Panorama electoral

Nota en audio

Han pasado algunos días desde la elección municipal que remeció el piso del oficialismo en Chile. Indudablemente uno de los que sacó la peor parte en este proceso electoral, es el partido de la flecha roja, es decir la democracia cristiana.
Los malos cálculos políticos, las rencillas internas que provocaron la salida del partido, de Adolfo Zaldivar y otros “colorines”, facción a la que perteneciera el actual lider del partido regionalista independiente PRI, le pasaron la cuenta a Soledad Alvear, renunciada dirigente del falangismo chileno que  de paso vio como se sepultaron sus aspiraciones presidenciales.

En el socialismo, las aguas tampoco están quietas, por estos días uno de los parlamentarios díscolos, el senador  Alejandro Navarro, ha cerrado la puerta por fuera de la que constituyera su tienda política por mas de veinte años, abandonando el partido socialista y llevándose de paso algunos compañeros  hacia una nueva articulación denominada Movimiento Amplio Social  MAS.

Indudablemente la concertación no solo esta  acusando un desgaste de ideas y propuestas, también ha puesto  distancia respecto de quienes le votaron originalmente para acabar con la dictadura pinochetista, la falta de consecuencia con las expectativas generadas, esa alegría anunciada que sigue como promesa incumplida  para una buena parte de la población, le están pasando la cuenta  a la coalición gobernante y genera una alta cuota de nerviosismo ante las próximas elecciones presidenciales.

En la derecha, en tanto,  la Unión Demócrata Independiente, UDI, el partido con mas vínculos con la dictadura y los sectores conservadores de la sociedad chilena, acumula logros electorales que le han devuelto la idea de disputarle al abanderado de su socio, Renovación Nacional, el empresario Sebastián Piñera, la posibilidad de levantar un candidato propio.

Festejos mas o preocupaciones menos, el panorama se mantiene incierto para lo que se viene en materias presidenciales, máxime si la movilidad electoral, en los números gruesos no evidencia cambios dramáticos que pudieran incidir en la inclinación de la balanza .

Lo que si es claro es que el modelo de exclusión del sistema  binominal imperante en Chile, hace prácticamente imposible la irrupción de otros partidos o colectividades que no sean los dos polos que se reparten las cuotas de poder, ello sin duda estará presente en las próximas  campañas políticas, y si las cosas se siguen dando como hasta estos días, el terreno mediático tendrá una vital relevancia como campo de disputa por  el voto popular , cosa que por cierto y como lo ha demostrado la experiencia, no tiene nada que ver con una real voluntad de representación popular.

Foto: pepa garcía

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