Otra mirada al PACYT

Pacyt 5Por Antonio Zelada Espinoza,-

La instalación del denominado PACYT (Parque Científico y Tecnológico del Bío Bío) es hoy un tema en boga en la prensa penquista. Porque de algún modo estuve relacionado con esa idea desde sus inicios me interesa reseñar públicamente ciertos puntos que nunca se han puesto en el tapete, pues creo que es bueno transparentar al máximo y siempre las cosas.

En el año 2007 presenté a la Rectoría de la Universidad de Concepción (UdeC) la idea de estudiar un plan urbanístico-paisajístico para el desarrollo físico del campus porque éste se estaba malogrando por la acelerada ocupación de sus escasos espacios remanentes, sin tener un gran pensamiento de contingencia ni de futuro de cómo hacerlo para no malograr este conjunto tan paradigmático. La iniciativa fue aprobada por el rector Lavanchy y se llamó “Estudio para un Plan de Desarrollo Físico del Campus”, para lo cual en la Unidad Interdisciplinaria de Arquitectura y Planeamiento, orientada expresamente a la asistencia técnica que yo entonces dirigía dentro de la Facultad de Arquitectura, constituimos un grupo muy interdisciplinario con docentes de nuestra facultad y de otras dos más. En las primeras etapas del análisis territorial y urbanístico nos dimos cuenta que otra unidad, específicamente la Dirección de Investigación, comenzaba independientemente a trabajar en el proyecto de un parque científico y tecnológico, proyecto que nos pareció debía ser también parte de nuestro trabajo urbanístico global. La primera intención de nuestro grupo de trabajo fue coordinar de algún modo los dos grupos, aunque no nos convenció para nada la localización ya entonces escogida por ese otro proyecto.

En esta disyuntiva, de partida nos pareció necesario clarificar el concepto inicial de la idea del parque científico. Considerando interesante la idea, pensábamos que antes que nada debía localizarse en un lugar de nuestra área metropolitana de óptima conectividad para todas la universidades y para terceros, no anexo al campus como se había determinado, y para peor en lo que podemos graficar como “el nido del cóndor” de la UdeC, donde no había accesibilidad en los inviernos, lo que lo dice todo. Lo medular de nuestra posición pasó a ser entonces: ¡No en ese lugar!, por varias razones que reseñaré más adelante.

Por otra parte, nuestra posición profesional más que académica ante la rectoría, y así lo hicimos notar, era que un conjunto de edificios e infraestructuras destinadas a empresas o unidades tecnológicas que conformaran un parque científico y tecnológico, según los modelos conocidos en el mundo, no debiera ser de iniciativa y propiedad de una sola universidad, aunque ésta fuese la más importante en el sur del país, sino que idealmente debiera ser de iniciativa y propiedad comunitaria entre todas las universidades aquí localizadas, atendiendo a la naturaleza integradora de la idea, de modo de mancomunar intereses, capacidades y recursos financieros. No era entonces esa la posición de la UdeC.

Posteriormente, dentro de nuestro plan paisajístico-urbanístico decidimos estudiar una alternativa a lo que la autoridad quería para el hoy denominado PACYT, y eso lo hicimos dentro del saldo de terreno alto y antiguo del actual campus, específicamente en la zona posterior orientada al Nor-Oriente de La Cascada, donde se ubica el Observatorio Geodésico TIGO; es un terreno aun agreste, con pendientes medias y relativamente amplio y libre. Por lo demás, considerando un hipotético desarrollo físico de los posibles laboratorios y oficinas que se puedan instalar en un parque científico, y dados los datos disponibles y proyectables, la cabida física del área respondía con creces a lo razonablemente necesario en un futuro también razonable, lo que se demostró en los anteproyectos elaborados. Pero nos dimos cuenta que el grupo “oficialista” no tenía ningún interés en interrelacionarse con nuestro equipo académico (constituido por los mejores arquitectos urbanistas y geógrafos de la Facultad y de otras, como las de Ingeniería y Ciencias Forestales) y siempre ellos trabajaron sin contactos internos y con profesionales externos e internos gestionados por Empreudec. Las veces que solicitamos antecedentes y documentación que podría ser de uso mutuo, no se nos proporcionaron y fuimos excluidos de las reuniones ampliadas, cuando las había. Nos dimos clara cuenta que nuestro trabajo no era bien visto y fuimos excluidos expresamente, aun cuando nunca se nos notificó. A tal punto se llegó que cuando entrábamos a la última etapa de nuestra propuesta para el futuro desarrollo del campus, incluido un PACYT, pero en un lugar distinto al que querían la autoridades, se nos quitó el financiamiento para concluir el estudio, con argumentos administrativos que no deseo reseñar. Pero lo claro es que nuestro cuidadoso trabajo fue anulado y se nos hizo, literalmente, desaparecer del mapa, tanto al equipo como a los antecedentes elaborados.

Las razones de lo inadecuado de la ubicación del PACYT son varias, y las expuse antes y después, en mis artículos en la prensa local y en un blog de Internet. Las autoridades de la UdeC dispusieron en un primer momento de un antecedente primario para comenzar cualquier estudio urbanístico: el informe físico y ambiental que elaboró la Facultad de Ciencias Forestales sobre el territorio en cuestión seleccionado para el PACYT. El resultado fue lapidariamente negativo. No obstante las autoridades insistieron y la verdad es que no sé si obtuvo después otro informe positivo ¿Por qué no se consideró para nada ese primer informe y se siguió a todo trance y obstinadamente con esa localización?

Las principales razones propias de nuestro equipo para objetar esa localización son la difícil topografía y la calidad del suelo, realmente insoslayables, y si eso se superara con obras bien pensadas y buena tecnología, el costo ha de ser enorme. No es un supuesto sin base: una personal experiencia fue cuando como oficina consultora del Estado nos negamos a participar en la invitación expresa que se nos hizo para proyectar el entonces llamado Barrio Modelo, en el entorno de la laguna Lo Méndez. Nuestro básico análisis de factibilidad a partir del lugar, de los planos topográficos disponibles y de los estudios del suelo antes hechos por consultoras especializadas, nos llevó a esa rotunda negativa, ya que el costo no sería sostenible ni para viviendas sociales ni aun de otro estrato. No obstante el MINVU insistió y después de varios años lograron urbanizar y edificar el proyecto social, que cuando concluyó fue declarado, subterráneamente, como el más caro del país en ese entonces, lo que no sé si después fue superado, pero el costo real-real nunca se supo (siempre está sucediendo eso en nuestro país). Es decir, experiencias comparables sí conocemos bien.

En lo conceptual, una primera debilidad a nuestro juicio estaba en la razón casi ingenua que la autoridad sostenía: la cercanía del PACYT con las facultades era para ellos un sine qua non. ¿Por qué? ¿Es que en el caso de las universidades ahora invitadas a participar eso no interesa? ¿Y de donde se establece que las instalaciones estarían tan ligadas a los edificios universitarios como para tener que estar tan cercanos? En el tipo actual de trabajo virtual y en línea, nuestras experiencias en la UdeC nos demostraban que la presencia física absoluta no es indispensable. Las reuniones físicas inter-facultades de docentes son muy difíciles de armar, aunque los edificios estén al lado: la cercanía física parece no ser un beneficio sin el cual las cosas no funcionan. Y al respecto, una experiencia también universitaria ajena: ¿Por qué la Universidad de Chile localiza su PACYT en el entorno de la Laguna Carén, lejos de todos sus campus y a 20 kilómetros de la ciudad de Santiago?.

En una visión más global, desde el punto de vista del barrio actual que comprende el propio campus actual y su barrio residencial adyacente, la localización de un complejo tan grande como el que muestran las imágenes virtuales ha de generar un impacto urbanístico muy negativo. Pues ese sector urbano es hoy un “bolsón” o “terminal urbano” encasillado por la cadena de cerros del Caracol; es el sector más singular del centro de la ciudad, que se afectaría en su aun tranquila red vial, ya que sus estrechas calles pasarían a transformarse en corredores urbanos. Más aun, si vislumbramos que el desarrollo real del PACYT lo que pretende es abrir definitivamente el camino del Alto Caracol como un corredor entre Chiguayante, Lonco y el centro de Concepción. Consideremos que los predios altos de la UdeC llegan hasta Lonco por el Alto Caracol, y el actual Plan Regulador de Metropolitano (así como el de Concepción y el de Chiguayante) considera esta vialidad como importante, lo que dada la conformación geográfica de ese territorio, a mi juicio no es conveniente para el centro penquista desde el punto de vista ambiental y de la calidad de vida de los que habitan y trabajan en esta área urbana, incluyendo el propio campus y el barrio La Toma, lo que se extendería a todo el núcleo central de la ciudad.

Y una interrogante que ya muchos penquistas se hacen: si las autoridades del PACYT hablan de 40 posibles organizaciones interesadas en establecerse allí, y si sabemos que las instalaciones físicas tipológicamente requieren de poca superficie y de moderado volumen edificado (no se trata de galpones ni de las típicos barrios industriales fabriles), a ojo de buen observador se puede ver que cabrían en uno (1) de esos grandes edificios que aparecen graficados en el proyecto virtual mostrado públicamente (y creemos que, así y todo, el edificio quedaría aun semivacío). ¿Entonces, qué contendrían los otros grandes volúmenes que se ven a lo largo y ancho del extenso lugar mostrado? Si analizamos parques científico-tecnológicos de verdad en otros países, nunca son tan impresionantes, sino muy simples, modestos y funcionales, y siempre muy bien ubicados y bien conectados respecto al contexto urbano o suburbano existente.

Finalmente, una conclusión no marginal en el caso del PACYT en discusión: obviamente los predios de la UdeC La Cantera y El Guindo multiplicarían su valor al transformarse en áreas urbanizadas y conectadas por una vialidad nueva entre nuestra ciudad y la comuna de Chiguayante, además de abrirse al desarrollo inmobiliario como lo plantean los planes reguladores comunal y metropolitano. Y si la universidad los tiene como respaldo para sus complejos movimientos financieros, miel sobre hojuelas….Parece ser el principal valor agregado del proyecto PACYT, más que la utopía de un complejo urbanístico y paisajístico de grandes edificios de laboratorios y sofisticados talleres tecnológicos tipo Silicon Valley, financiado, en un principio al menos, con recursos públicos. Sorprendente.

¿Nuestro estudio para el Campus?: quedó en la nada, no obstante la urgencia de controlar la verdadera arquitectura y el espacio público de la ciudad universitaria, la que en una importante parte ya histórica fue declarada casi recientemente Monumento Nacional por el Estado.

laventanaciudadana.cl

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