo que se requiere es unidad en la movilización, en el sector secundario, así como con los estudiantes de educación superior. Solo así, tomando una ofensiva unida, conquistaremos el Chile que queremos.

Por: Roberto Zambrano, Presidente Centro de Alumnos Instituto Nacional (CAIN)
Fuente: El Desconcierto 

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