Padre de normalista mexicano, espera encontrarlo con vida.

Agencia Medio a Medio/Ricardo Fletcher.

Seguramente algunos de ustedes han podido ver la entrevista que TeleSur le hiciera a Emiliano Navarrete, el humilde padre de uno de los 43 jóvenes desaparecidos en los oscuros incidentes de la municipalidad mexicana de Iguala.

La pureza de sus sentimientos brota de su mirada triste pero esperanzada. Se mantiene con vida, dice, porque tiene la esperanza de encontrar con vida a su hijo de apenas 18 años. Me sublevó escuchar su historia y su interpelación.

Retumbaron en mi cabeza – mientras lo veía-, las atrocidades vividas por cientos de jóvenes y niños durante la dictadura militar chilena. Historias que se recogen en “Sin derecho a ser niños y niñas”, un proyecto radial en la ciudad de Concepción, que recoge testimonios de niños/as que sufrieron directamente los horrores de la dictadura chilena, conociendo, de esta manera, aristas ocultas y aberrantes, relatadas por sus protagonistas en manos de los agentes del estado.

Por otro lado, lo que hoy está sucediendo en Iguala, México, lo viven aún miles de familiares de Detenidos Desaparecidos chilenos que, -al igual que Navarrete- no pierden la esperanza de encontrar a sus familiares, también arrebatados por el terrorismo de estado, con vida.

Con la claridad de un padre que busca a su hijo, relata la última comunicación con él, su conversación en la noche anterior, la llamada telefónica de su hijo, donde le describe lo que la policía está haciendo con ellos.

Ese día 26 de septiembre, cambió la vida de los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos, de la escuela normal rural de Ayotzinapa, en Iguala, estado de Guerrero, víctimas de la represión y la complicidad de autoridades con el crimen organizado.

En la búsqueda de sus hijos, durante estos 37 días, estas familias han descubierto dos fosas clandestinas que demuestran la impunidad en que actúa el crimen organizado en México, estos hechos el gobierno mexicano los ha acallado rápidamente.

En la entrevista Emiliano Navarrete, dice que mantiene “la esperanza de encontrarlo” y que ahora debe “darle tiempo, un poquito, a la sociedad al mundo entero”, para “agradecer el apoyo que han recibido de varios lugares”, “algo que llevaré siempre conmigo”, agregando que “no estoy sólo”, “no hay avances, pero les quisiera pedir que no quitaran la vista de Guerrero, para que veamos el final… porque todavía tengo la esperanza de encontrar a mi hijo… con vida”.

Así, sucesivas imágenes se repitieron en mi mente, repasé con rapidez todo lo que he tenido y lo que me ha faltado. Reescuché un par de relatos de los niños de los años ’70, buscando diferencias y no las encontré. Pensé también en tantos bebés que pronto alegrarán este mundo, pero no logro sincronizarlas con la alegría de vivir. Decididamente, nuestro nuestro planeta ha evolucionado hacia la destrucción del ser humano.

Nos resta sólo seguir en la batalla por ayudar a nuestros niños y niñas a construir un mundo sin violencia, donde podamos compartir los sueños y fracasos. Donde los hijos de nuestros hijos no vivan el peligro de vivir la muerte organizada desde el estado ni la desaparición forzada, ni la impunidad indigna que vivimos nosotros.

Hoy, nos queda, presionar desde todos los puntos cardinales para lograr que en México, como dijera Emiliano Navarrete en la entrevista, “se tienten un tantito el corazón, y los dejen libres, para que vuelva la tranquilidad en los 43 familias que están esperando sus hijos”.

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