Plan Regulador Comunal de Viña: se necesitan áreas verdes, espacios públicos y participación ciudadana

La otra voz

Hace un mes el municipio viñamarino anunció que el próximo año se realizarán los estudios necesarios para la actualización del Plan Regulador Comunal (PRC) de la ciudad jardín. El PRC actual data del año 2002, es decir, hace más de diez años que no ha recibido modificaciones. Junto a varios expertos, revisamos el futuro de Viña del Mar y los cuidados que según ellos, hay que tener en la elaboración del plan, en concordancia con las metas regionales de desarrollo económico-social.

Hay temas que sencillamente a la población, al ciudadano común y corriente, no le llaman la atención. ¿Por qué? Porque parecen fomes, inentendibles, y peor aún, con un gran cartel que dice: burocracia.
Por eso, probablemente, si de buenas a primera, escuchan las palabras Plan Regulador Comunal (PRC) no les diga mucho, a lo mejor algunos lo han oído mencionar, pero para otros quizás no le suena absolutamente nada.

El Plan Regulador Comunal (PRC) es de esos instrumentos urbanísticos que la ciudadanía con suerte escucha nombrar una que otra vez en los medios tradicionales. Y que claro en las redes sociales no son populares. Sin embargo, el PRC es clave y decisivo en el futuro del desarrollo de las ciudades. En este documento (e instancia) es cuando se define nuevas vías comunes de tránsito, lugares de esparcimiento o se arman los negocios inmobiliarios, entre otras cosas.

La Ley General de Urbanismo y Construcciones (Decreto Nº 458), específicamente el artículo 41 al 51 lo define como: “un instrumento constituido por un conjunto de normas sobre adecuadas condiciones de higiene y seguridad en los edificios y espacios urbanos, y de comodidad en la relación funcional entre las zonas habitacionales, de trabajo, equipamiento y esparcimiento”. El único elemento comunal que posee el carácter de ley y esta herramienta está a punto de definir el futuro de Viña del Mar.

Hace un tiempo que el municipio viñamarino advirtió a la comunidad que su departamento de planificación estaba modificando el PRC, debido a que existen proyectos viales que requieren de redefinir ciertos paños de tierra. La ciudad crece a pasos agigantados  a un ritmo acelerado, donde en más de una ocasión grupos y organizaciones ponen el grito en el cielo, descontentos por el hambre inmobiliario que devora espacios recreacionales (ver acá).

De todas formas, el PRC es mucho más que el desarrollo inmobiliario, por eso LOV conversó con dos arquitectos y un ingeniero en construcción, que con su experticia, dieron luces sobre  los factores de riesgo que hay que prever en la planificación urbana; qué zonas deberían considerarse como “intocables”en Viña del Mar; cuál es objetivo al que debe apuntar una urbe como ésta; y por último, si es necesario generar un sistema de mayor participación ciudadana en la confección del PRC.

“NO SOLO LOS ESPECIALISTA TIENEN OPINIÓN”

En el corazón de Playa Ancha, frente al Parque Alejo Barrios, Uriel Padilla, académico e investigador de lacarrera de Ingeniería en Construcción de la Universidad de Valparaíso (UV), abre las puertas de su oficina repleta de libros y documentos para hablar sobre el PRC. Sus investigaciones están más enfocadas a Valparaíso propiamente tal, sin embargo, el conocimiento que ha obtenido de éstas es aplicable de igual manera a Viña del Mar.

Para Uriel Padilla, académico de la UV, se debe los PRC no deben restringirse sólo para los “especialistas”, sino que los vecinos también deben formar parte.

Para el académico, cualquier PRC tiene una “importancia fundamental” para la ciudadanía, ya que “es una radiografía para un momento de la ciudad”. El investigador señala que actualmente las ciudades son dinámicas, y por tanto, van experimentado cambios, transformaciones y alteraciones constantemente. Entonces, esta situación hace que generalmente los PRC, “queden rezagados con respecto al, entre comillas, progreso que va requiriendo la comuna”, sostiene Padilla. Es por esto, que el académico señala que los PRC deben ser instrumentos flexibles, con capacidad de adaptación a las transformaciones no predeterminadas de la ciudad.

Según Padilla, otro aspecto a considerar es la accesibilidad del PRC. Para su investigación sobre Valparaíso, se encontró con problemas para acceder a este tipo de documentos. “Imagínense ustedes, si un investigador tienen ese grado de dificultad para conseguir esa información, cuánto problema va a tener un ciudadano común”, señala el académico. “Además de no poder interpretar, adecuadamente, lo que está diciendo este documento”, agrega Padilla, haciendo alusión a la complejidad de los PRC, para una persona que no necesariamente tiene conocimientos de ingeniería, arquitectura o urbanismo.

Padilla realiza una autocrítica, señalando que tanto académicos como Universidades, no han sido capaces de bajar este tipo de temas a la ciudadanía. “Nosotros debemos ser capaces de hacer los estudios respectivos, divulgarlos y abrirlos a discusión”, reflexiona el académico. Según él, ha habido cambios de paradigma en la confección de los PRC que deben ser conocidos por la comunidad, como que no solo los especialistas tienen opinión en éstos. “Un señor que vive hace 25 años en el mismo sector, conoce su territorio, entonces ahí aparece el tema de la participación ciudadana”, explica Padilla.

VIÑA DEL MAR DEBE PROTEGER SUS ÁREAS VERDES

Lisandro Silvadirector de Postgrado de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Viña del Mar (UVM), avanza en algunos proyectos personales en su oficina. “Aprovecho que los estudiantes están en exámenes”, señala Silva. Despeja un poco la mesa, corre algunos libros y toma asiento. El académico ha realizado numerosos estudios sobre Viña del Mar, especialmente, respecto a los movimientos que realiza la gente en la ciudad.

Según Lisandro Silva, académico de la UVM, se debe tener especial cuidado en las cuñas verdes que posee Viña del Mar, y no tener que construirlas después, como se hizo en Copenhague.

El académico señala que claramente el desarrollo en el último tiempo de la ciudad viñamarina está hacia el norte de la ciudad.  Sin embargo, advierte que según los estudios que él ha realizado, la movilidad o accesibilidad hacia ese sector en automóvil está restringida. “Los tiempos de viaje se alargan mucho por la recta Salinas y el borde costero, hacia Reñaca, Con-Cón, y esos lados”, señala Silva. De ahí se explican las obras viales recientes, como los arreglos en la subida Alessandri,  y futuras, como la Avenida Libertad Norte, que buscan dar más vías alternativas de acceso. Según Silva, “para sustituir el auto”, ellos plantearon el proyecto de tranvía entre Viña del Mar y Reñaca, que no prosperó.

Para el académico, una de sus grandes preocupaciones respecto al desarrollo de esta ciudad, tiene que ver con lo que pase con la cuenca del Fundo Naval. Según Silva, Viña del Mar tiene una característica que las grandes ciudades del mundo la han tenido que construir:las cuñas verdes. El Fundo Naval es una, pero también está la de Quinta Vergara y la quebrada El Quiteño. “Copenhague es una ciudad que tuvo que hacer un plan ‘digitado’, se llamó así porque construyeron dedos (cuñas) verdes a la ciudad, cosa que nadie quedara muy lejos de la posibilidad de ir a un sector natural, y Viña ya lo tiene”, ejemplifica Silva.

Según el experto el PRC no es el que genera desarrollo, para él es solamente “la rayada de cancha”. En este sentido, según su opinión, Viña del Mar debería generar un “Plan Estratégico”, que movilice a los actores involucrados a construir lo que va a ser la ciudad en el mediano plazo, y no que sea una visión que salga sólo del Municipio. “Jaime Ravinet advirtió una suerte de abandono del centro de Santiago, en la década de los 90, y lo hizo con esta metodología del estilo Barcelona (que es la que ha exportado el modelo), y que incluía a los actores involucrados en el desarrollo de la ciudad”, explica Silva.

FOMENTAR EL ESPACIO PÚBLICO

En la tradicional escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, ubicada en Recreo, nos encontramos con Jorge Ferrada, arquitecto y académico de dicha institución. Frente a una vista privilegiada de la bahía de la ciudad Ferrada se lamenta por la oportunidad perdida por Valparaíso, al no haber aceptado el diseño regalado por Oscar Niemeyer, famoso arquitecto brasileño, quién falleció  hace poco.

Según el arquitecto de la PUCV, Viña del Mar debe explotar otras áreas más que simplemente el aspecto turístico de ésta. La ciudad jardín que tuvo sus orígenes pensados en los jardines del siglo XVIII o IX, de ahí el sobrenombre clásico, actualmente no está configurada de esta forma, pasando a ser más bien una “ciudad dormitorio” de Santiago, explica el experto. “Yo creo que el gran cambio sería ver la ciudad de Viña del Mar, ciertamente como un jardín”, señala Ferrada.

En opinión de Jorge Ferrada, Viña del Mar debería utilizar su título de ciudad jardín y fomentarlo, a través del resguardo e incentivo de los espacios públicos.

El académico universitario no coincide con la visión de construcción urbana que propone, por ejemplo, el proyecto de una marina deportiva en el lecho del estero Marga Marga, más conocido como “Marga Mar”. “El Marga Marga es el lugar donde está la feria, es el lugar donde se colocan los espectáculos transitorios de la ciudad ¿qué es lo que sucede con ese espacio, que no tiene el rol de jardín? Si lo tuviera, sería el espacio público por antonomasia de la ciudad”, reflexiona. En este sentido, considera que este espacio no estaría “teñido por los malles, sino que es público; y ahí aparece el sentido originario de la ciudad”, agrega el arquitecto.

Ferrada considera que el resguardo y fomento del espacio público es algo a tener en cuenta en el PRC y en el desarrollo de la ciudad. Según él los espacios privados actuales, como los malls, “no son el espacio de las personas, tampoco es el espacio de la contemplación; es el espacio del consumo”, sentencia el arquitecto. Cuando esto pasa en la ciudad, según Ferrada, ésta empieza atormentarse, a reprimirse, no hay a donde ir, porque no hay un tiempo dilatado de distención. “Es un tiempo que uno está ceñido a un régimen de consumo, muy predeterminado”, señala Ferrada.

Por Francisco Rivera A.

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