PDI: Algo huele mal en el Departamento de Extranjería

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A la luz de la reciente noticia que involucra a un agente de la PDI en la vigilancia de movilizaciones sociales por el sector portuario, debemos re-examinar los operativos de la institución en el pasado y notar cómo ciertos patrones irregulares vuelven a repetirse en el tiempo.

Luego de que el mismo Enzo Rivera admitiera ser un agente de la PDI, perteneciente a la división de Extranjería, las autoridades emplazaron a la institución a realizar un sumario para determinar las razones detrás de su infiltración en una asamblea de dirigentes portuarios en Iquique.

Después de que la fiscal a cargo del caso determinara que no hubo violación de morada al “no vivir nadie en el inmueble”, el agente Rivera fue dejado en libertad, evidenciando versiones encontradas entre el secretario general de la Federación de Sindicatos Portuarios de Iquique, René Fernández, quien afirmó residir en el lugar, y el ilógico dictamen judicial.

No obstante, ésta no es la primera vez que funcionarios de la división de Extranjería de la Policía de Investigaciones (PDI) han protagonizado incidentes confusos.

En septiembre de 2010, la controversia en torno al caso del pakistaní Mohammed Saif Ur Rehman Khan (28) sufrió un vuelco abrupto, cuando se filtró a través de los medios un reporte emitido por Carabineros que identificaba a tres agentes de Extranjería de la PDI, vestidos de civiles, ingresando a la pensión del joven mientras éste se encontraba retenido a la fuerza en la embajada estadounidense.

Los agentes fueron fotografiados por Carabineros, constatándose que estaban a cargo del subcomisario Sergio Leal. En la declaración prestada por Stanley Stoy, jefe del FBI en Chile, quien días después dejó el país, éste afirma que ordenó personalmente el allanamiento debido a una investigación de inicio previo siendo realizada por la PDI a Saif Khan, en la cual el bureau participaba activamente.

El prefecto Raúl Sepúlveda, jefe nacional de Extranjería, manifestó a El Mercurio en agosto que en la pensión de Khan no se había producido “ni allanamiento ni registro”. Esto se condice con el reporte liberado, que afirma la presencia de los tres agentes en tales dependencias, entrando y saliendo intermitentemente durante 20 minutos.

Sepúlveda también agregó que se trataba simplemente de una “verificación de domicilio” en el marco de un seguimiento y monitoreo a Saif Khan iniciado en marzo del mismo año, de acuerdo a “las facultades que otorga la Ley de Extranjería”, según reportó La Estrella de Iquique.

De acuerdo a la versión oficial, los resultados de esta investigación habrían sido más tarde proporcionados a la Fiscalía a través de un informe fechado el 18 de mayo de 2010. En él, se esbozan las presuntas intenciones de un grupo islámico salafista llamado Ahlus Sunnah para atacar a un blanco extranjero en el sur de Chile.

El reporte de la ANI plantea que “algunos de los integrantes de Ahlus Sunnah habrían mencionado la posibilidad de realizar algún tipo de acción o atentado en contra de intereses de una nación extranjera”, cuya información era poseída por la agencia desde febrero de 2010.

El único vínculo, sin embargo, entre el ciudadano Khan y los integrantes del grupo salafista, radica en que éste frecuentaba la mezquita As Salam, donde se había relacionado “en particular con los integrantes del grupo Ahlus Sunnah en Chile”, según afirma el documento.

Hay que recalcar que, más tarde, los fiscales Alejandro Peña y Pablo Sabaj viajarían a los Estados Unidos para recabar datos con el FBI, no encontrando absolutamente ninguna vinculación a conductas o actividades terroristas con el pakistaní, las cuales fueron ligadas a Saif a través de una querella presentada personalmente por el Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter Kirberg, con la aplicación de la Ley Antiterrorista.

Según ADN Radio, los fiscales habían viajado “para establecer si ese país cuenta con antecedentes que pudiesen establecer si efectivamente el joven estudiante pakistaní estaba siendo investigado por Estados Unidos por posibles nexos con grupos terroristas”, intentando dilucidar si existía “algún indicio” que ellos manejaran “sobre la existencia de algún movimiento de ese tipo en nuestro país”.

Al regreso de los fiscales, en diciembre de 2010, el Ministerio Público desistió de presentar una acusación formal contra el pakistaní por supuesta tenencia de explosivos, debido a una evidente falta de pruebas en su contra. De esta manera, la investigación cerró su proceder.

Esto conduce a sospechar que la investigación conjunta efectuada por la ANI, la PDI y el FBI, desde sus inicios, no proporcionó ninguna información factible que se adecuara a los hechos, debido al escaso resultado fructífero que tuvo. Siguiendo esta lógica, podemos decir que la justificación para el allanamiento realizado por la división de Extranjería y dirigido por Sergio Leal bajo órdenes del FBI a la pensión de Saif Khan, no tuvo base alguna.

Cabe destacar que la división de Extranjería vuelve a entrar a la escena de esta pieza teatral. Con reserva, la Fiscalía Oriente admitió indagar durante la investigación a uno de los miembros del presunto grupo terrorista Ahlus Sunnah por pertenecer al Depto. de Extranjería de la PDI, según informó La Tercera en mayo de 2010.

De acuerdo a las fuentes del diario, Investigaciones negó que el asistente policial hubiese infiltrado la mezquita de Ñuñoa para recabar antecedentes relacionados a Khan. El vocero de la mezquita As Salam, Mohamed Said Rumie, confirmó estar en conocimiento de las reiteradas visitas que el funcionario efectuó al centro religioso, ignorando si realmente se trataba de un plan para infiltrarlo.

Uno de los documentos de la investigación llevada a cabo por el Ministerio Público describe efectivamente al funcionario Alex Muñoz como un “asistente técnico de la PDI, desempeñando sus funciones en el Departamento de Extranjería y Policía Internacional Aeropuerto”.

Si nada de lo anterior te deja al menos con una pizca de sospecha sobre ciertos patrones reiterativos en el actuar de la PDI y sus características operativas, quizás los medios de comunicación convencionales han infligido suficiente control sobre tus capacidades para discernir la realidad.

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