Periodismo en Aysén: ¿La dictadura de los medios… o de los miedos?

fuente ECOSISTEMAS

El fin de semana se realizó en nuestra región el seminario “Comunicadores del nuevo Milenio: lo permanente y lo nuevo”, con la participación del presidente nacional del Colegio de Periodistas de Chile, Abraham Santibáñez, y de otro destacado colega, Carlos Alzamora.

Por Patricio Segura Ortiz Periodista

La iniciativa fue organizada por el gremio en conjunto con Energía Austral. La idea, han dicho sus organizadores, impulsar una serie de encuentros para todos quienes se desempeñan en áreas de comunicación medial, relevando en forma especial temas de ética periodística.

Cuando la directiva nacional anunció la realización de esta actividad al Consejo Regional Aysén, en éste se generó inquietud. Inquietud principalmente porque la decisión fue tomada en Santiago sin consultar a los dirigentes regionales, sin inquirir si era pertinente o no realizar una alianza de este tipo. El gremio regional hizo saber su contrariedad y optó por restarse de la iniciativa (ver argumentos en www.vientopatagon.cl).

Las aristas estrictamente gremiales de esta situación es algo que deberán evaluar y resolver internamente las respectivas dirigencias. Pero a nivel público existe un aspecto necesario de debatir sobre el ejercicio del periodismo y la comunicación social en comunidades altamente mediatizadas.

Se trata de la muy de moda responsabilidad social empresarial (o RSE), referida a las acciones ambientales y sociales que desarrollan las empresas y que trascienden su objetivo productivo. La aplican desde los microempresarios hasta las grandes corporaciones, y el Manual de Carreño de la RSE dice que las empresas pueden aplicar estas prácticas motivadas por alguna de las “3 C”: convicción, cohersión o conveniencia. Un breve repaso a lo que ocurre en Aysén, Chile y el mundo apunta a que en el día a día el motor principal de muchas instituciones sería esta última, más como acción de marketing que como verdadera ética empresarial.

Ejemplo de ello vemos diariamente en nuestra prensa regional, con profusa cobertura de los regalos y donativos que múltiples empresas hacen a clubes deportivos, juntas de vecinos, bomberos, hogares de ancianos y un gran etcétera de organizaciones y entidades que aprovechan el veranito de San Juan que se ha generado gracias a las intenciones de grandes eléctricas y mineras por utilizar los caudalosos ríos de Aysén con fines energéticos.

El tema periodístico de fondo involucrado en esto se refiere a que en la cobertura de la gestión RSE la prensa tiene un rol ineludible a la hora de discernir sobre lo que amerita ser publicado y lo que no. Validar periodísticamente prácticas de marketing que en los medios tienen su propio espacio (publicidad) desvirtúa el rol de la prensa. Ésta es una discusión no sólo profesional sino ética a la vez. Se está legitimando, en el fondo, que quien cuenta con recursos económicos tiene derecho a un gran artículo, incluso a una portada. El estilo Farkas y su regalo masivo de dinero en la calle.

Y las instituciones también deben estar atentas a esto, evitando caer en este juego y traspasar prestigio (y, eventualmente, perderlo) al estar dispuestas a suscribir alianzas a diestra y siniestra, sólo bajo la lógica del ingreso de nuevos recursos económicos.

La pregunta lógica es ¿por qué el acuerdo del Colegio de Periodistas con Energía Austral –y, eventualmente, HidroAysén- debió haber sido evaluado previa y profundamente por la orden profesional? La respuesta es que al ser éstas empresas que deberán someterse a evaluación ambiental técnica y ciudadana (en el caso de Energía Austral, porque en el de HidroAysén está ya en análisis su EIA) los periodistas y su gremio, que debieran conocer el concepto de manipulación social a través de la comunicación masiva, precisan abstenerse de realizar acciones que pavimenten dicha intervención, porque hoy se requiere que las comunidades participen libremente en los procesos de evaluación ambiental. Durante las campañas políticas la publicidad está regulada y en las elecciones se sanciona el cohecho, a pesar de que un liberal pudiera decir que uno con su voto puede hacer lo que quiera y si así lo estima, lo puede vender. La sociedad ha entendido que es éste un proceso delicado y que debe ser resguardado, y las evaluaciones de impacto ambiental, por lo que involucran, por lo que está en juego, debieran también contar con mecanismos de este tipo. Y mientras no existan legalmente, las organizaciones regirse por dicha visión. Eso espero yo, por lo menos, del Colegio de Periodistas de Chile. De mi orden profesional.

Es precisamente lo que ocurre, al igual que en el caso de los donativos, cuando se suscriben convenios de este tipo, en temas polémicos y que generan conflicto. Este planteamiento no es algo nuevo, se aplica en los sistemas de evaluación de impacto ambiental de otros países, estuvo incorporado como exigencia de la sociedad civil en el marco de la nueva institucionalidad ambiental y lo reclaman las comunidades afectadas por proyectos como Pascua Lama, Celco, Alto Maipo. En caso contrario, la participación ciudadana en el sistema se convierte en una charada donde el que tiene la plata pone la música. Lo puede comprar todo. Una portada, una institución, un gremio.

También vale preguntarse cuál es el interés de una compañía energética de apoyar a los comunicadores y periodistas, y en alianza con un colegio de prestigio como éste, a no ser que mineras y eléctricas hoy quieran ampliar su rubro empresarial. Los dirigentes no pueden ser ingenuos al interpretar las intenciones de las empresas.

Fue esta convicción la que nos llevó como Consejo Regional Aysén a impulsar un programa de voluntariado periodístico. Fue a principios de 2008, oportunidad en que mediante un sistema de turnos mensuales varios profesionales colegiados nos pusimos a disposición de organizaciones de la sociedad civil para apoyarles en sus requerimientos periodísticos. La fundamentación de esta iniciativa no era ni la filantropía ni el marketing institucional, se basaba en lo que entendimos era nuestro deber profesional en la conformación de un país con mayores niveles de participación ciudadana y descentralización, como elementos fundamentales para la construcción de una sociedad democrática, pluralista y equitativa. Es una mirada de un periodismo responsable y ciudadano.

Ésta es una cuestión ética de fondo. Una discusión necesaria.

Lo mismo que debatir sobre la perniciosa máxima de que entre bueyes no hay cornadas. O que es un mal negocio cuestionar a los periodistas. Porque honestamente creo que la peor dictadura es la que se sustenta en el temor a los propios medios de comunicación.

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