Paraguay y su sorpresa al gobierno: Estudiantes organizados

imagen-activa-1-700x379A todas las generaciones paraguayas anteriores a los secundarios de hoy, asombra lo que en otros países de Latinoamérica es algo obvio: Miles y miles de estudiantes en las calles y tomando sus colegios simultáneamente en todo el país. Exigían el cumplimiento de derechos que también parecerían obvios pero en la “isla rodeada de tierra” no lo son.

Revolución repentina, ¿qué pasa?

Paraguay ocupa el último lugar de 139 países encuestados en calidad educativa según el último informe del Foro Económico Mundial, también se encuentra entre los que menos invierten en Educación (solo el 3,9%).

Esto se ve reflejado perfectamente en el día a día de estos estudiantes: En los últimos meses fueron varias escuelas las que se vieron con el techo derrumbado. Además de las pésimas condiciones que presentan las infraestructuras en los colegios, quienes se ven muy afectados con este paupérrimo presupuesto son los profesores con salarios y condiciones que desconoce la dignidad humana.

En este contexto, de un derecho tan básico como la educación, solo queda preguntar ¿Cómo es que ahora recién despertaron las organizaciones?

Es un proceso largo. Paraguay es un país tan maltratado a lo largo de su historia que solo ahora se empieza a ver un respiro, una leve brisa de democracia. Respiro, porque en lo práctico cuesta asimilar que las organizaciones sociales están criminalizadas por los medios de comunicación (a su vez, totalmente manejados por oligopolios) y también sofocadas por leyes que aún rigen en la Constitución Paraguaya. Hasta hace días, conformar un centro de estudiantes en los colegios de forma democrática era imposible.

Con todo este escenario, luego de un proceso en donde historia de dictadura sigue en el ambiente, estudiantes secundarios por fin se sintieron con el suficiente coraje y suficiente organización para tomar medidas extremas: Fueron tomándose cientos de colegios de todo el país, provocando un hecho histórico en el estamento estudiantil. Fueron 9 días de lucha y compañerismo intenso, hasta que finalmente el miércoles 11 de mayo el gobierno se sometió a estos jóvenes revolucionarios.

Sí, revolucionarios, porque en Paraguay, levantarse mínimamente contra las estructuras es un acto de una dimensión enorme. Y prácticamente obligar a un gobierno cuyo presidente actuó siempre de forma prepotente a asumir su responsabilidad con la educación aceptando las exigencias del estudiantado paraguayo, es definitivamente revolucionario. Nunca se llegó tan lejos.

Los estudiantes pedían primeramente la renuncia de la ministra, con la que varias veces habían dialogado llegando a acuerdos que luego no se cumplían. Los jóvenes estaban hasta el hartazgo con esa indiferencia burlesca por parte del gobierno. La titular había dicho que renunciar no estaba en su agenda, palabras que se transformaron en sugerencia desafiante para los chicos: cambiar la agenda.

Más y más colegios se iban tomando como respuesta a la prepotente ministra, incluso con el apoyo de directores. La ministra terminó renunciando, y este hecho aumentó la fortaleza de los secundarios: Sabían perfectamente que el cambio de rostro no significaba un cambio real y que si habían conseguido esto, faltaba mucho para conquistar. Y como ya habían cambiado la agenda, hicieron sus pedidos, y esta vez, al presidente Cartes.

Los pedidos fueron puntuales: Declarar emergencia educativa en el ámbito de infraestructura, la derogación de la autoritaria Resolución 4.613 que reglamentaba la conformación de Centros de Estudiantes siendo reemplaza por la propuesta de los estudiantes, una mesa de trabajo implicando a todos los estamentos y uno de los más importantes: aumentar el presupuesto de educación al 7% (¡el doble!).

¿Que Cartes no cumplirá? Si nos guiamos por la actitud que estuvo demostrando el presidente es probable que evite a toda costa hacerlo. Ciertos analistas sostienen que fue un acuerdo que no significa mucho. Pero esto es más que un documento: Al firmarlo, el presidente no echó agua al fuego, si no que a muchos estudiantes les quedó bien claro la necesidad de seguir organizados y de lo mucho que podrán conseguir.

Tras haber vivido días de protestas (en el mismo mes, campesinos también lograron una reivindicación histórica) en un país de costumbres autoritarias, aunque quieran poner frenos con las potentes herramientas del sistema, aquí hay algo inédito, algo con que no contaban: La sorprendente participación de la juventud en la esfera política, renovando esperanzas para este país.

Por: Jazmín Coronel Bejarano, estudiante de periodismo de la Facultad de FIlosofia de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y vocera del Movimiento Estudiantil Podemos.

Fuente: El Irreverente 

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